ECONOMÍA Y POLÍTICA

Mucho más que pena ajena…

Hay que ser muy cínico y perverso para presumir ante gente tan seria, las causas de la desgracia nacional Arcángel Rojo Por Rolando Daniels Pinto
lunes, 30 de noviembre de 2020 · 00:32

No contento con el ridículo exhibido en su participación ante la ONU, el Presidente AMLO repite la dosis para desacreditar aún más a la institución presidencial mexicana a nivel internacional, ahora fue ante el G-20, del que México es parte, pero debería – por piedad – solicitar licencia temporal.

De entrada, con su estilo aletargado y soso de exponer, carente de la prestancia necesaria del Jefe del Estado de la 15va. Economía del mundo, lejos de animar al respetable mundial a interesarse por su discurso, da la impresión de que sus pares congelan la pantalla y se van al baño.

Fueron dos las sesiones de somnolencia que AMLO les regaló al G-20, ni a cuál irle; pero lo peor fue la forma en cómo pretende dictar cátedra de moralidad, derechos humanos y buen manejo de la macroeconomía, algo totalmente ausente en su infame gestión al frente de la presidencia de México.

De entrada, se refiere a lecciones dejadas por las crisis sanitaria y económica; empezando con descubrir que la salud es un derecho humano que el Estado tiene que garantizar haciendo a un lado el afán de lucro, que las vacunas deben ser gratuitas y de aplicación universal; además que – ¡sorpresa! – es mejor prevenir que curar. Toda una perogrullada. ¿Considera a eso una lección de la pandemia? ¡Por favor!

Luego, AMLO se asume como Nutriólogo Universal y se va contra los productos con exceso de sal, azúcares, grasas y químicos – aunque su 4T está a punto de legalizar la mariguana para consumo lúdico. ¡Ah, cuánto progresismo! – para luego soltar su conveniente sofisma de que los diabéticos, hipertensos y obesos, son los principales afectados por la pandemia, algo que las cifras oficiales niegan.

Y así, continúa con recomendaciones amorosas y subjetivas, conminando a sus “colegas” a evitar la tentación de imponer medidas autoritarias – ¡Ay!.. Mordida de lengua – como confinamiento excesivo, toques de queda; nada por la fuerza, todo por el convencimiento y la razón. ¡Remember Texcoco!

No podía faltar su receta – más bien brebaje esotérico – para curar la economía mexicana, cuyo exitoso resultado recomienda a tan distinguidos participantes del internacional webinar; siendo elementos esenciales de su pócima: que el rescate es de abajo hacia arriba, primero los pobres, no destinar fondos públicos a empresas en quiebra, evitar deuda pública en beneficio de pocos y en perjuicio de muchos.

¡Ah, qué maravilla! Exclamaron los del G-20; mientras tanto, México es considerado como el peor país, de entre 53 economías, para vivir la pandemia y de los que menos recursos han invertido para defender su economía de la crisis económica, alrededor del 0.7% del PIB, por debajo de países latinoamericanos como Perú (9%), Brasil (8%), Chile (5%); ni pensar en Japón (21%), o EU (13%).

Porque México desechó las recetas económicas neoliberales, su solución estuvo en la austeridad – no gastar en plena crisis – y el combate a la corrupción (su falacia favorita), liberando recursos asignados directamente a la base social y de ahí ese gasto subió a las cúpulas. ¡Enorme efecto multiplicador! ¿Eh?

AMLO cree que fuera de México no se sabe de su pésimo manejo de la pandemia y sus centenares de miles de muertos, entre ellos – a nivel mundial – el número más altos de trabajadores de la salud; del incremento de la delincuencia, de la toma de casetas de peaje y el bloqueo de las vías de ferrocarril.

Y como si los del G-20 fueran idiotas, AMLO siguió recetando sus fórmulas antineoliberales, pero que tienen postrada la economía mexicana, la cual terminará 2020 con un decremento aproximado del 9%. Lo único cierto, es que ver a AMLO en esos foros causan algo más que pena ajena, porque deja en ridículo no sólo a sus electores, sino también a los incapaces de impedir que él llegara al poder. ¿O no?

FB: Rolando Daniels Pinto

Twitter: @DanielsRoly
 

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