ANDANZAS ANTROPOLÓGICAS

El trabajo y sus múltiples categorías

Por Enrique Soto Aguirre*
jueves, 25 de mayo de 2017 · 00:00
Empleos oficios y profesiones

Tradicionalmente, la idea sobre el trabajo establece la relación del ser humano con la transformación de su entorno y con la producción de bienes para la subsistencia. Esta forma tradicional de ver el trabajo tiene sus antecedentes en la economía clásica de Adam Smith, David Ricardo y Carlos Marx. Los conceptos sobre el trabajo incluyen la noción de esfuerzo como algo inherente a esta tarea humana. Estas definiciones se desprenden de la idea del homo faber, es decir, el ser humano como el único ser capaz de transformar su entorno y su realidad no sólo a través de su esfuerzo sino también de su ingenio. Una definición clásica sobre el trabajo la debemos a Milton Friedmann de acuerdo con la cual, el trabajo es "un conjunto de acciones que el hombre, con un fin práctico, con la ayuda de su cerebro, de sus manos, de instrumentos y máquinas, sobre la materia; acciones que, a su vez reaccionan sobre el hombre y lo modifican”. Sobre esta misma base, Marx aseguró que es posible establecer una diferenciación entre las actividades productivas del ser humano, pues aquellas que no producen bienes materiales, aunque suponen cierto esfuerzo mental y físico, deberán ser tomadas como un no trabajo. En este renglón, el pensador aglutinaba las actividades intelectuales y artísticas y el comercio y las actividades de soporte que tiene en su haber, entre otras.
Actualmente se han buscado definiciones para salvar esta distinción, una de ellas diferencia entre el trabajo típico (que produce bienes) y trabajo atípico (que no necesariamente produce bienes materiales).
El tipo de trabajo que ahora nos interesa es aquel considerado como empleo, de este, además de todos los elementos anteriormente descritos como trabajo, incluye una relación contractual. Esta relación involucra un patrón y un empleado y a través de ella, el patrón obtiene bienes de producción y el trabajador un salario, con el cual, técnicamente, cubrirá las necesidades propias y de su familia. Históricamente, esta relación dada en el mundo del trabajo ha sido y es objeto de constantes cambios, adecuaciones y reorganizaciones. Los avances tecnológicos, la dinámica del mercado, la búsqueda de una mayor rentabilidad a través de una mayor eficiencia y productividad en el proceso de producción, las transformaciones sociales y culturales y las políticas regionales de industrialización, son algunos de los factores que inciden en esta transformación.
Ahora bien, existen importantes diferencias en los tipos de empleo, en especial en lo que se refiere a la obtención de conocimientos y capacidades para desarrollar un trabajo. Como ejemplo, tenemos una serie de trabajos dedicados a actividades tradicionales en los cuales se requiere de un largo proceso de aprendizaje obtenido principalmente a través de la observación y del aprender ayudando y haciendo. En este tipo de empleos llamados oficios, el trabajador va escalando posiciones desde que inicia como aprendiz hasta llegar a ser maestro, que le permiten ocupar puestos de trabajo, cada vez tareas con mayor complejidad a medida que va sumando conocimientos y capacidades Este tipo de empleos aún persisten en la ciudad en establecimientos como panaderías, talleres de calzado y mecánicos, incluso barberías y heredan su estructura vertical hacia otros como algunos restaurantes, por ejemplo.
Muy diferente es la situación de las profesiones que se distinguen por un proceso de aprendizaje teórico en aula, al final del cual se obtiene un grado garantizado por el Estado, que técnicamente se asegura que quien lo obtiene haya sido evaluado de acuerdo a criterios establecidos y estandarizados y por sinodales capacitados y reconocidos.

* Antropólogo social. INAH.


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