Columnas

Andanzas antropológicas

Por Fernando Oviedo García*
jueves, 14 de enero de 2016 · 00:00
Antiguos Pobladores Costeros de B.C.

La investigación arqueológica en Baja California se enfoca básicamente en estudios prehistóricos de cazadores-recolectores-pescadores. Trata grupos seminómadas con asentamientos en valles, montañas y costas, con una antigüedad de más de 13 mil años.

Los trabajos arqueológicos iniciaron de manera esporádica por extranjeros a finales del siglo XIX y principios del XX, en ese tiempo, el noroeste de México era una zona muy "alejada” del país y donde no ponían atención a las cuestiones arqueológicas. Es hasta el año de 1987 cuando el Instituto Nacional de Antropología e Historia instala una representación, que ya se atienden de manera continua los restos arqueológicos, los protegen y difunden.

La actividad arqueológica es numerosa, por ello, solo mencionaremos tres ejemplos atendidos por el que aquí escribe, casos relevantes para comprender la arqueología estatal. Solo como antecedente mencionaremos que hace unos años, con motivo de instalar piezas de Baja California en el Museo Nacional de Antropología realice un recuento del trabajo arqueológico a principios del nuevo milenio, que aunque general resulto extenso.

Una investigación significativa es la del sitio arqueológico El Vallecito, cerca del poblado La Rumorosa, en Tecate, lugar abierto al público y conocido por sus pinturas rupestres. Se determinó que fue un campamento temporal de montaña para grupos seminómadas de cazadores-recolectores durante el verano. La ocupación principal fue a finales de la Prehistoria Tardía y el Contacto europeo, hace unos 500 años y hasta el siglo XIX, aunque presenta herramientas de piedra similares a la cultura San Dieguito que se remontan a 8 mil años. Se identifica la cremación humana como tratamiento a los muertos, así como relaciones con las costas y sitios lejanos, se obtuvieron almejas, caracoles, peces y erizos, además de obsidiana y cerámica foránea. 

Se reconoce la cacería y consumo de conejo, liebre, ardilla y rata encinera preparada a fuego directo. Análisis de laboratorio identificaron que los pigmentos de la pintura rupestre son minerales y orgánicos, hematita y calcita para rojos y blancos, así como carbón de madera quemada para el negro.

Otro trabajo fue en el sitio conchero El Morro, al sur de Rosarito, sobre el Pacífico, lugar ubicado en una costa rocosa y al lado de un arroyo y cerca de lomeríos. Fue un establecimiento estratégico para aprovechar recursos marinos, abastecimiento continuo de agua dulce y cacería de fauna terrestre. Presenta ocupación con dos momentos diferentes, durante el periodo Arcaico desde al menos 3,700 años y en la Prehistoria Tardía de hace unos 1,000 años. Se identificaron dos formas de tratamiento para los muertos, de manera directa en el suelo y cubriéndolo con metates, además, la cremación del cuerpo. Localización de las dos piezas de hueso tallado más grandes hasta el momento, corresponden a ballena y representan remos ceremoniales. Además, aprovecharon el ostión, molusco escaso o nulo en otros sitios.

El tercer trabajo es la recuperación de restos fósiles de megafauna en San Quintín, municipio de Ensenada. Se trata del primer hallazgo de un ejemplar semicompleto de mamut de la especie Mamutus columbi en Baja California y recuperado de forma sistemática. Durante los trabajos se buscó una posible interacción del hombre con la megafauna, situación que no se presentó. Algo a destacar fue el trabajo conjunto del personal de Arqueología y Paleontología, así como un seguimiento de las piezas óseas para su conservación y protección, desde limpieza hasta consolidación, e incluso su exposición en el Museo Histórico Regional de Ensenada.
Estos ejemplos del trabajo arqueológico son una pequeña muestra del pasado que guarda Baja California y nos espera para descubrirlo.

*Investigador del Cinah-BC.

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