BAJO PALABRA

Entre docentes

Por Hadassa Ceniceros
viernes, 11 de junio de 2021 · 00:00

De pie desde las seis de la mañana para cumplir con la rutina del arreglo personal, preparar café y ordenar sus materiales de trabajo. La profesora se alista con su teléfono celular y su laptop para conectarse puntualmente con sus alumnos de cuarto año de primaria.

A la hora puntual empiezan a aparecer sus alumnos en su pantalla, algunos visibles otros solamente con micrófono abierto, antes de eso su teléfono empieza a sonar con mensajes y llamadas de padres de familia ya sea para hacer preguntas o justificar ausencias de sus hijos a la clase en línea del día.

La maestra presenta el tema con apoyo de material didáctico que preparó buscando la forma de hacer atractivo y ligero el trabajo del día.

Sentada frente a su pantalla la maestra inicia su clase, avanza, muestra material de apoyo que elaboró previamente, en su celular empiezan a aparecer mensajes de padres de familia con toda clase de preguntas y comentarios, ella los ignora por un momento para no distraerse de su objetivo, toma nota del desempeño y de la interacción con los niños.

Después de terminado el turno abre su teléfono para atender a padres de familia que tienen consultas y todo tipo de opiniones sobre cualquier tema referente a sus hijos. Atender a los adultos lleva tiempo y desgaste.

Hay casos de niños que requieren especial atención por tener necesidades diferentes, con ellos la profesora tiene un diálogo particular con la madre del alumno y con el niño mismo.

No todos los alumnos tienen la misma destreza con sus aparatos electrónicos y deben mantener atención no solamente a la clase sino a sus compañeros.

Después de clase y en otro horario, el docente llena formatos para reportar aspectos que se necesitan para el control escolar administrativo, asistencia, calificaciones y demás.

Durante todo el día hasta horas después del horario escolar los adultos (padres de familia) buscan comunicación con la maestra.

Esto es todos los días de la semana, los temas son todos los que abarcan los contenidos del grado del que se trate. Deja tareas que generalmente los padres hacen o ayudan y de ellos vienen las dudas.

La maestra atiende de esta forma a dos grupos uno de niños y otro de adultos con sus distintas formas de acercamiento.

Hace poco una nota periodística se refería a los profesores como sujetos de privilegios inmerecidos, con vacaciones pagadas y sin voluntad para regresar a clases presenciales.

Es claro que no conocen el trabajo que durante la pandemia han realizado los docentes, vivo entre profesores, tengo familiares desde pre escolar hasta universidad, cada uno tiene sus propias características, pero algo que nunca he visto en estos maestros ha sido indiferencia, desdén o abulia con una tarea que extrañan en sus formas tradicionales y a quienes la pandemia los puso en la necesidad de manejar sus herramientas electrónicas llámese computadora o laptop, teléfonos celulares y una línea de internet.

Decir que han tenido vacaciones pagadas es faltar al respeto y faltar a la verdad.

Es cuánto.
 

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