El Mundo

Reanuda Trump guerra comercial

sábado, 11 de mayo de 2019 · 00:00

AGENCIA REFORMA
Washington, E. U.

La disputa comercial entre Estados Unidos y China ayer se tambaleaba en dirección de una guerra económica total.

Las conversaciones comerciales entre ambos países terminaron sin un acuerdo, después de que el presidente Donald Trump elevó los aranceles a un valor de 200 mil millones de dólares en importaciones chinas y señaló que estaba preparado para una prolongada lucha económica. Beijing, por su parte, prometió una pronta respuesta.

El mandatario estadounidense, quien hace unas semanas estaba pronosticando una pronta firma de un acuerdo “épico” con su homólogo chino, Xi Jinping, redobló sus amenazas al gigante asiático.

En una serie de tuits, Trump advirtió que cobraría impuestos a casi todas las importaciones de China si Beijing seguía estancando las negociaciones de un acuerdo comercial.

CONVERSACIONES INTERRUMPIDAS
Las conversaciones entre ambos países se interrumpieron durante el fin de semana, luego de que Trump y sus asesores se sorprendieron por lo que vieron como el intento de China de renunciar a partes de un acuerdo comercial emergente. Si bien las discusiones se reanudaron el jueves y ayer, duraron sólo unas pocas horas, no se logró ningún pacto y no se han programado más negociaciones.

Incluso, el estadounidense planea imponer aranceles del 25 por ciento a 325 mil millones de dólares adicionales en productos chinos, lo que significa que casi todas las importaciones del gigante asiático a Estados Unidos tendrían un fuerte impuesto.

Ya por la tarde, Trump sugirió que la pelota estaba en el tribunal de Beijing.

TODO DEPENDE DE NEGOCIACIONES
“¡Estados Unidos ha impuesto aranceles a China, que pueden o no eliminarse dependiendo de lo que suceda con respecto a las negociaciones futuras!”, lanzó.

Tras la entrada en vigor de los aranceles, Beijing dijo que tendrá que tomar las medidas de respuesta necesarias, según el Ministerio de Comercio, sin dar detalles sobre qué tipo de pasos, exactamente, se plantea adoptar.

Sin embargo, tiene varios medios a su alcance, desde ralentizar el paso de bienes estadounidenses en las aduanas hasta ordenar a sus empresas que dejen de comprar productos de ese país.

Hasta ayer, no estaba claro si los dos países podrían salvar un acuerdo comercial que se complica por la dinámica política en ambos lados.

Trump está ansioso por evitar que se vea como un acuerdo débil que no aprovechó el apalancamiento que Estados Unidos creó con sus aranceles. Y Xi también se enfrenta a la presión de los de línea dura dentro de China, que se rehúsan a aceptar que Washington haga cambios a sus leyes.

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