META DEPORTIVA
Alfredo Rodríguez supera todas las pruebas
Desde pequeño enfrentó dolorosas pérdidas, pero a pesar de las adversidades el popular "Tyson" de Ensenada encontró en el deporte la disciplina para salir adelanteÁngel Domínguez/EL VIGÍA
adominguez@elvigia.net |Ensenada, BC
Resiliente es la manera más certera para definir a Alfredo Rodríguez Ruelas, quien ha sabido sortear las duras pruebas que se le van poniendo en el camino para convertirse en un verdadero ejemplo de vida.
El ensenadense tuvo que reponerse al fallecimiento de su madre a los seis años de edad, y desde ese momento emprendió su lucha por salir adelante bajo la tutela de sus tíos.
Su gusto por el deporte comenzó durante su estancia en un internado en el que se "fomentaba mucho el beisbol, se llamaba Rancho Coronita, del cual eran patrocinadores Padres de San Diego y Raiders de Los Ángeles; ahora creo que es Ciudad de los Niños y está rumbo a San Antonio de las Minas".
"Jugaba en un equipo de la Liga Municipal Infantil y Juvenil de Ensenada en una buena época en la que entre los rivales estaban Can Am y Paperitos; sin embargo, los guantes era lo mío, tirar trompos, eso sí se me daba".
Rodríguez Ruelas, reveló que "estuve un ratito con Ramón Marchena Marchena en el gimnasio Mauro Flores practicando boxeo, hasta que me llevaron con José Guadalupe Salgado, ahí ya lo hice más formal, con alrededor de 15 peleas en kick boxing".
"En la Secundaria número 9 ‘César V. Ruiz’, entré al basquetbol con Gregorio Pimentel, un personajazo, una persona imponente que era como un padre, te bajaba los humos en todos los aspectos y trataba de guiarte con un buen consejo", recordó.
El ensenadense, agregó que "gracias al profesor ‘Goyo’ entendí la importancia del deporte en conjunto y después se reforzó en los buenos tiempos de la Colonia Hidalgo con Jesús Zapata, y si a alguien le queda debiendo el deporte en Ensenada, es a él".
"Le agradezco a los profes Gregorio, Salgado y Zapata, quien resultó fundamental para sacar a mucha gente de la calle con sus torneos tan competitivos y todo el fin de semana queríamos estar en las canchas", ponderó.
El ex integrante de Delfines, Warriors, Lobos y Deportivo Salgado, declaró que "ya venía de entrenar con Goyo y llevaba las bases para encontrarle sentido al deporte, ya que al aprender a defender, es donde empieza todo".
"En 2016 sufrí un accidente automovilístico en el que me partí por la mitad fémur y costillas, luego regresé al basquet y supe que el cuerpo ya no me daría para un juego tan físico", expuso.
Además de que, "me tocó ser testigo del momento en que una persona se tronó la rodilla al brincar por la tabla, pisó el empeine del rival y cayó con el peso del cuerpo, pensé en mi trabajo que es parado y ya no me arriesgué, es cierto que es negocio familiar, pero nadie me dará un sueldo sin hacer nada".
Para probar suerte en el softbol, "por insistencia de Reené González, quien me estuvo buscando tres años, platiqué con mis amigos hasta que me llevó la cédula a la taquería, de no ser así, no hubiera hecho equipo".
"El ‘Shino’ González comenzó a carrerearme, armamos el equipo y vamos para el octavo año en el Torneo Dominical y mi sexto pichando; posteriormente formamos Porteño 777 en las Ligas Municipal y Empresarial y Talibanes en la Promotoría Burócrata de Softbol", señaló.
Alfredo Rodríguez, dio a conocer que "a raíz de que inicio con los trámites del negocio en Estados Unidos, me salgo de los equipos para no quedar mal y mejor le invertí al mío de los domingos, aunque si extraño a la (Liga) Municipal y quiero regresar a convivir y cotorrear para distraerme".
Otra de las disciplinas en las que incursionó fue el balompié en sus modalidades de 7 y 11, "aprovechando que tengo familia futbolera y mi papá nos patrocinaba, yo soy malo, pero le entraba".
APODO, SELLO DISTINTIVO
"Tenía seis años cuando mi papá encontró una máquina para cortar el pelo, me agarró de conejillo de Indias y me dejó un mohawk, en una ocasión, andaba jugando en el parque, me tumbaron la gorra y andaba todo agüitadillo por la carrilla hasta que un amigo de mi primo me dijo que no me agüitara que me parecía a Mike Tyson, quien estaba en su mero apogeo y se quedó el apodo", narró.
FAMILIA TRABAJADORA Y VISIONARIA
El entrevistado, relató que "mi tío Jaime, hermano mayor de mi papá, fan de Cantinflas, fue el fundador del legendario Asadero 777 por la México y Bocanegra, y alrededor de 10 años después mi papá vuelve de Estados Unidos y abre en la Delante perfeccionando la fórmula con su estilo, ya que para los tacos de carne, buche, tripa, chorizo, utilizó la disca".
"Al comenzar él solo hace 41 años, aunque contando con el apoyo de mi tío, fue difícil el primer año, pero mi papá, que es como Vince McMahon, lo describo como un guerrero, un visionario que habla de su retiro desde hace 10 años", aseveró.
El ‘Tayson’, ya con 25 años de experiencia atendiendo el 777 Jr, junto a sus siete hermanos, afirmó que "a nosotros nos tocó más fácil, me acuerdo cuando mi papá -Arturo Rivera- cocía una caja de buche en una olla de presión, el producto se salía por la válvula y rebotaba en el techo".
