BAÚL DE MANÍAS

Casi efemérides por decir algo

Por Ma. Cristina Álvarez-Astorga
martes, 9 de febrero de 2021 · 00:00

El 27 de enero de 1756 (o sea, hace 265 años aprox) dio su primer berrido uno de mis compositores favoritos de toda la vida: Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart (El “Wolfie”, pá los cuates). Estamos a 9 de febrero. O sea, nomás estoy retrasada doce días, pá festejar la efeméride(s), digo. Es cosa nomás de corregir el dicho que dice “pésames y días, hasta los nueve días”. Le tachamos el nueve, le ponemos el doce y ya.

Según el registro bautismal, su nombre es Joannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart, lo que en castellano sería (aprox) Juan Crisóstomo Wolfgango Teófilo. Juan Crisóstomo porque el 27 de enero es (o era) día de San Juan Crisóstomo (Juan de Antioquía, considerado por la iglesia católica uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia del Oriente). Wolfgang porque así se llamaba su abuelito materno. Teófilo por su padrino. ¿Y Amadeus?...

Pues tengo que creer que el Amadeus se lo puso él mismo, porque en el acta de bautismo no aparece. Pero sabemos de dónde viene: de Teófilo (del griego Teo-philus), que significa (másomenos) “querido – amado- por Dios”…Y eso, en latín, diría el Wolfie, se dice Amadeus. Ahitá.

En su casa nadie nunca le decía “Juan Crisóstomo, ya deja de aporrear el clavicordio”. Antes al contrario. Le han de haber dicho “Chútate otra rolita, Juanito, nene”… A lo mejor, si lo querían chiquear, le decían “…a ver, Amadeus, venga y tómese su chopita”. O si, por ejemplo, su amá lo quería regañar (por malhablado) probablemente le decía “¡Wolfgang Mozart, ven acá canijo chamaco, que te voy a lavar la boca con jabón!”.

Dice Stendhal en su “Vida de Mozart” (1815): “La música fue la ocupación de su vida, y al mismo tiempo su más dulce recreo. Nunca, ni en su más tierna infancia, hubo necesidad de presionarle para que se sentara al piano. Al contrario, había que vigilarle, para que no se excediera, con perjuicio para su salud…Desde muy pequeño tuvo una marcada predilección por tocar durante la noche. Cuando, a las nueve, se sentaba al clavicordio, no lo dejaba antes de medianoche, e incluso llegada esa hora había que violentarle para que no continuara toda la noche preludiando y tocando fantasías”.

Así se deslizó Mozart a través de su corto y provechoso tiempo: “preludiando y tocando fantasías”.

Ay pero qué bonito es lo bonito. En sus treinta y tantos años de vida, Wolfie compuso un titipuchal de obras (seiscientas y pico, aprox). En esta ocasión lo invito a usted a que se deleite con el último movimiento de su último concierto (el No. 27) para piano y Orquesta. En este link está la versión en vivo, grabada en 1991, de Murray Perahia (piano y conducción) y la Orquesta de Cámara de Europa. Una joya.

Buen provecho, con permiso, gracias:

https://www.youtube.com/watch?v=7vqBBRVRwSg 

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bauldemania@hotmail.com 

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