Andanzas antropológicas

El cine y los españoles

Por Ling. Ana Daniela Leyva González*
jueves, 24 de marzo de 2016 · 00:00
La semana pasada tuve la oportunidad de ver las películas de la Muestra internacional de cine con varios de mis amigos. Las temáticas que presentaron fueron diversas y cotidianas; las actuaciones espectaculares, los paisajes y la manera en la que los creadores lograron transmitir emociones, texturas e historias mediante su arte me maravilló. Cada una de ellas reveló aspectos integrales de su cultura y una en particular reveló aspectos de la nuestra. Supongo, lectores míos, que ustedes no están leyendo esta columna para conocer la reseña, ni mi opinión sobre las películas que vi. Así que pasaré a la materia que me compete: el lenguaje.

La primera película que se exhibió fue la chilena "El club”, no hablaré del tema, sino de la lengua que usaron en los diálogos. Encontré algunos comentarios en las redes sociales que criticaban el sonido de la sala de proyección, argumentando que por ese motivo no se había logrado entender el audio de la película, otros comentarios más señalaban que la película les había parecido interesante pero sólo habían logrado entender algunas palabras o cuando hablaban ciertos personajes.

Si usted no la vio se preguntará quizás ¿de qué estoy hablando? ¿Acaso no se habla español en Chile? ¿Cómo es posible que una película chilena no pueda entenderse, o solo se puedan entender algunas palabras o a pocos personajes? ¿Tendría suficiente calidad el sonido de la sala donde se proyectó? Pues bien, lo invito a que vea la película o algunos extractos de ella y lo discutamos con un té verde. Claro que si usted no quiere ver la película puedo aquí platicarle un poco a lo que me refiero. Los hispanohablantes y quizás todos los hablantes en general consideramos las lenguas como unos conjuntos homogéneos y muy bien delimitados; nosotros creemos diferenciar el español de lo que no lo es, pero películas como "El club” nos cambian los paradigmas y modifican la perspectiva del lenguaje que todos nosotros hablamos: el español.

Nuestra lengua, como todas las lenguas, cambia a través del tiempo y cambia también en el espacio. Los hablantes notamos estas diferencias cuando, por ejemplo, escuchamos que nuestros abuelos dicen palabras que ya no se usan. Los cambios geográficos del español también los tenemos presentes cuando usamos palabras de nuestra región para sentirnos identificados y orgulloso. Pero recordemos que la lengua no son solo palabras, una lengua es un sistema complejo que involucra otros elementos, los sonidos tienen formas particulares de pronunciarse y no nos espantamos cuando decimos que en el norte dicen ‘mushasho’ y no ‘muchacho’ como en el centro del país, porque nos seguimos entendiendo y esas diferencias de pronunciación son familiares para nosotros, pero en cada país hispanohablante existen variaciones geográficas particulares de la lengua. ¿Pero qué pasa cuando las diferencias de pronunciación, las diferencias de significado y de acomodo de las palabras y de las oraciones son tan, pero tan grandes? Dejamos de entendernos, aunque en términos oficiales siga siendo la misma lengua. Unos subtítulos en español mexicano habrían resuelto el problema de lenguaje en esta película chilena.

*Profesora-investigadora del Centro INAH Baja California.


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