ATERRIZAJES

Lo que es el poder

Por: Dr. Adán W. Echeverría-García
miércoles, 4 de febrero de 2026 · 00:00

Qué cosa es el poder sino aquella forma de encumbrarse sobre los demás. Si se le enseña a un infante a ejercer el poder, paulatinamente lo ejercerá; para ello se requiere que el infante goce de una protección económica que viene de un grupo adulto que lo arropa y lo protege. Bien claro lo expuso Jean-Jacques Rousseau en su "Contrato Social": al nacer en sociedad, firmamos, aunque no lo queramos, un contrato social, en el que la Ley de la Selva o la Ley del Más Fuerte ha dejado de existir". Con base en ello, cualquier enclenque que goce con el poder que le da la economía de quienes lo protegen, bastará para querer abusar del otro sin ninguna consecuencia y sin ostentar ni músculos ni bravura. En la obra "La infancia de un jefe", Sartre lo reitera, pero siempre queremos ignorar lo que ya sabemos.
No existen ricos, millonarios, mega billonarios, que no sean corruptos. La apropiación de tanto dinero, de tanto poder económico en pocos seres humanos, no tiene que ver con la sobrevivencia, sino con el querer ejercer el poder absoluto, el poder absoluto sobre todos los otros que los rodean, desde los millonarios que tienen poco menos que ellos, hasta cualquier persona de a pie. Ese poder económico que construye alianzas en los gobiernos de todos los países, desarrollando planes, ejecutando corpus legales que permitan la total impunidad en las altas esferas, creando de esta forma un gradiente de aplicación de las leyes: que no les aplique jamás a los millonarios, tan simple como eso. "Los ricos no van a la cárcel" dice el poeta, y eso no es más que una reflexión de la claridad con la que podemos observar las cárceles del mundo: "llenas de pobres". No escribo sobre quienes se hicieron ricos en unos pocos años, robando, haciendo crímenes contra la salud, contra los estados financieros, contra los gobiernos y sus poblaciones, saqueando las arcas de un país; sino de esos personajes que por generaciones se han apropiado de los recursos mundiales.
Es tanto el poder que los sostiene que en verdad ya no saben en qué cosa gastar su dinero, no pueden gastarlo; porque el recurso es tanto que no hay forma de que una persona pueda gastar la fortuna de su familia en toda su vida, aunque su vida sea todo lo disoluta que se lo proponga. Y no hay forma de gastar tales fortunas, porque son tantos y tantos los negocios en los que tienen invertido sus recursos, que la cantidad de dinero que ganan día con día, podría representar todo el poder adquisitivo de una ciudad completa de Latinoamérica, de unos 500 a 600 mil habitantes. De ese tamaño es la diferencia entre ellos y nosotros. Ya ni siquiera saben cuánto dinero tienen en verdad, y sus familiares tampoco. Sólo son conscientes de que adquieren todo lo que deseen, no les preocupa quien paga; y desde que fueron bebés es así como ha funcionado su vida.
Ahora, imagínelos financiando campañas electorales, acordando con empresarios la creación de determinados productos; financiando gobiernos; su poder les permite manipular los deseos de cualquier estado, con la finalidad de que todo funcione para ellos. Ellos pueden poner a un gobernante, y financiar a los opositores del mismo gobernante que han puesto, para que los acuerdos que se terminen tomando siempre funcionen a su favor.
La ejecución de tal poder requiere mucho más que fuerza o armamento, y no requiere liderazgo como mucho pretenden presumir y engañar al pueblo siempre dominado; lo que requiere es exclusivamente económico y una moral exclusiva para ellos, una moral que no forma parte de los valores morales que se detentan en los pueblos gobernados. Por ello la guerra, el secuestro, el golpe de estado, lanzar una bomba atómica, desatar una pandemia, traficar con infantes, son todos temas que a nosotros nos impactan, pero que a estos millonarios no les causa mayor empacho. Piensa en ello.

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