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El flojo y el mezquino

Por: Jorge A. Meléndez Ruiz
martes, 11 de noviembre de 2025 · 00:17

“El flojo y el mezquino recorren dos veces el mismo camino”.
No pude dejar de pensar en este refrán al leer la increíble noticia de cómo el gobierno de Nuevo León construyó parte de la línea 4 del Metro... ¡invadiendo el drenaje pluvial de la principal avenida de la ciudad!
No ma...nches, qué ridiculez. No tardaron en llegar las consecuencias. A las primeras lluvias, inundaciones inusuales. Pues claro, un tubototote mero en medio del drenaje pluvial limita su capacidad de conducción... y el agua que no fluye, se acumula y se desborda.
No se vale. Porque un flojo y mezquino en una empresa recorre dos veces el camino a su costo y a su perjuicio. Pero con políticos flojos y mezquinos, los que pagamos y sufrimos somos los ciudadanos.
¿Por qué la pentontez? En buena parte, por las prisas. "Dale, que te valga madre. Luego vemos". Así me explicó un constructor lo que sucedió con las obras de las líneas del metro que hoy se mal construyen en Monterrey (relee "Caprichitos").
Por ejemplo, el gobierno le pasó la responsabilidad del proyecto ejecutivo de las dos líneas al constructor.
"Es un método muy ágil... cuando funciona bien". Claramente, aquí no funcionó nada bien.
Lo peor es que existe una solución técnica. "Lo que deberían haber hecho es una trabe volada con dos secciones de columnas a los lados", me explica el experto.
Para que lo visualices, las dos columnas van por los lados con una trabe que sostiene al monorriel, evitando invadir al drenaje pluvial.
"Cuesta un poco más, pero evita el problema", concluye el constructor.
¿Sabes qué? Habría costado mucho menos de lo que costará arreglar este desmadre. "No saben cómo corregirlo", me explican.
Lo que sí sabemos es que el costo será mayor: en dinero, en tiempo y en molestias en el tráfico para los ciudadanos. Esta triste noticia encierra una gran lección para los negocios y la política: la ejecución ingenieril a través del tiempo es lo que determina el éxito de cualquier proyecto.
Veamos. Primero, una aclaración: es ejecución ingenieril de BUENAS IDEAS.
Empecemos, pues, por el final.
Porque, OJO, implementar malas ideas te lleva más rápido al precipicio.
¿Cómo asegurarte de que tu idea es buena?
Empieza por evitar 2 trampas comunes al defender una idea:
1. Lo dijo el jefe y nunca se equivoca. ¡Ja! La autoridad no garantiza inteligencia o sabiduría. 2. Siempre lo hacemos así y nos ha ido muy bien. Cuidado, el éxito pasado no garantiza el éxito futuro.
Sobre todo en un mundo disruptivo que se mueve muy rápidamente.
¿Cómo vacunarse? Bombardeando tu idea.
Sometiéndola a preguntas como éstas:
a) ¿De dónde proviene? Clientes, competencia, tecnología, etc. b) ¿Dónde la han ejecutado antes? ¿Cómo les fue? c) ¿Por qué crees poderla ejecutar? d) ¿Cuáles son sus puntos débiles? ¿Y qué puedes hacer para fortalecerlos?
Para que este juicio sirva, se requiere tener una discusión abierta y razonada:
* Sobre cosas y no sobre personas. * De un equipo diverso. Creatividad e innovación provienen del trabajo de un equipo heterogéneo. * Con métricas establecidas. * Con flexibilidad y capacidad de ajuste.
Pasemos ahora sí a la ejecución ingenieril. No es física cuántica, es un proceso sencillo:
1. Dividir el trabajo en etapas. 2. Identificar tareas específicas. 3. Calendarizar y asignar responsables. 4. Definir métricas y procesos de información.
5. Ajustar en el camino. OJO, a veces hay que cambiar de curso y hasta abandonar el proyecto. Cuidado con el sesgo del "costo erogado": cuando terminar se vuelve el objetivo y se olvida lo que realmente se buscaba.
Estos pasos son importantes, sobre todo en proyectos complejos. Un tip práctico para empresas pequeñas: organización y anticipación permiten lograr cosas impensables con pocos recursos.
Ahí está la receta, más vale aprenderla. En los negocios y, por supuesto, en la política.
Sobre todo, claro, en el poder "Ejecutivo". No se les olvide, señores: ejecutivo viene de ejecutar. De ejecutar, por supuesto, buenas ideas.
Posdata. Ooootro plan más, ahora para Michoacán. Ojalá sirva de algo. Pero yo como Santo Tomás: ver para creer.

En pocas palabras…
"Sin ejecución, visión es alucinación".
Mark Hurd, ejecutivo estadounidense.

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