ANDANZAS ANTROPOLÓGICAS

Los salvamentos arqueológicos

Por Arqlga. Gengis J. Ovilla Rayo*
jueves, 14 de julio de 2016 · 00:00

Si comenzamos un recorrido por las diferentes ciudades, poblaciones y carreteras del territorio mexicano y observamos con detenimiento podremos percatarnos de los cambios que el hombre genera en los medios urbano y rural. La construcción de nuevos caminos, viviendas, presas, plantas de generación y almacenamiento de energía, centros comerciales, campos agrícolas, etc., no solo afecta al paisaje natural o citadino sino también a los restos materiales de las sociedades que nos antecedieron, es decir a los bienes arqueológicos e históricos de la nación y que de acuerdo a la legislación vigente son nombrados Monumentos Arqueológicos Muebles e Inmuebles.

 

Ante estas nuevas necesidades de protección al patrimonio cultural el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) cuenta con las disposiciones reglamentarias para la Investigación Arqueológica en México en la que establece que cuando alguna obra pública o privada afecte un bien cultural se deberá efectuar su investigación formal, lo que puede implicar realizar levantamientos topográficos, excavaciones arqueológicas, registro del bien mediante medios digitales (fotografía) y físicos (dibujos, toma de notas, etc.), investigación documental en bibliotecas y archivos especializados. A este tipo de investigaciones se les conoce como salvamentos arqueológicos y tienen el propósito de recuperar información que nos ayuden a interpretar y estudiar a las sociedades desaparecidas.

 

Los proyectos de salvamento arqueológico han producido gran cantidad de información a lo largo y ancho de país, en diversas obras de infraestructura moderna los arqueólogos han descubierto unidades habitacionales toltecas y teotihuacanas en los estados de México e Hidalgo; templos, casas y tumbas en la península de Yucatán y Oaxaca; en la Ciudad de México destacan los trabajos en los que se han ido descubriendo la traza y los templos del antiguo recinto de Tenochtitlan, esto por citar solo algunos ejemplos. Baja California no ha sido la excepción, durante los últimos 25 años en la región de la costa del Pacífico norte de nuestro estado se han implementado varios proyectos de salvamento arqueológico, siendo notorias las investigaciones en la zona ubicada entre La Salina y Salsipuedes, al norte del puerto de Ensenada.

 

Uno de trabajos de salvamento que destaca en la costa  se efectuó en la localidad arqueológica de Bajamar-Jatay, desde su primera temporada de investigación en el año de 1993 se logró salvaguardar un acervo importante de herramientas, artefactos y ornamentos de piedra y concha, y sobre todo se obtuvo el registro de un entierro humano prehispánico, los restos de la persona enterrada ahí, que gracias a los estudios osteológicos de los especialistas sabemos que es un individuo femenino, es coloquialmente conocida como "La Mujer de Jatay”, personaje que tiene una antigüedad de 700 años.

 

Los datos recuperados en las subsiguientes investigaciones de salvamento que se han llevado a cabo en los campamentos-concheros de la localidad de Bajamar y Costa Azul han ayudado a distinguir algunos patrones de consumo alimenticio, las características de las lugares donde se procesaban y consumían los alimentos, la procedencia y manufactura de ornamentos y utensilios de piedra, además han ampliado la muestra de contextos funerarios que  revelan los cambios y la permanencia de patrones y tratamientos mortuorios a lo largo de 5,500 años.

 

Como podemos apreciar las labores de salvamento arqueológico son una tarea indispensable en el México moderno.

Estos proyectos como fuente de investigación han contribuido a detallar las cronologías y el desarrollo histórico de los grupos humanos que poblaron el territorio nacional y, en nuestro caso, la costa norte del Pacífico bajacaliforniano.
*La autora es investigadora del Cinah-BC.

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