Miradas

Mantiene vigencia el Laberinto de Paz

La obra es un análisis de la psique y moralidad mexicana, misma que el autor critica de manera rotunda y fundamental
sábado, 21 de abril de 2018 · 00:00

AGENCIAS
Ciudad de México

A 20 años del aniversario luctuoso del escritor, ensayista y poeta mexicano Octavio Paz, la organización del Premio Nobel destacó que el escritor mexicano mostró interés por la literatura desde muy temprana edad, debido a la influencia de su abuelo materno, Ireneo Paz, un escritor liberal.

Su libro El Laberinto de la Soledad es considerado su obra fundamental.

Lo escribió mientras residía en París, debiendo su traslado a dicha ciudad al servicio diplomático mexicano.

La obra es un análisis de la psique y moralidad mexicana, misma que el autor critica rotunda y fundamentalmente.

Octavio Paz muestra intriga y preocupación por la sociedad mexicana y trata de comprenderla haciendo un análisis profundo desde el origen de la nación, así como el reflejo y consecuencias de la transculturación española e indígena.

La postura crítica del escritor parte de que México es una nación producto de una violación; refiriéndose a la conquista española.

La sociedad mexicana ha sido abusada y se avergüenza de sí misma.

Una de las alegorías más trascendentes que menciona el libro, es el uso de frecuente de máscaras en festivales y festividades en la cultura mexicana. Para el autor, esto es un reflejo de la vergüenza del mexicano, así como de la hipocresía que muestra con la demás gente.

La soledad del mexicano
También habla de cómo el mexicano se siente solo. Sin embargo, expresa que la soledad, a diferencia de la inferioridad, no es exclusivo de nuestra cultura.

Sentirse solo no es sentirse inferior, sino distinto. El sentimiento de soledad no es una ilusión -como a veces lo es el de inferioridad- sino la expresión de un hecho real: somos, de verdad, distintos. Y, de verdad, estamos solos.

El escritor no sólo realiza una crítica, sino también propone y nos cuestiona:

En lugar de interrogarnos a nosotros mismos, ¿no sería mejor crear, obrar sobre una realidad que no se entrega al que la contempla, sino al que es capaz de sumergirse en ella?

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