El Mundo

Evalúan residentes daños de huracán

jueves, 5 de septiembre de 2019 · 00:00

AP
Freeport, Bahamas

La devastación provocada por Dorian, y el terror que provocó durante su día y medio de asedio sobre las Bahamas, se volvió más clara ayer cuando el paso de la tormenta reveló un panorama fangoso y lleno de escombros de casas destrozadas e inundadas, en las islas Ábaco y Gran Bahama. La cifra oficial de muertos por el huracán más potente en azotar el archipiélago del que se tenga registro subió a 20, pero existen pocas dudas de que el número aumentará.

Mientras Dorian se abre paso cerca de la costa del sureste estadounidense y amenaza a Georgia, Carolina del Sur y Carolina del Norte, muchas personas en las Bahamas quedaron conmocionadas después de salir de sus albergues para revisar sus casas.

El gobierno de Bahamas envió a cientos de policías y marinos a las islas afectadas, junto con médicos, enfermeros y otro personal médico, en un intento por llegar a las víctimas y tener un panorama completo del desastre.

ENVÍAN COMIDA Y MEDICAMENTOS
La Guardia Costera de Estados Unidos, la Marina Real británica y organizaciones humanitarias, incluidas Naciones Unidas y la Cruz Roja, se unieron al enorme esfuerzo de llevar comida y medicamentos a los sobrevivientes, y transportar en helicóptero a los más desesperados. El Gobierno de Estados Unidos también envío equipos de búsqueda y rescate.

La tormenta categoría 5 golpeó las Bahamas con vientos de hasta 295 kilómetros por hora y lluvias torrenciales, inundando vecindarios con aguas color marrón y destruyendo o dejando seriamente dañadas, según un cálculo, casi la mitad de las casas en Ábaco y Gran Bahama, que tienen 70 mil residentes y son conocidas por sus marinas, campos de golf y centros turísticos.

El ministro de Salud bahameño Duane Sands dijo que 17 de los fallecidos eran de las Islas ábaco y tres de Gran Bahama.

Para el miércoles por la tarde, Dorian avanzaba hacia el norte a una distancia relativamente segura de la costa de Florida con vientos reducidos, pero todavía peligrosos, de 165 kmh. Se ubicaba a 245 kilómetros al sur de Charleston, Carolina del Sur, y se desplazaba con dirección noroeste a 15 km/h.
 

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