EL SOPOR DEL BUITRE

Muertómetro

Por Gerardo Sánchez García*
viernes, 11 de junio de 2021 · 00:00

Ocultado por las polvaredas y cifras electorales el Muertómetro sigue su marcha imparable en Ensenada, 203 homicidios dolosos en 165 días de lo que va de 2021. Se registra también en las últimas semanas un preocupante aumento de los robos con violencia.

¿Y el anunciado Plan de Blindaje de Seguridad?, ¿dónde está?, ¿existe?, ¿sirve o no?, ¿algún día entrará en función?, preguntas sin respuesta...

Don Vitacilino
Al anunciar su triunfo electoral Armando Ayala Robles recomendó -burlándose- el uso de Vitacilina para sus adversarios electorales y -peor aún-, sus aduladores y aplaudidores ahí reunidos lo festejaron estruendosamente.

Lamentable la degradación del discurso político y más como lo festinaran, pero no es de extrañar, si les hubiera pedido ladrar, tal vez hubieran gritado al unísono: ¡queremos sobre, queremos sobre! (Consultar página Pedigree:

https://www.youtube.com/watch?v=GgS8wxgcPzI
) (Ojo editor, ninguna de las dos menciones comerciales son pagadas).

¿Feudo estatal?
En este espacio hablamos recientemente del vaso medio lleno -de sangre- o medio vacío -de esperanza- en que se estaba convirtiendo el Valle de Guadalupe.

Ayer Amador Rodríguez Lozano, Secretario General de Gobierno del Estado, anunció una serie de acciones que buscan controlar el desorden territorial y frenar la descomposición social de esa región.

Entre ellas se convertirá en delito grave la venta irregular de terrenos y lo perseguirán de oficio -¿porqué nada más en ese valle?-, y será una comisión intersecretarial estatal quien autorice -antes que el ayuntamiento- cualquier uso de suelo y edificación. Asimismo se establecerá una moratoria en los permisos para la venta de alcohol.

Prácticamente arrebatan al gobierno municipal las facultades que por diver$a$ razone$ no ejerció o lo hizo mal y la región se convertirá en un feudo estatal.

Esperemos que el remedio no sea peor que la enfermedad, pues crear nuevas leyes cuando no se hacen cumplir las ya existentes suena a buenas intenciones, demagogia o atolevinícola cosecha 2021.

Funcionaria electoral
En estas elecciones 2021, Mariana participó por primera vez como votante y tuvo el privilegio de ser funcionaria electoral.

Ella junto con un millón 459 mil 330 mexicanas y mexicanos en forma desinteresada, por amor al país, por responsabilidad ciudadana aceptaron y desempeñaron ese honroso cargo.

Me gusta comparar a quienes organizan y operan los centros de votación con los escenógrafos, tramoyistas, carpinteros, iluminadores, diseñadores de vestuario de una obra teatral, quienes mientras mejor hacen su trabajo dejan a los actores sin excusas para una mala o pésima actuación.

Son ellos y ellas, los funcionarios ciudadanos(as), el sostén de hierro y el eslabón más débil del proceso electoral. Los que reciben los reclamos de votantes que exigen un servicio rápido y eficiente porque no quieren perder unos cuantos minutos, en tanto el funcionario electoral está atado por horas a una larga jornada escuchando reclamos, enojos y cuidándose de los chanchullos de partidos y ciudadanos tramposos.

Los y las funcionarios pacíficos(as) que en el caso de Tijuana les arrojaron una cabeza humana o en Mexicali los amenazaron y golpearon para quitarles las urnas.

Son ellos y ellas a quienes los candidatos y candidatas -que no supieron ganar la confianza del electorado-, señalan con índice de fuego cualquier imperfección y el más mínimo error, cuando en su vida partidista, política y campañas están plagados de yerros, improvisaciones, estupideces y corrupción.

Sin embargo, de pronto se sienten perfectos y vírgenes inmaculadas para juzgar a los demás y sobre todo buscando que sea el funcionario de casilla quien pague los platos rotos de su incompetencia política.

Un funcionario(a) electoral fue llamado(a) a participar en un acto cívico tangible y concreto en una sociedad donde el civismo es un concepto literalmente descontinuado en las aulas y -desafortunadamente- en muchos hogares mexicanos.

En cada proceso electoral -que llevo varios en mi vida personal y periodística- acostumbro elogiar, pero sobre todo agradecer a quienes se hicieron cargo de cada mesa de votación.

Ahora tengo un doble motivo, la gratitud abstracta, genérica a esas y esos un millón 439 mil 331 personas que hicieron posibles los comicios en todo el país y particularmente a Mariana, por el orgullo que le genera a su tío-padrino el saber que es una ciudadana responsable y cumplida y que contribuyó a que México siga siendo un país, no perfecto, pero sí democrático.

*El autor es periodista y atlantista

elsopordelbuitre@hotmail.com

 

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