ECONOMÍA Y POLÍTICA

La grosera Triada Lacayuna

Por Rolando Daniels Pinto / Arcángel Rojo
lunes, 22 de febrero de 2021 · 00:00

.Mentir y traicionar son, al parecer, reglas en la política; pero la Triada Lacayuna ha hecho de ellas su modus operandi.

Quedó claro que las declaraciones del formal alcalde de Ensenada, Armando Ayala, así como las de su director jurídico, Federico Luna, molestaron en demasía al concilio croquetero de Bonilla (los de la 4T), que domina la XXIII Legislatura de Baja California, a tal grado que reaccionaron con ilegal furia.

Molestos los de la gavilla de Bonilla, porque tanto el alcalde ensenadense como su jurídico exhibieron que el Decreto 46 (mediante el cual se creó el Municipio de San Quintín), adolecía de lagunas que generaban dudas sobre la transición de atribuciones, así como de los recursos materiales, financieros y humanos al Concejo Municipal Fundacional, su respuesta fue modificar tal decreto para presionarlos.

Lejos de aceptar con humildad que el Decreto 46 estaba pésimamente elaborado y sin sustento sólido, los legisladores de la 4T encabezados por la Triada Lacayuna - La Mechuda (Cano), La Chupitos (Caballero), y el Golpeador de Mujeres (Molina) – reformaron algunos de sus transitorios, mas no para clarificar una transición armoniosa, sino para provocar un aún más conflictivo proceso entre las partes.

Además, la Triada Lacayuna amenaza al alcalde ensenadense y a sus funcionarios con fincarles responsabilidades si no cumplen los caprichosos plazos establecidos en las enmiendas aprobadas a los transitorios del Decreto 46, sin percatarse que ello es un acto inconstitucional que viola el principio de certeza electoral, tanto de Armando Ayala y su Cabildo, como el de los votantes ensenadenses.

Efectivamente, la soberana estupidez de resolver que por ningún motivo el Ayuntamiento de Ensenada – y por ende su formal alcalde Armando Ayala – después del 28 de febrero podrá ejercer funciones de representación como autoridad en el presunto Municipio de San Quintín, atenta contra la certeza electoral mediante la cual no se puede alterar la temporalidad de los cargos ya votados y en funciones.

De esta suerte, el XXIII Ayuntamiento de Ensenada que preside Armando Ayala, fue electo para ejercer sus funciones desde el primero de octubre de 2019 hasta el 30 de septiembre de 2021; además, al momento de esa elección, el Municipio de Ensenada incluía el territorio del presunto Municipio de San Quintín, creado cinco meses después del inicio del periodo constitucional del actual Ayuntamiento.

En su infinita ignorancia, el concilio croquetero aprobó enmiendas a los transitorios del Decreto 46 a todas luces inconstitucionales, porque contraviniendo el artículo 14 Constitucional, pretenden, de forma retroactiva, conculcarle al ayuntamiento ensenadense la temporalidad de las funciones, atribuciones y territorialidad para el cual fue electo en 2019. ¡Vaya! Hasta un economista entiende eso.

Así como la SCJN le dio palo a las intenciones del Führer bajacaliforniano, Jaime Bonilla, de extender su mandato de 2 a 5 años, mutatis mutandis, son prácticamente los mismos argumentos para impedir que el concilio croquetero le acote al XXIII Ayuntamiento de Ensenada y a su Órgano Ejecutivo ejercer su autoridad sobre el territorio para cual fue electo, la cual fenecería hasta el 30 de septiembre.

La historia se repite, porque las estupideces plasmadas en las enmiendas al Decreto 46, tienen el mismo origen que las lagunas legales de esa ordenanza y que fueron denunciadas hace días por el jurídico del gobierno ensenadense; siendo ello, las lagunas mentales de la Triada Lacayuna y sus compinches de la gavilla de Bonilla; no podría ser de otra forma en una legislatura plagada de analfabetas funcionales.

Con la mano en la cintura, Armando Ayala, si quiere, se quita de encima la presión de tener que entregar nada antes del 31 de marzo y de no poder ejercer sus poderes sobre un territorio para el cual fue electo, le guste o no a la Mechuda, al Concejo Municipal Fundacional de San Quintín y a cuanto ciudadano de esa región que le hayan hecho creer la mentira de que muy pronto serán municipio libre.

Ya el XXIII Ayuntamiento de Ensenada consintió vergonzosamente y a costa de una desproporcionada parte del territorio y capital natural de Ensenada, la creación del Municipio de San Quintín. ¿Aceptará indignamente Armando Ayala, después de tanta grosería en su contra, lo inconstitucionalmente aprobado por la Triada Lacayuna et al.? De hacerlo, nunca reivindicará su imagen de regente traidor.

FB: Rolando Daniels Pinto

Twitter: @DanielsRoly

Comentarios