Andanzas antropológicas

Escalamiento industrial y escalamiento social

Por Dr. Enrique Soto*
jueves, 7 de julio de 2016 · 00:00

La industria de manufactura de exportación que se instaló primero en las ciudades de la frontera norte y posteriormente en el resto del país ha contribuido a colocar a México en el mapa económico de un mundo cada vez más regido por la estructura que gira en torno a las cadenas globales de valor. Lo anterior supone, la posibilidad de lograr un desarrollo económico e industrial y a su vez, ser la vía para la construcción de una base sólida de conocimientos y capacidades con los que los trabajadores se empleen en puestos de trabajo de mayor calidad y mejor remuneración.

 

Una revisión de la bibliografía especializada, muestra que no existe una correlación entre escalamiento económico y escalamiento social o al menos esta no se da necesariamente en todos los casos. El escalamiento económico es un resultado de la combinación de un aumento en las exportaciones y un incremento en el valor agregado de las mercancías que se producen y exportan. Por otro lado, el escalamiento social incluye los cambios en el empleo y en los salarios reales entre otras cosas y generalmente se espera que sea el resultado de la atracción de segmentos de la cadena de valor de alto valor agregado.

 

De acuerdo con especialistas, los cambios en la producción y comercialización global, han tenido un mayor impacto en productores y trabajadores de países en desarrollo pues estos se reposicionan constantemente en dicha cadena de valor de acuerdo con una dinámica propia de constitución de contingentes de mano de obra mejor calificada. El continuo escalamiento industrial también hace posible que muchos puestos de trabajo sean ocupados por mujeres y trabajadores migrantes que anteriormente tuvieron dificultad para insertarse en puestos de trabajo asalariados, lo que implica que más hogares de bajos recursos cuentan con mejores ingresos y condiciones de vida.

 

Estos mismos especialistas explican que el escalamiento social, es el proceso de mejoramiento de los derechos y prestaciones de los trabajadores en tanto actores sociales y conduce necesariamente a mejorar la calidad de los empleos. Esto incluye el acceso a un mejor trabajo como resultado del desarrollo de sus conocimientos y habilidades, el mejoramiento de sus condiciones de trabajo y la protección de sus derechos laborales. El escalamiento social no sólo se refleja en las condiciones de trabajo del empleado y en la protección de sus derechos, sino que sus efectos rebasan la esfera de lo meramente laboral y se perciben en la vida en general de las comunidades y desde luego en la vida de los dependientes directos de los trabajadores.

 

De acuerdo con la organización Internacional del Trabajo, el escalamiento social se cimienta sobre cuatro pilares básicos: el empleo, los estándares y derechos sobre el trabajo, la protección social y el dialogo social que son posibles alcanzar bajo condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana.

 

El supuesto de escalamiento social tiene dos tipos de estándares, los medibles que incluyen: la categoría de empleo, el nivel del salario, la protección social y las normas de trabajo y, lo relativo a la equidad de género y sindicalización.

Sobre los estándares no medibles se incluye la libertad de expresión, la negociación colectiva, la no discriminación y el empoderamiento. El reto, desde esta perspectiva no es sólo la atracción de más fuentes de empleo como tampoco la mera inserción en la cadena global de valor. El reto de una ciudad es la formación de recursos humanos con conocimientos y capacidades para obtener puestos de trabajo gratificantes, tanto condiciones laborales y materiales como en los aspectos subjetivamente importantes de su vida.
*El autor es profesor-investigador del Cinah-B.C.

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