BARÓMETRO POLÍTICO

¿El sistema funciona?

Por: Susana Silva Gallardo*
martes, 23 de noviembre de 2021 · 00:19

Si bien la agenda política de Estados Unidos rebosa de temas importantes que se necesitan atender tanto dentro como fuera del país, mucho se ha dicho acerca de cómo el obstáculo más grande al que Joe Biden se enfrentaría con su llegada a la presidencia sería el de la profunda división que ha fragmentado a la sociedad estadounidense.

Un problema subyacente que tiene décadas existiendo y que hunde sus raíces en temáticas raciales que hoy por hoy se trasladan a problemas sociales como la violencia policial, un sistema penal y de justicia que se percibe como roto y en general, un entramado de instituciones y estructuras que, como muchos denuncian, han perpetuado un estado de desigualdad entre los ciudadanos.

Agravado en gran parte con la llegada de Trump a la presidencia en 2016, estas fragmentaciones salieron a la luz con mayor frecuencia, impulsado en parte con la comodidad de los grupos de extrema derecha con los discursos discriminatorios del representante del Ejecutivo.

El punto álgido de la situación se evidenció con las movilizaciones en contra de la violencia policial a la que han estado sujetos especialmente personas afroamericanas, como fue el caso de George Floyd y Jacob Blake. Situaciones que avivaron la pequeña hoguera que ya existía dentro de la lucha antirracista en Estados Unidos.

La semana pasada, el quiebre social vuelve a hacerse presente con el veredicto que terminó por absolver a Kyle Rittenhouse, quien, en 2020, con 17 años, asesinó a 2 personas e hirió de gravedad a otra más durante las protestas de Black Lives Matter en Kenosha, Wisconsin.

Alegando defensa propia, Rittenhouse y su equipo legal absolvieron 5 cargos, entre ellos dos cargos por homicidio y uno por tentativa de homicidio, lo que reaviva hoy la discusión acerca de temas importantes como el de las leyes de autodefensa, la proliferación de los discursos de extrema derecha que resguarda a grupos como los Proud Boys y otros que se autodenominan “vigilantes” y, en especial y la que más controversia ha ocasionado, el de la Segunda Enmienda y la posesión de armas.

Para un extremo de las partes, incluido incluso el expresidente Donald Trump, Rittenhouse se ha convertido en un símbolo político de la lucha por el derecho a poseer y portar armas y el utilizarlas en apelación a la legítima defensa propia.

Para el otro, Rittenhouse es evidencia de las deficiencias a las que se enfrenta el sistema de justicia penal estadounidense y abre nuevamente la conversación acerca de los peligros que conlleva el relajamiento de las leyes que apoyan la Segunda Enmienda.

Una realidad que se ha visto materializada en incontables ocasiones con el problema que Estados Unidos ha enfrentado con el tema de los tiroteos en espacios públicos en los últimos años.

En medio de toda esta conmoción, el presidente Biden comentó acerca del veredicto final sobre cómo el sistema judicial en Estados Unidos funciona y que debía respetarse la decisión del jurado, un comentario que en las circunstancias en las que se encuentra el país, parece más bien un acto de tibieza y que, una vez más, muestra la reticencia del demócrata por apelar en contra del status quo.

*Lic. en Relaciones Internacionales por el TEC de MTY campus Guadalajara

susanasilvag96@hotmail.com

 

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