EXPLORA MUNDO 360
No estamos discutiendo sólo proyectos
Por: Andrés Martínez Bremer*En Ensenada estamos discutiendo proyectos. Pero en el fondo, estamos discutiendo algo más complejo: cómo entendemos la ciudad que queremos construir. Y eso cambia todo.
Porque esta conversación ya no es aislada. Ha empezado a aparecer en distintos espacios, con distintos actores y desde distintas posturas. Y conforme avanza, se vuelve más claro algo importante: no se trata solo de proyectos… se trata de cómo estamos interpretando la realidad en la que operamos.
Porque en sistemas complejos, la realidad no se ve completa desde un solo punto de vista. Hoy vemos señales relevantes.
En distintos espacios -mesas de trabajo, foros, iniciativas ciudadanas-, estas conversaciones no son nuevas, pero en los últimos tiempos han ganado mayor presencia: se habla de capacitación, de derechos humanos, de accesibilidad, de sostenibilidad, temas que empiezan a vincularse con el territorio.
Es un gran avance.
Pero también es necesario reconocerlo con claridad: en muchos casos, estos esfuerzos aún no se integran en un modelo completo. Más que una transformación, estamos en una etapa inicial. Y eso importa. Porque durante mucho tiempo, el enfoque fue uno solo: crecer.
Hoy, la conversación empieza a incluir algo más amplio: el sistema que hace posible ese crecimiento. En distintas conversaciones -con sectores diversos- hay coincidencias y diferencias.
Se habla de inversión, desarrollo y rumbo de la ciudad. Hay argumentos sólidos. Pero hay algo en común: todos buscan un mejor futuro. Y ahí está el reto.
Porque cuando todos creemos tener razón, el problema no está en las intenciones… está en cómo estamos entendiendo la realidad. Ahí es donde la discusión cambia.
Deja de importar quién tiene razón y empieza a importar algo más relevante: ¿con qué criterio estamos tomando decisiones? ¿Estamos viendo el sistema completo o sólo la parte que nos conviene ver?
Hoy analizamos proyectos con mayor detalle. Eso es muy positivo.
Pero pocas veces aplicamos ese mismo nivel de análisis al sistema en su conjunto.
No sólo a lo que podría pasar si algo se hace… sino también a lo que ocurre cuando no se hace nada. A lo que ya existe. A lo que ya está en operación. Porque entender un sistema no es analizar piezas aisladas. Es entender cómo se conectan. Como el sembrador que ve un gusano y decide eliminarlo pensando que es una amenaza. Sin darse cuenta de que formaba parte del equilibrio.
Al quitarlo, altera el sistema.
Lo que parecía una solución, termina afectando justamente aquello que se quería proteger. Así funciona también una ciudad. No es turismo. No es comercio. No es industria. Es todo al mismo tiempo.
Y en un sistema así, cada decisión tiene efectos que no siempre son visibles de inmediato. Por eso, más que preguntarnos a quién beneficia o afecta un proyecto… la pregunta de fondo debería ser otra: ¿cómo impacta el equilibrio del sistema completo?
Porque ese equilibrio no se define por partes, sino por cómo interactúan las decisiones en el territorio. Decidir en este contexto no es sencillo. No hay respuestas perfectas.
Pero sí hay una responsabilidad: intentar ver más completo. Porque al final, no se trata sólo de crecer. Se trata de entender el sistema que sostiene ese crecimiento. Y asumir que cada decisión forma parte de él.
Porque el mayor riesgo no siempre está en equivocarse… sino en decidir creyendo que se está viendo todo, cuando en realidad sólo se está viendo una parte del sistema.
*El autor es presidente de Proturismo Ensenada
...
