COYUNTURA

México, entre el “manto protector” y el ultimátum del Tío Sam

Por: Eloísa Talavera Hernández*
martes, 5 de mayo de 2026 · 00:00

Parece que a este gobierno de la Cuarta Transformación le tomó menos tiempo “enseñar el cobre” que acomodarse en la silla presidencial. Lo que estamos viviendo no tiene precedentes, México camina peligrosamente con la etiqueta de "país terrorista" ante el mundo. Todo por una mezcla explosiva de soberbia política, descuidos diplomáticos y amistades peligrosas.
Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero la foto de la Presidenta Sheinbaum en Barcelona con Pedro Sánchez y los presidentes socialistas nos va a salir carísima. Ir a abrazarse con Sánchez, el adversario declarado de Donald Trump, justo cuando el republicano regresa a la Casa Blanca con la espada desenvainada, fue una novatada de ligas mayores. El resultado fue un "estate quieto" inmediato desde Washington. Trump lo soltó sin anestesia "México está perdido y Estados Unidos es su última esperanza".
Mientras aquí la Presidenta insiste en que nuestra soberanía es intocable, allá ya pusieron las cartas sobre la mesa. Lo que era un secreto a voces se convirtió en una realidad que golpea, Washington presentó la solicitud formal de extradición del Gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y de otros ocho funcionarios de Morena. El expediente de Nueva York contra Rocha Moya es demoledor; se habla de un triunfo electoral en 2021 pactado con "Los Chapitos", entre urnas robadas y miedo sembrado. ¿Y qué hace el Gobierno Federal? En lugar de investigar a fondo, lo arropan con un "manto protector", piden pruebas y, de paso, lo obligan a pedir licencia para esconderlo un rato del ojo público.
Lo que realmente indigna es ver cómo se usa la ley "según el sapo". Fíjense en el contraste, mientras a Rocha lo cuidan, a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, se le fueron a la yugular. Maru se metió a la Sierra de Guachochi y desmanteló el laboratorio de fentanilo más grande del país. Pero, como en el operativo murieron dos agentes de la CIA, la Presidenta saltó indignada llamándola "intervencionista" y pavimentándole el camino al juicio político.
Da risa o más bien coraje, ver al oficialismo rasgarse las vestiduras por la soberanía cuando se trata de gringos persiguiendo veneno, pero guardar un silencio sepulcral ante la "captura institucional" del narco. Se indignan por las botas de la CIA en la sierra, pero no dicen ni pío de los "narcopagos" a los mandos policiales en Sinaloa. Es una soberanía de conveniencia, son leones contra los opositores, pero se hacen de la vista gorda cuando Rocha Moya boicotea inversiones diplomáticas en su estado, sólo por no incomodar a "los patrones" de la zona.
La memoria es corta, pero los hechos ahí están, hace un año, en la Tijuana gobernada por Morena, entraron los U.S. Marshals sin permiso para detener a un prófugo. El operativo falló, participaron como 50 patrullas locales y una oficial mexicana perdió la vida. Curiosamente, ese caso sólo quedó en medios locales; no hubo cobertura nacional ni indignación en la mañanera. Ahí la soberanía no les dolió tanto.
Estamos en la tormenta perfecta. Entre la revocación de visas a políticos, las órdenes de extradición a los "consentidos" y la renegociación del T-MEC a la vuelta de la esquina, el país camina por la cuerda floja. El destino de Sheinbaum hoy parece amarrado al de Rocha Moya; si lo sigue solapando, el barco se va a hundir con ambos.
Al final, queda claro que la justicia en este sexenio se usa como mazo para los enemigos y como escudo para los cuates. Pero ojo, cuando el vecino del norte decide "ajustar cuentas", no hay blindaje que alcance. La fisonomía política de México va a cambiar, nos guste o no, porque el tiempo de esconder a los mañosos se les terminó.
¿Será este ultimátum de Trump el empujón definitivo para que el gobierno suelte a los gobernadores señalados, incluyendo a Marina del Pilar, Durazo o Americo Villarreal, o seguirán apostando por el blindaje político a toda costa?

*Ex diputada federal
 

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