DESDE LA PLAZA SANTO TOMÁS

Lo que sucedió mañana. 124 – julio 2027

Por Ricardo Harte*
lunes, 26 de julio de 2021 · 00:00

Vemos lo que queremos ver. Imagen es realidad…

Para estas letras de hoy, Don Sebas, uno de los miembros del grupo de amigos de la Plaza Santo Tomás, desea realizar una charla sobre un tema que considera candente, ya que en

en estos días del año 2021 ganó los titulares de los medios a nivel mundial. Me refiero a las convulsiones sociales de Cuba y el vendaval renovado de posiciones contradictorias, opuestas y, muchas veces, furibundas sobre el tema.

Dijo Don Sebas en aquella época:
Me cuesta mucho establecer una posición sobre Cuba. Hay muchos ángulos para observar la situación. Lo que me queda claro es que, si se desea adoptar una opinión lo más justa posible, no se puede ser binario. No se trata de si o no, de blanco o negro, en contra o a favor. Elegir el ángulo de la negación, es observar un solo aspecto de la realidad. Es afirmar que un elefante es una pata muy rugo, gruesa y dura, porque es lo único que el ciego está tocando y desconoce el resto del elefante. Negar a Cuba desde una posición intransigente y de prejuicios, es desconocer los éxitos en medicina, en vivienda, en educación, en el deporte, en las artes. Es desconocer el brutal cerco que los intereses económicos de EEUU impusieron durante décadas. Es desconocer que en el 2021 la mayoría abrumadora de países en la Asamblea de las ONU votaron, una vez más, para que se levantara dicho cerco. Sólo votaron en contra EEUU e Israel. Es desconocer que una bola de mercenarios, pagados y entrenados por la CIA, intentaron invadir la isla en Abril de 1961 y fueron derrotados ante una organización social sólida y poderosa. Es desconocer las muchas misiones humanitarias de los médicos cubanos que apoyaron en situaciones de desastres en remotas partes del mundo.

Para ser un poco más claro en lo que intento decir, expondré las palabras de Frei Betto (fraile dominico brasileño, teólogo de la liberación), quien dice:

“Conozco en detalles la vida cotidiana cubana, incluidas las dificultades que enfrenta la población, el cuestionamiento a la Revolución, las críticas a los intelectuales y artistas del país. Visité cárceles, hablé con opositores a la Revolución, conviví con sacerdotes y laicos cubanos reacios al socialismo.

“Cuando me dicen, brasileño, no hay democracia en Cuba, desciendo de la abstracción de las palabras a la realidad. ¿Cuántas fotos o noticias se han visto o se ven sobre cubanos en situación de pobreza, mendigos esparcidos por las aceras, niños abandonados en las calles, familias bajo pasos elevados? ¿Algo parecido a la Cracolandia, las milicias, las largas filas de enfermos que esperan años para ser atendidos en un hospital?

“Les advierto a mis amigos: si son ricos en Brasil y viven en Cuba, conocerán el infierno. No podrá cambiar de automóvil todos los años, comprar ropa de diseñador, viajar con frecuencia por vacaciones en el extranjero. Y, sobre todo, no podrás explotar el trabajo ajeno, mantener a tus empleados a oscuras, «orgulloso» de María, tu cocinera desde hace 20 años, y a quien le niegas el acceso a tu propia casa, escolaridad y seguro médico.

“Si eres de clase media, prepárate para experimentar el purgatorio. Aunque Cuba ya no es una sociedad nacionalizada, la burocracia persiste, hay que tener paciencia en las colas en los mercados, muchos productos disponibles este mes pueden no encontrarse en el próximo por las inconsistencias de las importaciones.

“Sin embargo, si es asalariado, pobre, sin hogar o sin tierra, prepárese para experimentar el paraíso. La Revolución garantizará sus tres derechos humanos fundamentales: alimentación, salud y educación, así como vivienda y trabajo. Es posible que tenga apetito por no comer lo que le gusta, pero nunca tendrá hambre. Tu familia tendrá educación y atención médica, incluidas cirugías complejas, totalmente gratis, como deber del Estado y derecho ciudadano…

“No deseo para el futuro de Cuba, el presente de Brasil, Guatemala, Honduras o incluso Puerto Rico, colonia de Estados Unidos, a la que se le niega la independencia. Tampoco quiero que Cuba invada Estados Unidos y ocupe una zona costera de California, como es el caso de Guantánamo, que se ha convertido en un centro de tortura y encarcelamiento ilegal de presuntos terroristas.

Estados Unidos nunca se resignó a haber perdido a Cuba sujeto a sus ambiciones. Por eso, justo después de la victoria de las guerrillas de la Sierra Maestra, intentaron invadir la isla con tropas mercenarias. Fueron derrotados en abril de 1961. Al año siguiente, el presidente Kennedy decretó el bloqueo de Cuba, que continúa hasta el día de hoy.

“Cuba es una isla con pocos recursos. Está obligada a importar más del 60% de los productos básicos del país. Con el endurecimiento del bloqueo impulsado por Trump (243 nuevas medidas y, hasta ahora, no removidas por Biden), y la pandemia, que se centró en una de las principales fuentes de recursos del país, el turismo, la situación interna empeoró. Los cubanos tuvieron que apretarse el cinturón. Luego, los descontentos con la Revolución, que gravitan en la órbita del ‘sueño americano’, promovieron las protestas del domingo 11 de julio – con la ayuda “solidaria” de la CIA, cuya cabeza acaba de recorrer el continente, preocupada por la resultado de las elecciones en Perú y Chile.

“Como este testimonio del monje Frei Betto (que espero que nadie lo acuse de comunista), hay muchos. A favor de la Revolución Cubana y en contra. Pero, insisto, adoptar una actitud/opinión extrema de negación o, por el contrario, de ciega defensa del regimen cubano, considero que es un error inaceptable”.

Calló Don Sebas. El virtual auditorio se salió del zoom.

En la Plaza se escuchaban las risas de los niños.

Un día como cualquier otro día.
*Arquitecto uruguayo radicado en México desde hace más de 50 años

ricardoharte@yahoo.com.mx

 

 

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