LA BUFADORA

BUFADORA

Por El Mosquito
miércoles, 1 de abril de 2020 · 00:00

A pesar de los constantes exhortos a quedarse en casa, hay personas que no entienden la gravedad de la situación y continúan con su vida normal, como si nada les fuera a pasar. Ayer las principales vialidades de la mancha urbana de Ensenada lucían con bastante afluencia vehicular, y no se trataba de unidades con personal de gobierno, sino de gente con recursos económicos -entre ellos muchos burócratas y profesores- que ya se aburrieron de estar en sus hogares y salen, según ellos, “de compras”, pero lo que adquieren no son precisamente alimentos básicos.

Piensan que se trata de un periodo extraordinario de vacaciones, y por ende no tienen empacho en visitar a sus familiares y amigos, con quienes organizan ruidosas convivencias. Lo peor es que no se mantienen informados, porque también ya están “hartos” de que se hable tanto del coronavirus y entonces prefieren la pachanga.

Sin embargo, estos mismos irresponsables serán los primeros en condenar a las autoridades cuando los hospitales sean insuficientes para albergar a tantos contagiados, y tendrán el cinismo de pedir ayuda cuando tal vez sea demasiado tarde.

El nivel de inconsciencia social refleja lo que en realidad son los mexicanos, pero sobre todo retrata a los que residen en la franja fronteriza norte del país, con una población migrante con muy bajo nivel académico, acostumbrados al asistencialismo, que no pagan a tiempo su recibo del agua, que llevan años sin saldar el impuesto predial y que circulan en autos “chocolate”, pero que en las redes sociales son acérrimos críticos del sistema y que se indignan ante la mínima injusticia.

Estos “ciudadanos” de las redes sociales no aportan, no participan y simplemente estiran la mano, su compromiso social es nulo y como buenos millennians consideran que tienen derecho a todo, no se les puede llamar la atención y asumen que el mundo entero está en deuda con ellos. Así que en la actual emergencia sanitaria son los menos solidarios y no acatan la orden de permanecer bajo resguardo, porque ni eso quieren hacer.

Es fácil exigir, lo complicado es responsabilizarse. Qué triste.

Los buenos
Y mientras los irresponsables se quejan de todo y no hacen nada, un puñado de personas sale todos los días a la calle a ayudar a los que menos tienen, como los médicos, enfermeras y trabajadores del Sector Salud, así como los brigadistas de los tres órdenes de gobierno que entregan despensas en las colonias de más alta marginación.

Es un pequeño grupo de ciudadanos conscientes que seguramente permanecerán en el anonimato cuando superemos la emergencia sanitaria, pero al menos tendrán la satisfacción de haber contribuido en un periodo de mucho riesgo.

Los perversos
Pero no sólo hay huevones, desinformados, irresponsables y malagradecidos, sino que abundan los perversos, aquellos que a través de llamadas telefónicas pretenden extorsionar a la gente, incluso ofreciendo supuestas vacunas que previenen el Covid 19. Es impresionante la “creatividad” de ciertos mexicanos para obtener dinero de manera ilícita; ojalá ese “talento” lo orientaran para hacer cosas positivas.

Y después…
Cuando terminemos de pasar este oscuro túnel a nivel mundial, las repercusiones económicas pueden ser muy severas en municipios como el de Ensenada, que de por sí está muy alejada de Dios y los presupuestos gubernamentales.

Con las recientes lluvias las calles de Ensenada resultaron todavía más afectadas, y con el cierre de comercios y empresas la economía de miles de familias se colapsará, de ahí la importancia de replantearnos como sociedad la necesidad de rescatar prácticas comunitarias, y que los gobiernos federal, estatal y municipal, junto con el sector empresarial y académico, definan una ruta de recuperación inteligente, sin irracionales disputas políticas, porque lo trascendental no son las elecciones del próximo año, sino la estabilidad social del país en el corto y mediano plazo, aunque eso no parece importarles a los dirigentes de partido, porque es tiempo que ninguno anuncia su disposición a renunciar al millonario financiamiento público que reciben. A nivel local morenistas, panistas, priistas, perredistas y petistas permanecen muy calladitos.

¿Nos servirá de ejemplo?
¿Cuando esto pase será posible conservar las medidas preventivas? En materia de salud pública lo ideal es volver hábitos permanentes las acciones que eviten la propagación de enfermedades. Dejar de saludar de mano, repartir besos cada vez que llegamos a nuestros centros de trabajo y mantener la sana distancia no sólo reduciría padecimientos, sino el acoso laboral y sexual, que es un histórico reclamo de las mujeres. Ustedes dicen.
 

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