LA VERDAD SEA DICHA

El DIF Municipal no cumple con su obligación

Por: Guillermo Hurtado Aviña
miércoles, 25 de enero de 2023 · 00:00

Empiezo por dejar establecido qué es el DIF Municipal. Es el nivel más cercano a la población, y está encargado de procurar la prestación de los servicios asistenciales a los grupos sociales vulnerables, promoviendo así el desarrollo integral de la familia y la comunidad municipal.
Debe, pues, asegurar la atención permanente a la población marginada, brindando servicios integrales de asistencia social, dentro de los programas básicos del sistema para el desarrollo de la familia y promover los mínimos de bienestar social y el desarrollo de la comunidad para crear mejores condiciones de vida.
Veamos ahora qué es la familia. Es un grupo de personas unidas por el parentesco; esta unión se puede conformar por vínculos consanguíneos o por un vínculo constituido y reconocido legal y socialmente, como es el matrimonio o la adopción.
De lo anterior se desprende que todos formamos parte de una familia; pobres, ricos y desventurados que viven en situación de calle.
En el DIF Municipal se tiene por cierto, que las personas que viven en situación de calle, no tienen una familia, pero están equivocados, las personas en situación de calle sí tienen una familia, una familia que, evidentemente, las han abandonado, lo mismo que las autoridades, que también las ha abandonado, seguramente porque no pueden pagarles la ayuda votando a su favor en una contienda electoral.
Señora Directora del DIF, haga un esfuerzo y procure entender lo que es la institución de la que es responsable; dese cuenta de que si no conoce lo que es el DIF, difícilmente se va a enterar que existen muchas, muchas personas, hombres y mujeres, que duermen en algunas banquetas de la calle cuarta, bajo puentes y en los márgenes del arroyo, expuestas a cualquier peligro, a una enfermedad, sin un colchón ni una cobija que medio los proteja, principalmente en estas semanas en que un frío de los mil demonios, pone en peligro de muerte a cada uno de ellos, que no tienen ni un perrito que les ladre.
Debo reconocer y agradecer a esas personas de muy buen corazón, quienes, sin ninguna obligación, todas las noches llevan cena y un café calientito a esas personas, sin más interés que ser solidarias con esos seres que se encuentran abandonas por sus familias, de las autoridades y, principalmente del DIF. Y todavía dicen que no son como los de antes.
La directora del DIF, se siente muy ufana de haber entregado 25 despensas a familias, pero ni de broma hace referencia de esas personas que requieren una ayuda en forma urgentísima.
Por su parte, el director de Bienestar Social presume haber entregado cobijas en algunas colonias, pero esconde su negligencia respecto los de situación de calle.
No han faltado quienes digan que las personas que viven en los márgenes del arroyo y en banquetas de la ciudad, son adictos a las drogas, y que por eso no les gusta trabajar. Quienes así opinan son unos burros que ignoran que los adictos son unos enfermos que más que otros necesitados, requieren de la ayuda de las autoridades, y que su condición de adictos no es motivo para que los maltraten.
Todos debemos vernos en ese espejo, y pensar qué haríamos si alguna persona cercana a nosotros estuviera en esa situación.
¡Todos para uno y uno para todos!

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