Meta Deportiva

CORRIENDO SIN PRISA

Por Jesús, el Muschacho Peralta muschachoperalta@hotmail.com
lunes, 04 de febrero de 2019 · 00:00

Corriendo a través del universo


Era una tarde del 2014, recuerdo verlo entrenar en la pista del Sullivan, me animé a gritarle:

¡Vamos muchacho, sólo concéntrate y deja que tus piernas te lleven solas a la velocidad que ellas pidan! A lo que él, levanto la mano y corrió como nunca lo había visto.

Después de eso, platicamos un buen rato. Agradeció algunos consejos y me sorprendió el aprecio y el concepto en el que me tenía.

Emocionado me decía tener planes para hacer una carrera atlética diferente, “espero contar con tu apoyo”, me dijo a la vez que me puso su mano en mi hombro. Minutos después nos despedimos.

La noche del 20 de diciembre del 2014, se da la noticia de un choque cerca del crucero de la calle M. Ponce y calle Cuarta, de la colonia Maestros.

Un auto que era conducido por un hombre ebrio, a alta velocidad, embistió y arrastró a otro auto por más de 90 metros en donde su único ocupante falleció prensado en agónicos minutos. La mañana del día 21, se da a conocer que esa persona fallecida, era con quien conversé días antes: Daniel del Río, joven deportista sano y apasionado, profesionista y de gran calidad humana, quien vivió enseñando la importancia de vivir y disfrutar cada día, respetando y entregando una sonrisa a los demás.

Desde ese trágico día, los padres de Daniel fueron golpeados con inmenso dolor, no sólo al perder a su único hijo de 30 años, también fueron golpeados por la impunidad de la justicia, pues a pesar de las pruebas que inculpaban al responsable, se anunció como resultado que el deceso de la víctima fue como consecuencia de un accidente vehícular y no de manera intencional, garantizando la reparación del daño y buena conducta procesal del acusado, pagando una fianza.

Sin imaginar que con este dictamen sentenciaban a muerte en vida a la señora Yolanda Mejía Villalobos. A quien lo único que le quedaba de Daniel, eran sus recuerdos y la imagen de un velorio lleno de gente que apreciaban a su hijo y que fue escoltado deportivamente hasta su última morada.

Sin embargo, la señora Yolanda no se rindió y consagró sus últimos años de vida a honrar el recuerdo de su amado hijo y llevar a cabo el sueño que dicho atleta tenía: realizar un evento en que los participantes recibieran desayuno después de correr.

Logrando desde el 2015 cuatro ediciones de la tradicional carrera “Corriendo a través del universo”, evento reconocido a nivel regional por ser de las pocas competencias de 10 kilómetros gratuitas en Ensenada, apoyada por UABC, regidores, munícipes y atletas porteños.

Yolanda Mejía se convirtió en una de las únicas promotoras de carreras atléticas que reunió a mil 200 participantes, otorgando desayuno, camiseta, premiación por categoría y medallas conmemorativas, siempre recordando a Dany y dando el mensaje de que el alcohol no se combina con el volante, ya que en casa hay alguien que te espera, a la vez que sus ojos se entristecían y miraban hacia el cielo.

Para la quinta edición de su carrera, Yolanda estaba muy contenta porque su evento se integró dentro de un serial atlético y le tocó la letra “D”, en honor a Daniel.

Hay personas que se convierten en más que conocidas, Yolanda fue una mujer admirable, trabajadora, amorosa, comprensiva y amigable, y que sólo los más cercanos a ella saben la dicha y las ganas con que invertía todas sus energías físicas, emotivas y hasta económicas para lograr cosas nuevas en cada evento. Con lo que se ganó el cariño, el respeto, el aprecio, comprensión y corazón de la gente.

Yolanda Mejía, con una tranquila y emotiva sonrisa, ha partido al mundo espiritual para reunirse con su hijo y seguir corriendo a través del universo.



 

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