BAÚL DE MANÍAS

Todo por un besito (conclusión)

Por Ma. Cristina Álvarez-Astorga
martes, 31 de marzo de 2020 · 00:00

El niño Liszt (de once años) conoció a Beethoven, en su casa (la de Beethoven) y acababa de tocar una pieza para él. Entonces, Beethoven le preguntó si podía tocar algo de Bach (para que vea usted qué buen gusto tenía).

Liszt cuenta: “Elegí la fuga en Do menor del Clave bien temperado… “¿Transpones esta fuga?”, preguntó Beethoven… “Afortunadamente pude. Después de terminar el acorde, miré hacia arriba. Los profundos ojos brillantes de Beethoven se posaron en mí y una leve sonrisa se posó sobre su rostro. Se acercó y me acarició la cabeza varias veces con afecto… Luego susurró: “Bueno… me pareces…un pequeño demonio”.

Ahí está la fuga que probablemente el niño Liszt tocó para Beethoven: https://www.youtube.com/watch?v=qZb0rIQ6Y6E.

Ya envalentonado, Liszt preguntó enseguida si podía tocar algo suyo (de Beethoven). Él dijo que sípirilí, con una sonrisa.

Concluye Liszt: “Toqué el primer movimiento de su Concierto para piano en Do mayor (el No. 1). Cuando terminé, Beethoven extendió sus brazos, me besó en la frente y dijo en voz baja: “Continúa adelante. ¡Eres uno de los afortunados! Será tu destino traer alegría y deleite a muchas personas y esa es la mayor felicidad que uno puede lograr”.

Liszt contó esto (ya de viejo) con gran emoción. Su voz temblaba. “Este fue el momento del que estoy más orgulloso de mi vida. Fue la inauguración de mi vida como artista”.

Esta historia me parece tan padriuris que ni modo que no sea verdad. ¿Qué ganaba Liszt contándola, ya de ruco, cuando ya era superfamoso?

Esto me ha hecho recordar otra anécdota, que muestra el otro lado de Beethoven. Hasta me dan ganas de no contarla, pero, como decimos en México cuando queremos expresar que ya agarramos aviada, “ya encarrilado el peine, que chifle a su máuser el piojo”, así que ahí va. Se trata de Beethoven y el entonces ya muy famoso Gioachino Rossini, autor de “El Barbero de Sevilla” y “Guillermo Tell”. Él admiraba mucho a Beethoven.

Un día fue a Viena y organizó una reunión, gracias a que le ayudó Giuseppe Carpani, un poeta italiano que vivía ahí. Y aquí entran los asegunes: Según algunas versiones, Beethoven reconoció a Rossini y lo felicitó sinceramente por “El Barbero de Sevilla”.

Pero después le recomendó que nunca tratara de componer más que “ópera buffa” (ópera cómica), ya que eso sería contrario a su naturaleza (la de Rossini). Queriendo componer el asunto (pero, en realidad, descomponiéndolo) Carpani le recordó a Beethoven que Rossini ya había compuesto varias óperas serias… Entonces, dicen que Beethoven aclaró: “Sí, las vi… La ópera seria es inapropiada para los italianos. No saben cómo lidiar con el drama real”.

El que esté del lado de Beethoven podrá decir “toma, chango, tu mecate”. El que esté del lado de Rossini podrá decir “quema … mucho el sol”.

La opinión de Beethoven demuestra que desdeñaba las “modas musicales” y el gusto mayoritario, y en aquel momento Rossini representaba las dos cosas. O sea que Beethoven tendía a lo Fifí, mientras que Rossini era definitivamente Chairo (ha de ser por eso que me encanta la Obertura de Guillermo Tell).

Hoy le recomiendo la transcripción que hizo Liszt de la Quinta sinfonía de Beethoven. Con Giovanni Bellucci (y un solo piano). Uf y recontra: https://www.youtube.com/watch?v=Agf0gLIonNY.

Buen Beethoven, compermiso, gracias.
 

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