LA VOZ DE LA INDUSTRIA

Competitividad fiscal en la industria vitivinícola mexicana

Por: Esteban Rodríguez Calderón*
miércoles, 18 de agosto de 2021 · 00:00

México es un país multicultural que busca maximizar todos sus sectores económicos y sociales. En los últimos años, la producción del vino mexicano ha experimentado un gran incremento, sin embargo, en comparación con otros países, aún es una industria en crecimiento.

México sigue produciendo vinos con sabor muy especial, de acuerdo con el Consejo Mexicano Vitivinícola (CMV), “en México existen 14 estados productores, en los cuales se cultivan 18 variedades de uva en estados como Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Coahuila, Durango, Guanajuato, Jalisco, Nuevo León, Querétaro, Puebla, San Luis Potosí, Sonora y Zacatecas”.

Por otro lado, el CMV menciona que “la participación del vino mexicano en México se representa por 200 empresas las cuales producen 2,144,725 de cajas que se representan con el 29.3% de los vinos en México” (CMV). Esto quiere decir que el 70.7% del vino restante es importado de otros países.

Las empresas que se dedican a producir y vender vino en nuestro país están obligados a pagar el Impuesto Sobre la Renta sobre la utilidad fiscal a unas tasas máximas del 30% o 35%, ya sea persona moral o física, respectivamente.

Además, por la venta de estos vinos se deben trasladar dos gravámenes: el Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS) a una tasa que va desde el 26.5 % al 53% y el Impuesto al Valor Agregado (IVA) una tasa del 16%.

El vino de mesa también está sujeto al Impuesto Estatal a la Venta Final de Bebidas con Contenido Alcohólico (IEVFBCCA), el cual tiene como objeto gravar la venta final de bebidas con contenido alcohólico en envase cerrado llevada a cabo en el territorio del estado de Baja California y la tasa es del 4.5% sobre el ingreso percibido por la venta de las bebidas.

Los impuestos antes mencionados ocasionan que el vino se vuelva más oneroso, ya que, del precio de venta, se causan impuestos del 51.24%, los cuales deben ser pagados por el consumidor. Es decir, del precio de venta total que se cobra al consumidor, el 33.88% se tiene que pagar al fisco por los gravámenes antes mencionados.

Es imprescindible mencionar que la industria vitivinícola en nuestro país tiene una gran carga administrativa para poder cumplir con todas las obligaciones fiscales. Se han identificado 346 obligaciones que se deben de cumplir en un año, entre declaraciones, avisos, informes, entre otras.

De las cuales 120 emanan del Código Fiscal de la Federación, 104 de la Ley del Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios, 61 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta y 61 de otras leyes fiscales.

Es de suma importancia que la industria vitivinícola mexicana sea apoyada, volviéndola más rentable y competitiva.

Esto con la reducción de los gravámenes existentes y una simplificación de la carga administrativa emanada de las obligaciones fiscales, con la finalidad de que sea posible vender más vino mexicano en México.

*Contador Público Certificado, Socio Director de Rodríguez Calderón y Asociados, S.C.
 

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