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Braulio Maldonado: asesino y represor Primer gobernador constitucional de Baja California, es recordado por “Los Chemitas”, un grupo de pistoleros que sienciaba a quienes que manifestaban su desacuerdo con el mandatario
sábado, 12 de septiembre de 2020 · 01:55

Carlos Lazcano /COLABORACIÓN
carloslascano@hotmail.com | Ensenada, B. C.

Nuevamente un grupo de personas ha propuesto ante el Cabildo ensenadense que una de las calles de la ciudad lleve el nombre de Braulio Maldonado Sández (1903-1990), quien fuera el primer gobernador constitucional del estado de Baja California. Ciertamente es una mala propuesta ya que son muy conocidos los desmanes que ocasionó este personaje en el estado durante el tiempo que ejerció el poder (1953-1959).

Numerosos asesinatos, secuestros, imposiciones, represión social y política, promoción de invasiones, entre otras cosas, fueron parte de los distintivos de su gobierno, al grado que el reconocido cronista de Mexicali, don Pedro F. Pérez y Ramírez, comentara que entre los gobernadores que ha tenido Baja California, Maldonado Sández era quien mayormente tenía juicios condenatorios en contra.

Es recordado sobre todo por un grupo de pistoleros llamados popularmente “Los Chemitas”, quienes ejecutaban sus órdenes y llevaban a cabo los asesinatos de quienes que manifestaban su desacuerdo con el señor gobernador. Desde luego, actuaban con total impunidad gracias a la protección que se les daba desde el gobierno.

Don Pedro comentaba que Braulio Maldinado castigó “desde el momento que se hizo cargo del gobierno. A un pueblo que desde que arribó a estas tierras lo recibió con los brazos abiertos: primero con su habitual hospitalidad y luego con su encumbramiento personal, pagando esa entrega con una bofetada de desprecio y opresión y de reto, con la actitud criminal de ese grupo de pistoleros que ni antes ni después han tenido asiento en Baja California”.

Hostigador de la prensa
Braulio fue de los gobernadores que más hostilizó a la prensa libre, obligando a varios periódicos a cerrar y hostigando a los periodistas más honestos, sobre todo aquellos que eran críticos con sus maneras bárbaras de gobernar.

Muchos fueron amenazados y golpeados, no pocos encarcelados, obligándolos a pagar fuertes fianzas para poder quedar en libertad. Esta actitud llegó al extremo de ordenar el asesinato de al menos dos periodistas en 1956: Manuel Acosta Meza, de Tijuana, y Fernando Márquez Sánchez, de Mexicali. Ambos crímenes conmovieron a la sociedad bajacaliforniana de ese entonces, ya que se trataba de periodistas muy reconocidos.

Después del asesinato de Fernando Márquez, el periódico El Centinela, el 3 de septiembre de 1956, exigía al gobernador mano de hierro contra su grupo. “El dolor y el luto sembrados por sus Chemitas en infinidad de hogares bajacalifornianos en el corto período de su gobierno, señor gobernador, se levantan para inquirirlo... ¿A merced de quién estamos?, ¿del imperio de la ley e instituciones conquistadas en nuetro proceso evolutivo como pueblo?, o de sus Chemitas, brutales asesinos a sueldo.” Desde luego, El Centinela fue de los periódicos más hostigados por Braulio. Los testimonios ahí están y aún viven muchas de las personas que sufrieron ese tiempo desdichado.

Promotor de invasiones
Otro aspecto bastante negativo de la actuación de Braulio fue su promoción de invasiones, lo que mucho afectó a numerosas comunidades bajacalifornianas. Una de las más perjudicadas fue la comunidad molokana del Valle de Guadalupe, que se vio obligada a abandonar las tierras que con tantos esfuerzos habían hecho florecer desde 1905. Braulio consolidó en el estado los movimientos de la Confederación Nacional Campesina (CNC) y la Central Campesina Independiente (CCI), que fueron quienes llevaron a cabo las invasiones, los que degeneraron en fuertes procesos de corrupción y de manipulación del campesinado.

No fueron pocas las ocasiones en que el gobernador no respetó ni amparos, por lo que mucha gente quedó desprotegida de la acción legal, como fue el caso de cuando quiso correr a los habitantes de la zona del río Tijuana, donde hoy se encuentra la Plaza Río. Al serle ganados los amparos, Braulio no dudó en usar la fuerza pública contra ellos, golpeando brutalmente a gran cantidad de personas y asesinando a mansalva a la familia del señor Adolfo Marín, uno de los líderes del movimiento.

Todos esos abusos de Braulio propiciaron que el PAN se fortaleciera como oposición, y al finalizar su sexenio se dedicó a hostigar a los panistas y al pueblo que lo apoyaba, con el fin de que se impusiera como nuevo gobernador el candidato del PRI. El licenciado Rosas Magallón era el candidato del PAN y sufrió muchas hostilidades, amenazas y hasta cárcel; incluso tuvo que exiliarse por temor a ser asesinado. Lo que se trataba era intimidar para lograr que se impusiera el PRI, la democracia no importaba y había que ahogarla con represión y violencia.

Elecciones fraudulentas
Las elecciones de 1959 fueron las más fraudulentas y violentas que ha habido en el estado. Hubo represión, amenazas a la ciudadanía, secuestros, encarcelamientos y todo tipo de hostigamientos a la oposición y ciudadanía. Incluyó el robo de urnas y muchas mañas para lograr imponer al PRI. A pesar de todo eso las elecciones favorecieron al PAN, pero el gobierno se negó a aceptar los resultados y tuvo que acudir al ejército para poder imponer a su candidato. Fue la primera vez que en Baja California el ejército actuó en contra de la ciudadanía y en favor de unos tiranos. Todo esto con el apoyo de Braulio, quien no dudó en poner a disposición del fraude toda la fuerza de su gobierno.

Fue el tiempo en que más presos políticos hubo en las cárceles de Baja California, ya que cientos de ciudadanos fueron encarcelados cuando exigían respeto a la elección. A todos se les acusó de rebelión y disolución social.

Maldonado fue parte del sistema corrupto impuesto durante muchos años por el PRI, por lo cual actuaba conforme a los intereses de dicho partido.

Lecturas recomendadas
Recomiendo la lectura del ensayo “Grupos políticos en Baja California: 1952-2001”, escrito por el historiador Marco Amtonio Tejeda y publicado en el año 2002 por la UABC en el segundo tomo (páginas 175-266) del libro Baja California: un presente con historia, coordinado por Catalina Velázquez Morales, en ese entonces directora del Instituto de Investigaciones Históricas de la UABC. Ahí se hace un balance bastante objetivo sobre el sexenio de Braulio Maldonado.

También el reconocido escritor de la UABC, Gabriel Trujillo Muñoz, en su libro La otra Baja California, le dedica dos capítulos al sexenio de Maldonado. Uno de ellos, llamado “La leyenda negra de los Chemitas”, en el que analiza la actuación de este grupo de asesinos, sobre todo en relación a su actuar en contra de la prensa bajacaliforniana de aquellos años. El otro capítulo se llama “Baja California bajo la Ley Marcial”, que trata el tema de la represión política desatada durante las elecciones para elegir al segundo gobernador constitucional del estado. Este libro fue publicado en 2009.

Desde luego, resultaría hasta ofensivo para los ciudadanos el que una de nuestras calles llevara el nombre de semejante gobernante. Quiero suponer que quienes están haciendo esta propuesta, ignoran la trayectoria de este pésimo mandatario y seguramente solo habrán leído los libros que Braulio escribiera para justificar sus desmanes.
 

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