Columnas

Andanzas Antropológicas: Primeros Pobladores de B.C.

jueves, 7 de mayo de 2015 · 00:00
Por: Fernando Oviedo García*
 

Baja California presenta evidencias de ocupación humana que se remontan a poco más de 13,000 años, característica que lo hace un lugar ideal para el estudio de grupos prehistóricos. La antigüedad del hombre en esta tierra es de considerarse, ya que se cuenta entre los pocos lugares de México y en general del continente Americano con fechas tan remotas. Los primeros pobladores fueron grupos seminómadas cazadores-recolectores-pescadores, que ocuparon diferentes ambientes geográficos para satisfacer sus necesidades; esta manera de vivir los grupos nativos la practicaron desde las fechas más antiguas que se conocen, hasta los tiempos del contacto con los primeros exploradores europeos y misioneros que llegaron en los siglos XVI-XVII, y continuaron así incluso hasta finales del siglo XIX. Este modo de vida que desarrollaron los grupos nativos y llevaron a cabo durante milenios fue una estrategia de supervivencia ante el medio ambiente de fuertes contrastes que presenta Baja California, y donde el clima cambia drásticamente en las temporadas del año, como sabemos quiénes vivimos aquí, con veranos secos e inviernos lluviosos y fríos, temperaturas altas en algunas zonas y en otras muy bajas e incluso con nevadas, sumando a estas condiciones climáticas la escasez de agua dulce para beber como factor general.
Para conocer las características de los primeros pobladores o grupos prehistóricos, la investigación arqueológica es la herramienta ideal, ya que como sabemos, la Arqueología es la ciencia que estudia al hombre del pasado a través de los restos materiales que deja. 
La adaptación que realizaron los antiguos grupos nativos de Baja California al medio fue extraordinaria, dos de las principales características que desarrollaron son la forma de alimentarse y una vida seminómada, aspectos que se entrelazan de cierta manera. Para cubrir las necesidades de subsistencia los grupos implementaron la recolección y el procesamiento de productos vegetales, semillas y frutos, característica evidenciada a través de diversos instrumentos para llevar a cabo la molienda, como es el caso de metates, morteros y manos para moler elaborados en cantos, bloques y lajas de piedra, así como en afloramientos rocosos. El consumo de productos vegetales era complementado con la cacería de fauna terrestre, entre la que se encontraba principalmente conejo, liebre, ardilla, rata encinera y topo, así como venado y borrego. También, los recursos marinos fueron importantes en su dieta, los grupos recolectaban básicamente moluscos como mejillón, abulón, almeja, lapa, caracol y ostión, así como erizo. Además, practicaban la pesca en playas someras, en pozas de marea y en los mantos de algas cercanos a la costa, y por si fuera poco, cazaban mamíferos marinos como la nutria y el lobo marino.
Por otro lado, una vida seminómada fue fundamental porque permitió a los grupos acceder a diversos medios geográficos, a lo largo del año realizaban recorridos estacionales en un gran territorio, de forma general, en invierno permanecían en las costas y valles y en verano en la montaña. Esta movilidad facilitó obtener recursos materiales diversos y el contacto con grupos de lugares distantes; así, los grupos recolectaban en los valles bellotas y de la montaña piñones, de las costas conchas y caracoles para adornos, y de San Felipe y Valle Imperial obsidiana.
Los antiguos grupos nativos que poblaron Baja California fueron desapareciendo rápidamente a la llegada de invasores europeos a sus territorios ancestrales, su modo de vida implementado por milenios no fue suficiente para contrarrestar la cultura occidental, a pesar de esto, hoy día podemos encontrar algunos grupos nativos en comunidades apartadas que guardan en sus genes los "secretos” de los primeros pobladores de estas tierras.

* Investigador del Centro INAH Baja California.

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