Andanzas antropológicas

Vida cotidiana y actividad ocupacional de los antiguos Californios

Por Mtra. A.F. Martha Elena Alfaro Castro*
jueves, 26 de enero de 2017 · 00:00
La vida cotidiana es prácticamente todo lo que hacemos diariamente. Es la suma de las actividades y acciones que un grupo social realizada e implica a su vez todas las labores que un individuo realiza de manera habitual o repetitiva. La actividad ocupacional forma parte de la vida cotidiana y se refiere a la serie de procedimientos prácticos -que requieren de habilidad física o destreza manual- realizados por un individuo con la finalidad de obtener un bien para su subsistencia, ya sea para autoconsumo, intercambio, obsequio o venta a terceros. La bioarqueología intenta aproximarse a la vida cotidiana de poblaciones antiguas a través del análisis de diversos indicadores arqueológicos y osteológicos (lo cuales intentaremos abordar poco a poco en entregas posteriores). Entre los indicadores más frecuentemente evaluados con este fin, nos referiremos en esta ocasión a las marcas de estrés ocupacional o marcas de estrés musculo-esquelético (MSM).
El estudio de MSM parte de la premisa que las personas realizan diariamente múltiples actividades en las cuales se involucran diversos paquetes musculares, sin embargo, algunas tareas pueden realizarse con una mayor frecuencia o requieren de movimientos repetitivos o un gran esfuerzo físico. De manera que los huesos responden al estrés de estas actividades modificando su forma, tamaño y estructura interna, por lo que algunas de estas actividades "ocupacionales” pueden dejar un registro en el esqueleto de las personas que las realizaban y el estudio de estas marcas dejadas por las inserciones musculares en los huesos puede proporcionar en cierta medida  información acerca de algunas de las tareas que realizaban cotidianamente poblaciones pasadas.
En el caso de los antiguos cazadores-recolectores-pescadores, se observó en general una tendencia hacia el incremento de la robustez muscular de extremidades superiores en relación a la edad, debido a que con el avance de los años, los sujetos se exponen a mayor esfuerzo físico a medida que van creciendo sus responsabilidades dentro del grupo social. Sin embargo, tanto en hombres como en mujeres, sobresalieron algunos casos al interior de ciertos grupos de edad, los cuales mostraban diferencias considerables en los gradientes de robustez de inserciones.
Destacando por ejemplo, en grupos de edad jóvenes (20-24 años), sujetos que presentaban una mayor frecuencia de inserciones robustas que otros individuos de su misma edad o incluso mayores que ellos. Lo que podría ser resultado de su participación más activa en ciertas labores más intensas, reflejando esto  distinciones en algunas tareas en las que es posible que sobresalieran algunos sujetos por encima de otros de su misma edad por su habilidad o destreza.
Por otro lado, la marcha es desarrollada gracias a la acción coordinada de múltiples paquetes musculares de la extremidad inferior, que van desde la cadera al tobillo; en el caso de los antiguos californios, no es de sorprenderse que se observaran en general inserciones marcadas de músculos relacionados con la locomoción, por ejemplo: los glúteos, cuádriceps o tibiales. Sobresaliendo también en los restos óseos una marcada robustez de inserciones en huesos de pies y la presencia por ejemplo de espolones calcáneos. Alteraciones relacionadas con las largas caminatas por terrenos arenosos de la playa y los duros suelos escarpados de la serranía. Baegert hace referencia que los nativos recorrían diariamente alrededor de 35km entre la sierra y la costa, e incluso podían hacer un recorrido de 9 horas en tan solo 5 horas o caminar una jornada de 20 horas para regresar al campamento sin apenas muestras de cansancio.

* Investigadora INAH BC-BCS

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