DESDE EL VIGÍA
Retener talento
Por: El VigíaEl mercado laboral mexicano enfrenta un cambio profundo que ya no puede ignorarse, porque las empresas que mantengan estructuras rígidas y modelos de retención tradicionales corren el riesgo de quedarse atrás.
La llegada de los llamados centennials y la generación Alfa al mundo laboral no es sólo un cambio generacional, es una revolución en la manera en que se concibe el trabajo, la productividad y el compromiso profesional.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi), los centennials representan aproximadamente el 8% de la población económicamente activa, mientras que los integrantes de la generación Alfa comienzan a integrarse al mercado laboral, perfilándose como protagonistas en la próxima década, pero su permanencia en un empleo promedio de uno a tres años exige a las áreas de recursos humanos replantear estrategias de retención y beneficios.
Por tanto, la fidelidad laboral, que antes se entendía como antigüedad, ahora se construye con una mayor flexibilidad, empatía, salario emocional y respeto a la calidad de vida de los trabajadores.
Los jóvenes de estas generaciones valoran mucho más que el aguinaldo o las vacaciones tradicionales, debido a que ahora buscan beneficios que se adapten a sus estilos de vida, como el trabajo en casa, seguro para sus mascotas, mayor tiempo libre y horarios flexibles; además, el entorno laboral debe reflejar valores que ellos consideran irrenunciables, como equidad de género, diversidad, inclusión y cultura corporativa basada en respeto y trato justo. No es sólo lo que ganan, sino cómo viven su trabajo día a día.
Este cambio de prioridades representa un desafío para muchas organizaciones, pero también ofrece oportunidades estratégicas.
Los centennials y alfas ya cuentan con habilidades digitales avanzadas y están familiarizados con la inteligencia artificial, lo que puede impulsar la innovación y la eficiencia.
Empresas que comprendan y aprovechen estas competencias, como algunas grandes compañías, entienden que el tiempo que estas generaciones permanecen en sus filas debe aprovecharse como un “viaje de aprendizaje” más que como un compromiso de permanencia indefinida.
No obstante, la dinámica de estas generaciones puede generar también retos. La adaptabilidad, la paciencia y la experiencia acumulada siguen siendo valores importantes que necesitan cultivarse.
Muchos jóvenes esperan avances rápidos en su carrera y comparan su nivel de competencia con el de empleados con décadas de experiencia, lo que requiere un equilibrio entre expectativas y realidad empresarial.
Así las cosas, las empresas mexicanas deben renovarse, aprender a ofrecer un entorno laboral flexible y empático, y reconocer la importancia de las nuevas generaciones en la transformación digital y cultural de sus organizaciones, pero al mismo tiempo, es crucial que los trabajadores jóvenes comprendan el valor de la experiencia, la capacitación constante y la contribución a largo plazo.
En localidades como Ensenada y en todo México, esta es una oportunidad única, pues adaptarse a los centennials y alfas no es sólo una cuestión de competitividad, es un imperativo para garantizar que las empresas sigan creciendo y que el talento más joven se convierta en un motor de innovación, productividad y desarrollo.
No obstante, a pregunta que queda en el aire es simple: ¿están las organizaciones mexicanas listas para transformar la gestión del talento o seguirán aferradas a un modelo que ya no responde a las nuevas generaciones? La respuesta determinará su relevancia en el futuro del trabajo.
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