ECONOMÍA Y POLÍTICA
Mucho más que pena ajena…
Hay que ser muy cínico y perverso para presumir ante gente tan seria, las causas de la desgracia nacional Arcángel Rojo Por Rolando Daniels PintoNo contento con el ridículo exhibido en su participación ante la ONU, el Presidente AMLO repite la dosis para desacreditar aún más a la institución presidencial mexicana a nivel internacional, ahora fue ante el G-20, del que México es parte, pero debería – por piedad – solicitar licencia temporal.
De entrada, con su estilo aletargado y soso de exponer, carente de la prestancia necesaria del Jefe del Estado de la 15va. Economía del mundo, lejos de animar al respetable mundial a interesarse por su discurso, da la impresión de que sus pares congelan la pantalla y se van al baño.
Fueron dos las sesiones de somnolencia que AMLO les regaló al G-20, ni a cuál irle; pero lo peor fue la forma en cómo pretende dictar cátedra de moralidad, derechos humanos y buen manejo de la macroeconomía, algo totalmente ausente en su infame gestión al frente de la presidencia de México.
De entrada, se refiere a lecciones dejadas por las crisis sanitaria y económica; empezando con descubrir que la salud es un derecho humano que el Estado tiene que garantizar haciendo a un lado el afán de lucro, que las vacunas deben ser gratuitas y de aplicación universal; además que – ¡sorpresa! – es mejor prevenir que curar. Toda una perogrullada. ¿Considera a eso una lección de la pandemia? ¡Por favor!
Luego, AMLO se asume como Nutriólogo Universal y se va contra los productos con exceso de sal, azúcares, grasas y químicos – aunque su 4T está a punto de legalizar la mariguana para consumo lúdico. ¡Ah, cuánto progresismo! – para luego soltar su conveniente sofisma de que los diabéticos, hipertensos y obesos, son los principales afectados por la pandemia, algo que las cifras oficiales niegan.
Y así, continúa con recomendaciones amorosas y subjetivas, conminando a sus “colegas” a evitar la tentación de imponer medidas autoritarias – ¡Ay!.. Mordida de lengua – como confinamiento excesivo, toques de queda; nada por la fuerza, todo por el convencimiento y la razón. ¡Remember Texcoco!
No podía faltar su receta – más bien brebaje esotérico – para curar la economía mexicana, cuyo exitoso resultado recomienda a tan distinguidos participantes del internacional webinar; siendo elementos esenciales de su pócima: que el rescate es de abajo hacia arriba, primero los pobres, no destinar fondos públicos a empresas en quiebra, evitar deuda pública en beneficio de pocos y en perjuicio de muchos.
¡Ah, qué maravilla! Exclamaron los del G-20; mientras tanto, México es considerado como el peor país, de entre 53 economías, para vivir la pandemia y de los que menos recursos han invertido para defender su economía de la crisis económica, alrededor del 0.7% del PIB, por debajo de países latinoamericanos como Perú (9%), Brasil (8%), Chile (5%); ni pensar en Japón (21%), o EU (13%).
Porque México desechó las recetas económicas neoliberales, su solución estuvo en la austeridad – no gastar en plena crisis – y el combate a la corrupción (su falacia favorita), liberando recursos asignados directamente a la base social y de ahí ese gasto subió a las cúpulas. ¡Enorme efecto multiplicador! ¿Eh?
AMLO cree que fuera de México no se sabe de su pésimo manejo de la pandemia y sus centenares de miles de muertos, entre ellos – a nivel mundial – el número más altos de trabajadores de la salud; del incremento de la delincuencia, de la toma de casetas de peaje y el bloqueo de las vías de ferrocarril.
Y como si los del G-20 fueran idiotas, AMLO siguió recetando sus fórmulas antineoliberales, pero que tienen postrada la economía mexicana, la cual terminará 2020 con un decremento aproximado del 9%. Lo único cierto, es que ver a AMLO en esos foros causan algo más que pena ajena, porque deja en ridículo no sólo a sus electores, sino también a los incapaces de impedir que él llegara al poder. ¿O no?
FB: Rolando Daniels Pinto
Twitter: @DanielsRoly
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