COLUMNAS

SIGuiendo los pasos de cazadores de BC

Por Arqlga. Enah Montserrat Fonseca Ibarra
jueves, 10 de marzo de 2016 · 00:00

Un Sistema de Información Geográfica o SIG es una herramienta para el manejo general de información geográfica, compuesto por un conjunto de elementos interrelacionados. Está integrado por tres componentes principales: usuarios, tecnología informática (equipo y programas de cómputo) y procesos que permiten la organización, almacenamiento, manipulación, análisis y modelización de datos vinculados con una referencia espacial.

 

Por medio de los SIG se ha logrado emplear los datos cartográficos como modelos orientados a objetos, lo que significa que es posible conferir a cualquier dato geográfico atributos espaciales y temporales. Es decir, se trata de un proceso de abstracción, donde un fenómeno es decodificado en atributos que pueden ser representados gráficamente por pares de coordenadas en un sistema geográfico (datos vectoriales: puntos, líneas y polígonos) o mediante la digitalización de una imagen (datos tipo raster). El resultado final es un mapa donde se han combinado múltiples bases de datos georreferenciadas.

 

Los SIG son herramientas con infinidad de aplicaciones y su uso en la arqueología no se ha quedado atrás. Como parte del proyecto Estudio de campamentos en la línea costera y valles intermontanos de Baja California, desde el 2010 se comenzó a conformar un SIG con el fin de estudiar las huellas de los cazadores-recolectores-pescadores que habitaron durante la prehistoria, el noroeste de la península.  

 

El SIG creado está integrado por diferentes capas temáticas, bloques de información donde se detallan las características de los sitios arqueológicos verificados en campo. Además, se incluye la información recabada en anteriores proyectos de recorrido de superficie, lo que permite: formar una memoria gráfica de los proyectos arqueológicos llevados a cabo en el Centro INAH Baja California y los cambios que han sufrido los sitios registrados en la cabecera municipal de Ensenada. De esta forma inclusive los sitios que han sido destruidos pueden ser objetos de análisis espaciales. Tenemos entonces pasado, presente y futuro, ya que, dado el comportamiento incremental que poseen este tipo de tecnologías, se podrán sumar nuevas capas.

Por medio del análisis de los datos procesados a través del SIG se han podido generar mapas de distribución de los sitios y sus materiales; asimismo se identificaron los sitios arrasados, las zonas que han sido más afectadas y se proyectaron los sitios que corren el mayor riesgo de ser destruidos.

 

Posteriormente, se eligieron campamentos tipo conchero para ser excavados y la información registrada en campo se convirtió en una base de datos para alimentar el SIG. Todos los elementos arqueológicos pudieron ser organizados por cuadro y capa, tal como se van retirando del sustrato. Se emplearon diferentes elementos gráficos para representar los materiales de acuerdo con su materia prima –lítica, cerámica, concha y hueso- y colores para diferenciar tipos de fogones y otras estructuras de piedra para preparación de alimentos. Este ejercicio ha permitido: identificar áreas de actividad, diferenciar las zonas de desecho, de preparación de alimentos, talleres donde se manufacturaron herramientas de piedra y ornamentos de concha.

 Los nuevos datos generados en el curso de la investigación se sumarán a los anteriores, con el fin de ir construyendo un "mapa”, literal y metafóricamente hablando, que permita: el análisis de fenómenos a diferentes escalas. Tan local como el interior de un campamento y tan regional como la distribución de sitios en la costa, los valles y las sierras de Baja California.

* Profesora-Investigadora del Cinah-BC.

Comentarios