LA BRÚJULA

La niña de Morelia: Doña María Eugenia Ruiz Victoria +

Por Heberto Peterson Legrand
lunes, 29 de junio de 2020 · 00:00

(A sus hijos e hijas con todo mi fraternal cariño)

La sociedad no es sólo un conjunto de individuos, una estadística, sino la convivencia de personas, cada una con una historia personal cargada de recuerdos, sentimientos, emociones, vivencias, retos y que nos hace asumir una postura frente a la vida y en el contexto que nos toca vivir.

En nuestra comunidad vivió durante setenta y un años, siempre con la sonrisa en la boca, cargando la cruz de sus recuerdos que guardo para sí, y siempre discreta dulce y amable hacia los demás.

Me di a la tarea de entrevistar a su hijo mayor: José Luis Fernández Ruiz que afortunadamente accedió a la entrevista la cuál hago como un homenaje a esta dama que tanto quise y fue la inspiración de don José Luis Fernández Bandini, de quien mucho se ha escrito y fue muy conocido en Ensenada.

La guerra civil española fue de 1936 a 1939 y que fue una dolorosa lucha entre hermanos haciendo que muchísimos españoles entre adultos y niños salieran de su patria en guerra y llegaran en diversos barcos como El Ipanema, El Mexique y otros al puerto de Veracruz, puerta de entrada a su nueva patria para unos y refugio temporal para otros.

Aquella niña de nombre María Eugenia Ruiz Victoria de apenas 8 años, nacida el 23 de noviembre de 1928, junto con su hermano Miguel de 11 años viajaron en El Mexique, de bandera francesa, saliendo del puerto de Burdeos, Francia, el 27 de mayo de 1937, solos, junto con 456 niños y llegando a Veracruz después de 14 días de navegación haciendo escala en la Habana, Cuba.

Del puerto se les trasladó a Morelia, Michoacán, razón por la cual se les conoce como “Los niños de Morelia”.

Durante la travesía siente la nostalgia de sus padres: Don Miguel Ruiz Navarro, originario de Cartagena Provincia de Murcia donde nació el 22 de junio de 1894 y de su madre doña Dolores Victoria Marín, de Murcia y nacida el 20 de julio de 1892, que con sus hijos se establecieron en Badalona, Barcelona, España.

En 1936 a sus escasos 8 años sufre la cruenta guerra española entre nacionalistas monárquicos y republicanos. Recordaba con profundo dolor el sonar de las sirenas

Anunciando los bombardeos; el correr llenos de pánico a los refugios y estar en un reducido lugar sin luz (lo que le produjo claustrofobia de por vida); el ruido de bombas, explosivos, ruidos de las hélices de los aviones atacando por parte de ambos bandos para castigar a Barcelona. Dolorosos recuerdos que en el transcurrir del tiempo iban y venían con su carga emocional en aquella tierna criatura.

Como les decía, ya en Morelia los instalaron en un internado, los raparon y por primera vez escuchó la palabra “gachupín”.

A ella, su hermano y otros niños se les identificó como huérfanos de guerra, lo que ocasionó que el Gobierno mexicano los dejara en un limbo para buscar a familiares.

Ella pensó que la llevarían con sus padres, pero fue con personas extrañas que hablaban diferente.

Después de retratarse con gente, supo posteriormente que fue con el Presidente de México Gral. Lázaro Cárdenas del Río y su esposa Amelia Alejandra Solórzano Bravo.

Posteriormente la mandan a Puebla y allí conoce a Lupita, hermana de don José Luis Fernández Bandini que en ese tiempo estaba en Estados Unidos estudiando con los Jesuitas.

Los Papás de Don José Luis (entonces un joven seminarista) y de nombre Don Justiniano Fernández Quiroz y Doña Guadalupe Bandini Guillén de origen español se encariñan con ella y casi la adoptan. Estudia su primaria en Puebla y siete años después regresa -ya fuera del seminario- el joven José Luis y María Eugenia se enamoran casándose el 11 de noviembre de 1945 y el año de 1949 emigran a Baja California viajando por tren y camión y siendo víctimas de una operación de compra venta fraudulenta. Su hermano Miguel se casó en Puebla con una hermana de la esposa de Amado hermano de don José Luis Fernández Bandini.

Llegan sin dinero, sin trabajo y ya con su hijo mayor José Luis nacido en 1946 y su hija María Eugenia siendo una bebita, nacida también en Puebla en 1948.

Rentan una casita en la avenida Miramar No. 950 sin agua corriente.

Dada la preparación de Don José Luis con una amplísima cultura, maestro en historia y raíces griegas y latinas se fue abriendo paso y dándole a su familia una buena estabilidad económica y estudios.

José Luis su hijo de niño la recuerda con una hermosa sonrisa, pelo muy negro, hermosos ojos negros y su piel muy blanca.

Aquella niña que llegó españolita, regresó a España en 1964, 27 años después, acompañada de su esposo, ya mexicana, pues amaba mucho a México. Fue un encuentro muy emotivo y cargado de emociones, el esperado y soñado encuentro con su añorada familia, quedándose al cuidado de sus hijos Olivia, Humberto y un servidor.

El 29 de marzo recibe su certificado de nacionalidad mexicana y el 19 de noviembre de 1999 constancia de nacionalidad española.

Por lo que sufrió, para ella mantener unida a la familia era de vital importancia y se entregó en cuerpo y alma a la formación y educación de sus hijos y al cuidado de su único novio y esposo a quien admiraba y amaba.

Su lema era, dice José Luis: “querernos respetando nuestras diferencias”.

Para dolor de su corazón se le adelantaron su esposo, sus hijos Maruquita y Jimmy pero su Fe la sostuvo, y siempre alimentó un futuro encuentro con ellos.

Le sobreviven sus hijos José Luis, Carlos, Alfonso, Gerardo, Juanito y Mayte y sus nietos y nietas, bisnietos y bisnietas, quienes con sus familias son profundamente unidos como ella les inculcó.

Dios la mandó llamar el 20 de marzo de 2020 y a sus 92 años era aún hermosa y poseedora de un bello cutis.

Su existencia en Ensenada no podía pasar desapercibida por su humildad, discreción, prudencia, aún cuando era la musa que inspiró todos los logros de su amado Esposo.

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