DESDE EL VIGÍA

Peso fuerte, dólar débil

Por: ElVigía
miércoles, 4 de febrero de 2026 · 00:00

En los últimos meses, el peso mexicano ha mostrado una fortaleza inusual frente al dólar estadounidense, tendencia que ha llamado la atención de analistas y empresarios por igual. 
De cerrar enero en 17.47 pesos por dólar, el tipo de cambio se encuentra lejos del cierre de 18.01 pesos registrado a finales del año pasado. 
Esta apreciación ha llevado incluso a algunos expertos, como Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Grupo Financiero Base, a proyectar que el dólar podría llegar a 16 pesos en escenarios favorables.
Sin embargo, este panorama optimista esconde múltiples condicionantes. Para que se concrete, se necesitaría que la revisión del T-MEC no se prolongue y que Estados Unidos elimine los aranceles a México, particularmente los que afectan a la industria automotriz. 
Además, el debilitamiento global del dólar, que ha perdido atractivo como activo de refugio y ha reducido su participación en las reservas internacionales, ha sido un factor clave. 
Es decir, no es un “peso fuerte” por méritos propios, sino un dólar débil.
Esta distinción es crucial, porque cualquier repunte en la incertidumbre internacional podría revertir rápidamente la tendencia. 
La falta de un respaldo económico sólido hace que el tipo de cambio sea vulnerable. 
Si bien un dólar más barato puede beneficiar a los importadores y contener la inflación, las consecuencias para el sector exportador y las finanzas públicas son significativas. 
El hecho de que Hacienda proyecte un tipo de cambio promedio de 19.30 pesos para 2026 habla de la magnitud de la brecha entre la expectativa y la realidad fiscal. 
Mantener el tipo de cambio en 17.25 pesos durante todo el año implicaría un impacto cercano a 50 mil millones de pesos, equivalentes al 0.58% de los ingresos presupuestarios esperados.
Para los exportadores, la apreciación del peso representa un verdadero desafío. Empresas que facturan en dólares, pero incurren en costos locales ven reducidos sus márgenes de operación. 
Esto no sólo complica la planeación financiera y el flujo de efectivo, sino que también limita la capacidad de inversión y genera presión sobre los contratos a largo plazo. 
Empresas con alto contenido importado pueden mitigar parcialmente el efecto, pero en términos generales, el fortalecimiento del peso ha tenido un impacto tangible en ingresos, rentabilidad y estrategias de crecimiento.
El fenómeno del “súper peso” ha generado críticas a la política económica vigente. Diversos empresarios cuestionan que ni la Secretaría de Hacienda ni el Banco de México actúen para administrar la paridad, permitiendo que el mercado la determine libremente. 
Esta apreciación artificial se traduce, según los críticos, en una competencia desigual y presiona a sectores estratégicos del país, que dependen de la estabilidad del tipo de cambio para mantener su competitividad internacional.
En definitiva, la situación actual pone de relieve un dilema económico de gran relevancia: un peso fuerte no siempre es sinónimo de fortaleza nacional. 
Beneficia a algunos sectores y consumidores, pero expone a exportadores y a las finanzas públicas a riesgos importantes.
Mientras el mercado global y las decisiones de política económica externa jueguen un papel determinante, cualquier pronóstico sobre el dólar en 16 pesos debe considerarse con cautela. 
El verdadero desafío radica en construir un respaldo económico sólido que permita sostener la estabilidad cambiaria y proteger la competitividad de México en un entorno internacional cada vez más incierto.
 

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