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¡No nos volverán a saquear!

Por: Jorge A. Meléndez Ruiz
martes, 14 de septiembre de 2021 · 02:03

“Es ahora o nunca. Ya nos saquearon. México no se ha acabado. ¡No nos volverán a saquear!”.

Así exclamó José López Portillo en su sexto informe de gobierno al anunciar la nacionalización de la banca privada, un control cambiario y quitarle la independencia a Banxico, el 1º de septiembre de 1982.

Este viaje a la historia es hoy más relevante que nunca.

Te cuento que unas horas antes, JoLoPo invitó a su gabinete ampliado a un desayuno donde les anticipó su fatídica decisión y les pidió su apoyo.

Oh sorpresa: todos aplaudieron como focas. Pues claro, era un Tlatoani poderoso y carismático. Un jefazo cuya promesa de “administrar la abundancia” estaba terminando en un lugar muy distinto y desagradable.

En el coro de aplausos hubo un disidente: Adrián Lajous, el Director del Banco Nacional de Comercio Exterior. Un hombre analítico y crítico que optó por escuchar a su experiencia... y no calló.

Un año después, Lajous reseñó este desayuno en un gran artículo.

“Explicó (López Portillo) que el país había sido saqueado por malos mexicanos que se habían llevado veintitantos mil millones de dólares al extranjero. Atribuyó buena parte de la culpa a los banqueros que, alegó, habían auspiciado y propiciado la fuga de divisas”, explica Don Adrián.

Y aunque el Ex Director de Bancomext no alabó a los banqueros, francamente vio la culpa en otro lado:

“Para mí era claro que el principal responsable de la fuga de capitales era el gobierno mismo; estaba manteniendo una paridad artificial cuando en el mundo real el peso se había devaluado por la inflación provocada por el gasto deficitario. La mercancía más barata que había en México eran los dólares a 26 y 27 por uno. Esta fue la verdadera causa de la dolarización de la economía y la fuga de capitales”.

Por lo tanto, su conclusión sobre la causa raíz real de la nacionalización bancaria es francamente muy interesante:

“Pensé y sigo pensando que, consciente o inconscientemente, el verdadero móvil de José López Portillo era calmar sus angustias existenciales”.

O sea, la nacionalización se derivó del choque de los sueños grandiosos del Presidente con las inescapables consecuencias de un gobierno dispendioso y desordenado.

La realidad no admite “otros datos”. Tarde o temprano se impone.

Lajous fue valiente: habló, no firmó su apoyo... y perdió su puesto.

Y ese sexenio culminó en una terrible crisis económica cuyas consecuencias de alguna forma se extendieron seis años más.

Esta anécdota viene hoy mucho al caso. Creo que existen paralelismos que nos pueden dar luz de lo que podría venir en la segunda mitad de la triste transformación de cuarta que hoy sufrimos.

Y no me refiero necesariamente a que el sexenio termine en una crisis económica.

No. Me refiero al evidente fracaso de una transformación basada en ideas terribles de un predicador dogmático que no admite cambio alguno y que redobla apuestas a todas luces perdedoras.

¿Qué pasará cuando la realidad se imponga?
Narcisistas como López Portillo o López Obrador (un apellido de mala suerte, ¿no?) nunca reaccionan bien al fracaso.

Sin duda vendrá más radicalización.
Más ataques a los que osen criticar. Si crees que hoy AMLO insulta mucho, ¡ja! Espérate a lo que viene. Lo de hoy será de kínder.

Más debilitamiento a instituciones independientes. Ya sabemos que van por el INE y el Trife, algo muuuy peligroso. Pero OJO, ahí está Banxico. Ojalá que el bloque opositor en el Congreso se sostenga.

Pero lo que más me preocupan son las acciones “heroicas” que se deriven de las “angustias existenciales” que pueda sufrir el Presidente en los años que vienen. De la disonancia que provocará el choque entre la visión transformadora de un líder inepto y la inamovible y dura realidad.

No quisiera ser alarmista, pero sería un escenario escalofriante.

La colisión entre la “abundancia” (o la transformación) prometida y la magra cosecha que obtendrá la 4T está más que pintada.

Hay que estar muy atentos para anticipar señales de inestabilidad. La sociedad civil podría ser en la segunda mitad del sexenio más importante que nunca.

En pocas palabras...
“La sustitución de Miguel Mancera por Carlos Tello en Banxico fue poner a la Iglesia en manos de Lutero”.

Adrián Lajous, ex Director de Bancomext

benchmark@reforma.com 

Twitter: @jorgemelendez

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