El Mundo

“Conspiracionitis”, más peligrosa que el Covid-19

Estas falsas concepciones alimentadas por el miedo están aunadas al desarrollo de los medios masivos, y aportan explicaciones alternativas que contrarrestan las versiones oficiales
martes, 8 de septiembre de 2020 · 00:03

AGENCIA REFORMA
Ciudad de México

Quizá en las últimas semanas o meses hayas escuchado que la pandemia por Covid-19 es el producto de un plan maestro de grandes multimillonarios para apoderarse del mundo, o que la vacuna contra la enfermedad contendrá una sustancia diseñada para eliminar a la población de la tercera edad.

Estos son ejemplos de teorías de conspiración o conspiratorias: Ideas o explicaciones alternas a las versiones gubernamentales que explican con un acontecimiento de gran importancia colocando como protagonista la supuesta acción secreta de grupos con poder político y/o económico.

“Lo curioso de las teorías de conspiración es que nacen de una crítica y dentro de esta capacidad que tenemos de normalmente malpensar de ciertos grupos, sobre todo, de las élites”, explica Beatriz Inzunza, investigadora y catedrática de la UDEM.

“Es decir, la razón por la que Bill Gates y los gobiernos salen a flote como las mentes maestras detrás de estas conspiraciones es, precisamente, por la desconfianza hacia las autoridades o a los grupos económicos y políticos poderosos”.

Históricamente, estas falsas concepciones están aunadas al desarrollo de los medios masivos, señala Manuel Ayala, profesor del Departamento de Medios y Cultura Digital del Tec de Monterrey.

¿Quién no ha escuchado, por ejemplo, que el hombre realmente no llegó a la Luna y que las imágenes del Apolo 11 fueron grabadas en un estudio hollywoodense bajo la dirección de Stanley Kubrick?

No obstante, argumenta el docente, el actual desarrollo de las redes sociales permite una expansión de las teorías de conspiración sin precedente, que también puede ser peligrosa.

SIEMPRE ATRACTIVAS
Es un hecho que las teorías de conspiración pueden resultar atractivas y hasta lógicas, advierte el especialista Ayala.

En el contexto del Covid-19, el interés por estas “verdades alternas” puede venir de la sobreinformación sobre la pandemia que “bombardea” a las personas, que suelen sentir temor e incertidumbre.

“Veámoslo de esta manera: Las explicaciones oficiales no nos satisfacen como audiencias y esto hace que busquemos explicaciones alternativas que contrarresten lo que se dice por todos lados”, indica el maestro del Tec.

“Existe la cultura del miedo. Ante una situación de alerta generalizada en la sociedad se crea esta sensación. Una persona asustada busca información que le quite el malestar, y si la información oficial no lo hace, busca datos, aunque sean descabellados, que le ayuden a tener esta mediación”.

Todo esto, resume, ayuda a explicar por qué mucha gente acepta como verdades las teorías de conspiración.

Por otra parte, las redes sociales se encargaron de dar voz a todos, lo que, se decía, iba a promover una cultura más democrática, apunta Inzunza, también doctora en Ciencias Sociales por la Universiteit Antwerpen (Bélgica).

“Y en efecto, han ayudado a conocer muchos problemas que antes no se conocían del todo o al menos no se dimensionaba su tamaño, como por ejemplo el #MeToo”, señala.

“Pero el problema es el mismo: Le da voz a las personas que no son autoridades de ningún tema, mientras que las voces que sí son autoridad en temas específicos son muy pocas en comparación con la mayoría de la población”.

Las redes sociales han empoderado a las personas a tener una opinión de todo, dice, lo que invita a una reflexión por parte de los usuarios: Sí, se vale opinar, pero solo cuando se tenga la información y el sustento adecuado.

¡CUIDADO!
El peligro de las teorías de conspiración radica en que están bien comunicadas y contienen una mezcla inteligente de ideas, apunta Ayala.

“Las teorías tienen algunos hechos que se pueden corroborar y agregan una parte de emocionalidad”, ahonda.

“Por ejemplo, sabemos que varios laboratorios están trabajando en las vacunas y están experimentando. Esto es un hecho. Pero después viene la parte de la emoción, de la idea, de lo subjetivo: Que esas vacunas harán que nuestros cerebros se enfermen”.

Tales ideas también son peligrosas en el contexto de la actual pandemia por las decisiones que pueden propiciar, añade Inzunza.

“Si pensamos, por decir, que la pandemia es una invención de los gobiernos, las personas pueden no tomar sus cuidados y aquí, lamentablemente, estamos en una situación en que o hacemos todos o perdemos muchos”, expresa.

Frente a tal situación, la investigadora invita a checar la información y las estadísticas disponibles a nivel internacional. Éstos arrojan que los países donde los ciudadanos obedecen las directrices de higiene, sana distancia y uso de cubrebocas han visto menos contagios y muertes.

“¿Le tienes desconfianza a lo que dice tu gobierno y no le crees? Entonces ve la información, los hechos y los datos de otras partes del mundo. De esta manera puedes cotejar y triangular ideas”, sugiere.
 



Frena la cadena
Si crees que estás frente a una teoría de conspiración, sigue estas recomendaciones:

+ Detén la cadena. No reenvíes esa teoría a tus contactos.

+ Triangula y coteja los datos. Busca fuentes confiables.

+ Pregúntate, ¿quién sacó esta teoría y en qué está basada?, ¿tiene algún documento o estudio que la avale?, ¿estoy inclinado a creer en esta teoría porque está sustentada en datos, o porque me es conveniente que sea verdad?

+ Confronta las teorías de conspiración, pero en privado. Puedes hacer ver a tu amigo o familiar que la información que difunde carece de bases.

Fuentes: Beatriz Inzunza y Manuel Ayala, profesores y especialistas en Comunicación y Medios.
 

 

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