Otra ¿imprudencia? de Juárez (Que algunos llaman traición)

martes, 31 de mayo de 2011 · 00:00

Ensenada, B.C. - Ya sé que a varios de mis amigos nos les va a gustar esta columna. Pero ni modo, son los riesgos de indagar un poco más de lo que nos enseña la historia oficial. Sucede que en marzo de 1864, en plena intervención del ejército francés para imponer el imperio de Maximiliano, cuando el gobierno de Juárez andaba vagando por el norte de nuestro país, Juárez otorgó una concesión a un grupo de ciudadanos estadounidenses representados por el Sr. Jacobo Leese.
Por medio de un contrato se facultaba a Leese y socios para que colonizaran los terrenos baldíos de la península de Baja California, comprendidos entre los paralelos 31 y 24. Ni más ni menos que más de las 2 terceras partes de toda la península, más o menos 120 mil kilómetros cuadrados, que incluían casi la totalidad de nuestro actual estado de Baja California. El contrato comprendía el establecimiento de una colonia de estadounidenses, donde los mismos residentes podrían organizar sus propias elecciones. Esta graciosa concesión se otorgaba a cambio de cien mil dólares que al gobierno de Juárez le urgían para sus necesidades. A este penoso caso, bien ocultado por la historia oficial, se le conoce como “la concesión Leese”.
Originalmente la concesión se hizo a capitalistas norteamericanos de California representados por Jacob P. Leese, de San Francisco, pero al no cumplir con las condiciones fijadas dentro del plazo prescrito, durante el gobierno del presidente Benito Juárez, se transfirió la concesión a la compañía extranjera “Lower California Company”, según decreto del 4 de agosto de 1866. Una copia del contrato quedó en manos del secretario de estado norteamericano, con el propósito de que, si el gobierno reconocido de México fuera suplantado por otro, la compañía pudiera solicitar al gobierno de los Estados Unidos la protección de sus intereses en la concesión. Algunas cláusulas del contrato eran las siguientes: 7ma. Dentro del término de 5 años, contados desde el día de aprobación de este proyecto de colonización, los empresarios introducirán en el territorio doscientas familias de colonos cuando menos… 8va. Las salinas Ojo de Liebre y San Quintín, que al presente son rentadas por el gobierno, cuando el contrato presente haya expirado, serán rentadas a dicha colonia por el término de 20 años, con la condición de que serán pagados al gobierno 20 reales por tonelada de sal que sea exportada… 10mo. Los colonos serán independientes en su administración municipal, en virtud de lo cual se les otorgará el poder para poder organizar libremente todas las instituciones que consideren adecuadas… 16vo. El empresario adelantará la suma de cien mil dólares a cuenta del precio de las tierras que van a colonizar, entregando, al término de ciento veinte días después de firmarse el acuerdo, la dicha suma de oro mexicano en San Francisco, California, al cónsul mexicano en ese puerto.
Toda una chulada de concesión. Juárez regalaba la península por cien mil dólares. Ciertamente para él la península era prescindible para la “restauración” de la república. Por este hecho muchos consideraron a Juárez como traidor, pero muchos otros que han suavizado la actuación de Juárez, ya que finalmente esta concesión no prevaleció porque los estadounidenses no pudieron cumplir con las cláusulas.
¿Fue Juárez imprudente en esta concesión? Resulta difícil creerlo. No habían pasado ni treinta años de la pérdida de Texas, precisamente por concesiones generosas de este tipo. Apenas habían pasado 16 años de la pérdida de la mitad de nuestro territorio a manos de los estadounidenses y Juárez ya les estaba otorgando concesiones de este tipo. Sorprende. Quizá alguien querrá decirme que Juárez era un genio y ya había calculado perfectamente, al igual que el Chapulín Colorado, que nada pasaría.
No sé, pero ciertamente para Juárez la península era sacrificable, como de hecho para él todo el país era sacrificable con tal de que él siguiera en el poder. Cosas de nuestra historia.

clazcano@elvigia.net

11
3

Comentarios