AJEDREZ PÚBLICO

Buenos días Vietnam

Por Alfonso Torres Chávez
domingo, 4 de marzo de 2018 · 00:00

Ensenada, B. C.

La guerra es una constante de la humanidad. En la historia moderna, la guerra se ha tecnificado. La tecnología para matar personas cada vez evoluciona más, como las armas químicas.

En Vietnam, Estados Unidos hizo el debut del uso del napalm. En su origen, se usaron jabones de aluminio de ácidos nafténicos y del aceite de coco.

Durante la Segunda Guerra Mundial los aliados y la Alemania nazi utilizaron la gasolina como arma de lanzallamas, ya que la gasolina es un rápido dispositivo incendiario.

El napalm fue utilizado durante el bombardeo a la ciudad alemana de Dresde.

La mezcla de jabón y aluminio con gasolina produce un gel de gasolina que es lo que conocemos como napalm.

El napalm es eficaz, porque el incendio que produce puede durar largo tiempo.

Entre 1965 y 1969 la Down Chemical Company produjo napalm para el ejército de Estados Unidos.

Después de Vietnam, Estados Unidos ha continuado la producción del gas cuyo uso es eminentemente bélico.

La tecnología armamentista cada vez avanza más, pero el napalm ha sido usado en el Sahara occidental(1976-77), Irán (1980-88), Israel (1967-1982), Brasil (1972), Nigeria(1969), Egipto(1973), Chipre(1974), Argentina( 1982), Irak(1980-1988, 1991), Serbia(1994), Turquía(1974, 1997), El salvador(1980-1992) y Angola. Fue usada también durante la dictadura en Etiopía.

El contacto cuerpo a cuerpo de quienes participan directamente en la guerra, ya cambio por los disparos a larga distancia y la tecnología de punta que victimiza de un teclazo a millones de personas.

Las armas han cambiado la forma en que los seres humanos llevan a cabo actos de guerra, aunque las provocaciones siguen siendo exactamente las mismas de la historia más milenaria: los enfrentamientos ideológicos de alguien que piensa que los disparos resolverán los problemas étnicos, raciales o de vecindad.

La guerra es también un negocio que tiene muchas aristas. Significa muchos ceros en las arcas de países productores de armas y los conflictos por fronteras, por divisiones étnicas, por problemas raciales, etc.

La historia, es pues, un sinfín de aventuras que nos llevan a conflictuarnos con cualquiera que piensa diferente.

En la próxima entrega haremos un análisis de lo que en Ensenada -si lo reducimos a un escenario local- son las autodefensas que la gente encontró como una solución contra la delincuencia.

alfonsotorr@gmail.com
 

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