"Después subió a tres, hoy gracias a Dios, cada cocida son de 12 a 14 cajas y son dos o tres al día para completar la producción de la semana y es cuando entiendes su gran visión", resaltó.
INTERNACIONALIZACIÓN
La idea de cruzar la frontera, explicó, "empezó cuando tenía mi negocio y pensaba que no hubiera algo que me detuviera, estaba separado de la mamá de mi hijo mayor y llevaba una vida de fiesta, borrachera, guateque y mujeres".
"En el proceso de estabilizarme, gasté de más hasta que lo exprimí y llegó el momento en el que estaba quebrado por meterme en negocios que no conocía, aunado al mal de amores y lo enfiestado, en ese momento, una persona me ofrece una sociedad en Calexico", indicó.
En 2013, "me dijo que él buscaría la manera de conseguirme papeles, pero que íbamos 80-20 en las ganancias, que lo pensara, que era a futuro y el porcentaje estaría creciendo, era demasiada ventaja, pero sabía mi situación, tenía dos meses de casado y en números rojos, todo era cuestión de agarrar el orgullo y echarlo en una bolsa".
"Después apareció otro que me ofrecía algo que me metería en un lío grande, así que hablé con mi viejo, volví a trabajar con él, a los cinco años me divorcio y se presenta la oportunidad de adquirir un terreno para construirle una casa a mis hijos y asumí las deudas para no despilfarrar mi dinero y se repitiera la historia", puntualizó.
Rodríguez, añadió que "soy emocionalmente inestable, pero me quedó la espinita de Calexico y como tengo hermanos ‘gabachos’ y mi papá es residente, comencé a investigar y siempre he estado consciente de que lo que nos detiene, pega y afecta es la ignorancia, y la otra es que no nos la creemos; en otros países se atreven y nosotros solemos poner un pretexto".
"En una fiesta anuncié que pondría mi taquería en Estados Unidos y todos se rieron de mí", unos años más tarde, el pasado 22 de noviembre de 2025, el nombre del 777 Jr se extendió al abrir sus puertas en Main Street de Chula Vista, California.
"Estoy muy agradecido, el primer día de trabajo me faltaban palabras por la respuesta y no lo entendía, mi gente de Ensenada llegó, luego de tener que buscar un psicólogo para poder dejar el pueblo que adoro, todo estaba tomando forma", mencionó conmovido.
Hasta ahora, continuó, "he encontrado grandes personas como Julio, quien me renta el espacio y con el que hicimos contrato de mano, igual con quien me rentó la casa para la cocina, son grandes personas que me han ayudado mucho".
"No tengo cara para decir algo malo de los paisanos de allá, fueron casi 10 años de planeación, el último de ellos muy difícil y seis meses fatales, ya que se me complicaron muchas cosas al no tener conocimientos", recalcó.
Así como "ir y no encontrar ubicación para instalarme, me dolía mucho la cabeza y un día que venía triste de San Diego para Ensenada, de repente llega ese día de lucidez mientras hablaba con una persona que me recomendó: tranquilízate y ahora que vienes en la carretera, disfruta el paisaje, en ese momento volteo al lado de la playa y estaba todo nublado y lloviendo".
"Rescatando lo positivo, comprendí que había situaciones que estaban fuera de mi alcance, siempre he sido devoto a la Virgen al igual que mi mamá biológica, quien falleció cuando tenía seis años y mi tía, quien me formó como persona y ser humano, ella murió cuando yo tenía 30, son mis dos angelotes allá arriba que me encaminaron para salir de mi zona de confort", enfatizó.
Detrás del volante, "les dije que estaba de acuerdo, que me echaran la mano y que no renunciaría a mi sueño para poder aconsejarles a mis hijos que no se rindan, que hay que luchar, decidí que ese era el momento de seguir hasta donde tope y todo comenzó a fluir y a recibir buena vibra, tanto de la gente que me conoce, como la que no me conoce".
"Quiero dejar algo bueno para Ensenada, representar a mi ciudad y la cocina de mis papás, quiero que me vaya bien y tener éxito para regresar a ayudar", subrayó.
Alfredo Rodríguez Ruelas, manifestó que "me planteé un proyecto de expansión a cinco años para después construir el mejor desayunador en Ensenada, que ese era un sueño de mi mamá y ahora lo adopté como mi misión".
"Me imagino a mi sobrino Imanol Rodríguez (peleador de UFC) dando pláticas, a mi hijo, quien deseo sea el mejor doctor para que ofrezca consultas, involucrar a mis sobrinos que estudian psicología y a mis allegados con sus hijos colaborando", comunicó.
Asimismo, "me gustaría que secundarias, preparatorias y universidades manden a sus alumnos a hacer servicio social que se acepte; sé que el mundo no lo voy a cambiar, pero si puedo hacer algo por mi comunidad, mi entorno y de mis tres hijos que es lo más sagrado que tengo y lo que más amo echaré manos a la obra".
Su meta, adelantó, "es que cada niño del municipio sepa que existe un lugar al que puede ir a comer y que habrá una frazada antes de irse a la escuela, en mi caso, perdí a mi mamá muy chico y de no haber sido por mis tíos, que eran mi familia, pero no tenían la obligación de adoptarme, sería parte de esa lista de morros huérfanos que quedan en un internado".
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