CULTURA

Festeja 40 años Feria de Minería

En el arribo a su edición 40, la Filpm se mantiene con números constantes, pero alerta sobre la posibilidad de un descenso
jueves, 07 de febrero de 2019 · 00:00

AGENCIA REFORMA
Ciudad de México

Sobre una mesa de su despacho en el Palacio de Minería, Fernando Macotela tiene desplegados dos rotafolios grandes, llenos de rostros amigos. Dispuestos en una cuadrícula, los recortes de fotografías forman un mosaico de retratos de los escritores que han desfilado por ese recinto en los últimos 40 años.

“De todos los que han fallecido, creo que casi la mitad ha sido en los últimos 10 años”, lamenta Macotela, señalando el segundo rotafolio, el in memoriam, en el que aparecen, todavía sonrientes, figuras como Sergio Pitol, Carlos Monsiváis y Carlos Fuentes.

Se trata del diseño preliminar de los dos carteles conmemorativos con los que la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (Filpm) anuncia su edición 40, en una reafirmación de su estatus como encuentro librero más longevo de la capital.

“Ya es un clásico de la Ciudad de México”, dice sobre la cita, una frase que usa recurrentemente con su equipo de trabajo.

De rojo a estable
Macotela, un anecdotario viviente de cada edición del evento, cumple 20 años como director general de la feria.

Durante su gestión, presume, la Filpm ha pasado de los números rojos a una estabilidad que, no esconde, tampoco significa abundancia.

“A veces como que sí quisiera aceptar algún patrocinio que llegara, porque lo que nos hace falta es dinero siempre”, reconoce sobre el evento creado y financiado por la Facultad de Ingeniería de la UNAM, con un único apoyo en difusión de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.

“Nosotros seguimos persiguiendo el punto de vista de que la feria no persigue fines lucrativos, pero tampoco quiere la Facultad de Ingeniería perder dinero por hacer la feria”, abunda.

Por ahora, detalla, la feria se encuentra en una meseta, tras un periodo de crecimiento, con cifras similares desde hace cinco años: un promedio de 150 mil visitantes anuales y mil 500 actividades con 800 presentaciones de libros, en las cuales tiene participación la UNAM en un 30 por ciento. Ése es su tope.

Su presupuesto, sin embargo, se ha mantenido inamovible, con 12 millones de pesos anuales que, con la inflación, cada vez deja menos posibilidad de remanentes.

Aunque optimista, Macotela no se deja ver incómodo o preocupado, pero sí advierte que, de continuar los recortes presupuestales a las instituciones de educación pública, como el que apenas logró revertirse este año, la suerte de la Filpm podría cambiar.

“Tal vez, si las cosas se mantienen tal cual, dentro de un año tendremos problemas, porque, para este año, casi ya todo el presupuesto estaba ejercido; estábamos ejerciendo el presupuesto de 2018”, opina.

“Hemos conseguido este equilibrio, pero si la situación económica del País sigue así, no sé qué problemas podríamos llegar a tener”, explica.

Desde hace años, recurrentemente surge el cuestionamiento de si la feria debería migrar de espacio, a causa de las grandes filas y aglomeraciones que atrae anualmente.

“Si de pronto hubiera la necesidad de hacerlo, llevarla a la Ciudad Universitaria, la idea no me gusta tanto; ya está la FILUni (Feria Internacional del Libro Universitario) allá y tuvo unos 10 mil visitantes en una semana, nosotros tenemos 150 mil; 10 mil son los que entran aquí en un día de baja asistencia”, contrasta.

Defensor de que la feria permanezca en el Centro Histórico, en un punto distinto del sur, donde se concentran las librerías de la Ciudad, hace la recomendación habitual: de ser posible, lo ideal es ir entre semana.

En el arribo a su edición 40, la Filpm se mantiene con números constantes, pero alerta sobre la posibilidad de un descenso. Una tradición de decenas de autores que han pisado los salones del recinto capitalino, como se muestra en el afiche conmemorativo, la van empujando como respaldo.
 

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