CORRIENDO SIN PRISA

No hay cultura

lunes, 26 de noviembre de 2018 · 00:00

Jesús, el Muschacho Peralta

Es la frase que se puso de moda en el atletismo este año que está por terminar. Hace unos días, en la fronteriza ciudad de Tijuana, por la tarde, un compañero del atletismo que se encontraba entrenando su distancia por las calles, fue arroyado por un conductor, y después de unas horas de estar en el hospital, el compañero cruzó la meta de la vida, dejando dolor entre familiares y amigos. Y todo porque… no hay cultura. ¿Pero, no hay cultura de qué?

PARA EL CONDUCTOR… No hay cultura de revisar a su derecha si no hay peatón antes de dar la vuelta que pretende; de encender sus direccionales con tiempo para indicar cambio de carril o que realizarás una maniobra. No hay cultura de orillarse para mensajear, leer o contestar una llamada por celular. No hay cultura de ceder el paso al peatón. No hay cultura de respetar las señales de tránsito. No hay cultura de espejear antes de abrir la puerta de su auto para bajarse. Y menos hay cultura de dar el paso a vehículos de emergencia, en el cual quizás pueda ir un pariente convaleciente.

PARA EL CORREDOR… No hay cultura de usar ropa colorida o reflejante al entrenar por las tardes o noches. No hay cultura de entrenar por las calles sin audífonos que interfieren con su entorno. No hay cultura de respetar las señales de tránsito, simplemente por ser un peatón nos sentimos con derecho de paso. No hay cultura para llevar luces al entrenar de noche y correr en sentido de los autos. No hay cultura de respetar a aquellos que van iniciándose en el atletismo apenas caminando. Así como no hay cultura de informarse un poco más del deporte que le gusta; o de revisar sus datos puestos en la inscripción de una carrera.

EN GENERAL… No hay cultura de ponerse en los zapatos, mejor dicho, en los tenis de los demás. En ver la bola de nieve desde fuera o desde adentro. No hay cultura de valorar y disfrutar lo poco o mucho que tenemos en lo deportivo según sea el caso. No hay cultura del respeto mutuo como compañeros, conocidos o familiares. Pedimos siempre que el otro cambie, corrija o mejore, sin empezar por nosotros mismos. No hay cultura de ser agradecidos en lo poco o en lo mucho con Dios o con el entorno. No hay cultura de aceptar a los demás tal cuales son.

Deseamos un mundo maravilloso, deseamos un ejemplo a seguir, deseamos muchas cosas para poder estar conforme en nuestro ambiente, pero lamentablemente, no hay cultura de perseguir los deseos soñados.

muschachoperalta@hotmail.com

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