PSICOLOGÍA INFANTIL

Niño normal o flojito

Por Laura Elena Beltrán Padilla*
jueves, 10 de junio de 2021 · 00:00

Cuántas veces hemos escuchado decir al padre de familia o a la abuelita: “el niño no habla porque es flojito”, “tú tardaste en hablar”, “a tu sobrino le pasó lo mismo y míralo, ahora es bien inteligente”. Pasa el tiempo y cuando por fin se deciden los padres a acudir con el especialista les afirma: “su niño está sano y ya hablará”. No cabe duda de que algo en el interior de los padres les mueve a seguir y buscar respuestas.

Recuerdo hace unos años, al ser invitada por el colegio de pediatría de la localidad, di una ponencia conmemorando el día mundial del autismo. Brindé algunos indicadores para la detección como son la presencia de un sistema de alerta disminuido, movimientos repetitivos y estereotipados, retraso de lenguaje y comunicación, juego no muy creativo, falta de habilidades de autonomía, entre otros.

Es sabido, en base a la estadística, que la incidencia de casos ha crecido vertiginosamente a nivel internacional, que no hay cura ante el trastorno pero que, si se detecta tempranamente, el pronóstico es más alentador con una intervención oportuna.

Cabe señalar que, en la Secretaría de Salud, se promueve el control del niño sano. Independiente al motivo de consulta, en los 23 Centros de Salud se realiza una prueba de tamizaje para detectar alteraciones del desarrollo psicomotor. Con esta dinámica, se ha ido incrementado la cultura de la prevención de la comunidad.

Considero, se tiene una desventaja, el que la prueba indica únicamente ¨focos rojos¨, señales de alerta y alarma, y no se precisa el tipo de trastorno en el menor, al menos de que se tenga la formación y el ojo clínico para hacerlo. Por tanto, en muchos casos, el padre de familia se va sin un diagnóstico.

En Jurisdicción Sanitaria se cuenta con una psicóloga responsable de programa y quien, además, atiende la consulta de desarrollo infantil de 0 a 5 años. Hace poco, se integraron tres pasantes de psicología como apoyo en unidades de salud.

Esto es bueno en torno al tamizaje y promoción de la salud, pero conlleva a un margen de fallos en el diagnóstico oportuno ya que se requiere de personal altamente capacitado y sensibilizado para el manejo del paciente y acompañamiento en duelo a la familia, de eso no cabe duda.

Es de mencionar que, en este tipo de trastorno, la incidencia es multifactorial, la genética y el ambiente hacen lo suyo. El tipo de alimentos que se consumen hoy en día, en su mayoría tienen preservantes, colorantes y metales tóxicos.

Conforme el niño va creciendo e integrándose a la dieta familiar, y experiencias sociales, es cuando empiezan a hacerse evidentes problemas de conducta y aprendizaje. Esto puede estar influyendo y sin darnos cuenta.

Al grupo de pediatras, para finalizar el tema, les compartí un caso clínico, el de un pequeño de 18 meses. El tránsito de los padres por pediatría, psicología, audiología y neuropediatría, en el transcurso de un año, y quienes dieron su veredicto: “tiene falta de maduración, un déficit de atención, su hijo es flojito”. Finalmente, en un centro de intervención especializado, se da el esperado confirmatorio: “su hijo tiene autismo”.

Saben lo que representa para el padre de familia: tiempo, dinero y esfuerzo. Puntualicé: “este caso, es mi caso personal, el de mi hijo con autismo”. “Mi hijo no es flojito, tiene una condición importante en salud y pudo haberse detectado antes”. Esto invita a la reflexión de qué estamos haciendo por la salud comunitaria. Los niños tienen derecho a una vida digna y calidad de vida ¿Vamos a la mejora?

*Psicóloga y psicoterapeuta de niños

laurabelpad@gmail.com

 

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