LA BUFADORA
Reitera advertencia
Por: El Mosquito(Claudia Sheinbaum)
El mensaje vino desde el Estado de Guerrero, pero el eco se escuchó clarito hasta el noroeste del país. La presidenta Claudia Sheinbaum soltó, otra vez, una advertencia que, aunque envuelta en formalismos institucionales, sonó más a jalón de orejas: el que quiera ser candidato en 2027, que renuncie desde ahora.
Nada de andar en doble carril, ni de usar el escritorio oficial como trampolín electoral.
Y aunque la declaración fue motivada por rumores y calenturas políticas en tierras guerrerenses, en Baja California más de uno debió haber tragado saliva.
Porque aquí también hay funcionarios que ya se sienten en la boleta, aunque todavía no sueltan la silla.
Hasta ahora, el único que entendió el mensaje -o al menos el único que actuó en consecuencia- fue Jesús Alejandro Ruiz Uribe, quien decidió separarse del cargo. Los demás parecen apostar a que el calendario político es flexible o que la memoria ciudadana es corta.
Sheinbaum fue clara, al afirmar que no se deben mezclar las responsabilidades de gobierno con los procesos electorales.
Lo interesante es que lo dijo desde una posición peculiar, recordando que ella misma está con licencia, como para que no quedara duda de que el discurso trae ejemplo incluido. Nada de háganle como puedan.
Eso sí, la presidenta también lavó sus manos con jabón institucional: para vigilar abusos y sancionar irregularidades, ahí están el INE y el Tribunal Electoral. Traducido al español político: yo ya dije, ahora que cada quien se haga responsable.
Aquí en Baja California, donde la sucesión de 2027 ya se comenta en cafés, oficinas y pasillos gubernamentales, el mensaje presidencial debería tomarse en serio.
No por disciplina partidista, sino por simple decencia política. Gobernar no es hacer campaña, aunque a muchos se les olvide cuando ven la meta cerca.
Así que la pelota ya está en la cancha local. O renuncian y juegan con las cartas sobre la mesa, o siguen fingiendo que no pasa nada, mientras el reloj -y la presidenta- siguen marcando la hora.
Porque si algo dejó claro Sheinbaum es que, al menos en el discurso, el que quiera candidatura primero que entregue el gafete.
Privilegio que estorba
Ahora sí, dicen, va en serio. Que el fuero es un estorbo, que es sinónimo de impunidad, que daña la confianza ciudadana y que en una democracia nadie debe estar por encima de la ley.
Todo eso es cierto, tan cierto como que se escucha cada vez que el fuero deja de ser útil para los propios y empieza a incomodar al discurso.
(Alfonso Ramírez Cuéllar)
La nueva cruzada viene desde Morena y la encabeza Alfonso Ramírez Cuéllar, quien vuelve a desempolvar una iniciativa para desaparecer el blindaje constitucional de diputados y gobernadores. Una iniciativa noble en el papel, pero sospechosamente oportuna en el calendario político.
Porque el problema del fuero en México no es que exista, sino para quién existe. A veces es un privilegio inaceptable; otras, una garantía constitucional indispensable. Todo depende del nombre del acusado y del color del chaleco.
La exposición de motivos es irrefutable: igualdad ante la ley, cero intocables, estándares democráticos internacionales. Incluso se citan ejemplos útiles -Cabeza de Vaca, los Duarte- para ilustrar cómo el fuero sirvió de paraguas cuando la tormenta judicial arreciaba. Nada que objetar… salvo que la memoria legislativa suele ser selectiva.
(Cuauhtémoc Blanco)
No ha pasado mucho tiempo desde que la misma Cámara baja que hoy se indigna cerró filas para evitar que Cuauhtémoc Blanco enfrentara un proceso de desafuero, pese a acusaciones graves.
Ahí el fuero dejó de ser privilegio y se transformó mágicamente en “respeto al debido proceso”. La ley, como el clima, cambia según la región política.
Ramírez Cuéllar, quien es señalado como “padrino” de la alcaldesa de Ensenada, Claudia Agatón Muñiz, incluso tuvo que retirar su iniciativa anterior para “revisarla”, luego de que la oposición le recordara -con algo de mala leche, pero no sin razón- que el discurso antifuero se escuchaba hueco cuando se protegía a los aliados y se señalaba a los adversarios.
Eso no significa que la propuesta sea mala. Al contrario, porque el país necesita discutir seriamente la eliminación del fuero. Lo que genera escepticismo es que el impulso venga siempre después del escándalo, nunca antes de la tentación.
Porque mientras el fuero sea malo sólo cuando lo tienen otros, y necesario cuando protege a los propios, no es una reforma de Estado, sino un ajuste táctico. Y la ciudadanía, que ya aprendió a leer entrelíneas, sabe que en política mexicana no hay privilegios eternos, sólo privilegios mal repartidos.
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