Meta Deportiva

Tiene beisbol en la sangre

sábado, 29 de diciembre de 2018 · 00:00

AGENCIA REFORMA
Guadalajara, Jalisco

A Sergio Romo no le pueden decir que no puede hacer algo porque te demostrará que es capaz de realizar eso y más.

Como cuando a los 4 años no creían que podía atrapar elevados. Ese empuje lo llevó a convertirse en ganador de tres anillos de Serie Mundial con los Gigantes de San Francisco.

Francisco Romo, su padre, recuerda que a los 2 años se enseñó a decir que quería ir al baño para poder acompañarlo a sus juegos dominicales en Mexicali.

Los Romo traen el beisbol en la sangre. Don Evaristo, papá de Frank y abuelo de Sergio, jugó a la pelota y era fanático de los Dodgers y de los Charros, por eso “El Mechón” ha jugado con ambos equipos. Hermanos, tíos, primos y sobrinos también practican este deporte.

“A los 2 años cachaba conmigo en la sala, le compré su guante de León, Guanajuato, que le quedaba justo a su medida. Un tío de Jalos era troquero y viajaba de León a Ensenada y se lo encargué. Ese guante todavía lo tiene, lo usó en un juego en su última temporada de colegial”, platicó Don Francisco.

“Cachábamos en la sala, hoyos en la pared, los vecinos estaban hartos de mí porque andaba con la bola de tenis, iba a romper ventanas y todo eso. En casa siempre hubo mucho beisbol, mi mamá jugó softbol, mis hermanos y primos jugamos a la pelota, está en nuestra sangre”, agregó Sergio.

EL PADRE DE SERGIO
Francisco dice que era buen bate y que lo usaban poco de pítcher porque era shortstop y tercera base. En el lineup aparecía como tercero o quinto tolete.

Jugó Nacionales de beisbol y softbol con Baja California. Algo que Sergio no pudo.

“No lo dejaban jugar en los Nacionales porque era pocho y me preguntaba por qué no lo dejaban jugar y le decía que eran reglas, pero cuando lo invitaron a jugar con México (Clásico Mundial) fue una tremenda alegría para él. En homenaje a mi papá (Evaristo) jugó con los Dodgers y vino a jugar con los Charros”, comentó.

“Mucha gente dudaba de él, le decían que no tenía el tamaño (físico), que no era bueno y todo el tiempo si a él le dices algo de que no puede hacerlo, hace más y te demuestra que sí puede y le he dicho que tiene que agradecer tanto la gente que dudaba de él como los que lo apoyaban porque sin ellos no iba a tener ese empuje y mire lo que ha hecho mi hijo gracias a Dios”, dijo el papá de Sergio Romo.

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