DESDE EL VIGÍA

Covid-19, infartos y diabetes

Por Editorial El Vigía
jueves, 1 de abril de 2021 · 00:00

Después de Estados Unidos, el país con más personas que padecen sobrepeso y enfermedades asociadas como diabetes e infartos es México, donde la entidad que ocupa el primer lugar en obesidad es Baja California, razón por la cual el índice de letalidad del Covid-19 en este estado fronterizo es de los más altos de la república.

Por lo tanto, no debe extrañarnos que el exceso de mortalidad por infartos y diabetes también registra un incremento importante durante la actual pandemia que ya cumplió un año de haber comenzado.

Según datos preliminares obtenidos de los certificados de defunción por el Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades, mientras en 2019 ocurrieron 156 mil 41 muertes por infarto, en 2020 se reportaron 212 mil 458.

En tanto que por diabetes hubo 104 mil 352 fallecimientos en 2019, y 152 mil 467 en 2020. Por neumonía e influenza, las muertes pasaron de 31 mil 081 en 2019 a 45 mil 125, en 2020.

También hay otras causas que no están asociadas a Covid y que también han ido incrementando, como infartos, enfermedad cardiovascular en general; diabetes, números parecidos en cáncer; neumonía e influenza también un incremento muy importante, señalan expertos.

Entre las hipótesis, una apunta a que el incremento de muertes por estas causas tiene que ver con el hecho de que durante la emergencia sanitaria hubo momentos con una gran ocupación hospitalaria sin lugares para atender los casos ajenos a Covid.

Así que cuando termine la contingencia sanitaria, urge implementar en México, y sobre todo en Baja California, políticas públicas que fomenten una sana alimentación y que se incremente la actividad física en la población, porque no es posible que en todas las escuelas públicas de enseñanza básica y media apenas se impartan una o dos horas a la semana de educación física.

Los malos hábitos alimenticios y el sedentarismo son la causa de que nuestra nación sea una fábrica de personas con exceso de peso y enfermas, lo que trae como consecuencia saturación hospitalaria, gastos millonarios para adquirir medicamentos y ausentismo laboral.

Un pueblo que consume productos chatarra y no hace ejercicio está condenado a sufrir los estragos que provocan múltiples padecimientos que podrían prevenirse con comidas sanas y la práctica de algún deporte, o con simplemente caminar todos los días.

La nueva normalidad también debe incluir cambios sustanciales en los planes alimentarios y la creación de espacios que alienten la activación física, porque no será suficiente con lavarse las manos, usar cubre bocas y guardar la sana distancia.

Aunque lograr lo anterior parecería complicado, lo cierto es que sólo se necesita de voluntad política para cambiar las costumbres que han llevado a la tumba a más de 200 mil mexicanos en los últimos 12 meses.
 

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