Miradas

Alfonso Cuarón, el triunfo de un soñador

La cinta Roma, filmada en blanco y negro, le valió al cineasta mexicano el León de Oro en en la 75 edición del Festival de Cine de Venecia
lunes, 10 de septiembre de 2018 · 00:00

AGENCIAS
Venecia, Italia

“Quería regresar a México para hacer la película que he soñado”. Así de rotundo se mostró Alfonso Cuarón cuando finalizó el rodaje de Roma, que le dio el León de Oro de Venecia, concedido por el jurado que presidió Guillermo del Toro.

Un premio que reconoce el proyecto más personal de Cuarón y uno de los que más quebraderos de cabeza le ha dado porque además de lo complejo de un rodaje en el que tuvo que recrear cada milímetro de los recuerdos de su infancia, el hecho de ser producido por Netflix le alejó de la posibilidad de competir en Cannes.

Su decepción se ha transformado ahora en alegría por el aplauso unánime conseguido en Venecia de la crítica y del público a una película arriesgada que resume todas las claves de su filmografía.

Los tres amigos
Con solo ocho largometrajes en su haber, el cineasta mexicano y sus amigos Alejandro González Iñárritu y Guillermo del Toro, son los representantes de una cinematografía que en los últimos años ha arrasado en premios.

Los tres han construido sus carreras alternando proyectos más pequeños, rodados normalmente en español, con grandes producciones estadounidenses.

Con una de esas grandes historias, Cuarón fue el primero de los tres en conseguir el Oscar a la Mejor Dirección, por Gravity, en 2014. Luego fue el turno de González Iñárritu, que triunfó con Birdman (2015) y The Revenant (2016) y cerró el éxito mexicano Guillermo del Toro, triunfador del año pasado con The Shape of Water.

En Venecia fue Del Toro el año pasado el primero en alzarse con el León de Oro y este año, como presidente del jurado, ha entregado el premio a Cuarón, con quien se fundió en un abrazo en el escenario del Palazzo del Cinema.

Una fuerte relación triangular sin la que no se puede entender la trayectoria de estos tres cineastas, tan potentes visualmente como diferentes en su concepto del cine.

Si Del Toro escogió la senda de la fantasía y los monstruos, González Iñárritu se decantó por las historias profundas y las reflexiones existencialistas y Cuarón por la heterogeneidad en unos proyectos con los que ha demostrado que se atreve con cualquier estilo.

Retrato íntimo
Luego de los siete Oscar conseguidos por Gravity (2013), historia que escribió junto a su hijo Jonás, y en la que consiguió un ambiente intimista en medio del espacio, anunció su regreso a México para trabajar y se esperaba una película personal, pero probablemente no tanto como Roma, un retrato sentimental de su infancia que le ha llevado a recorrer las casas de sus familiares para recuperar los muebles que habitaron su hogar de Ciudad de México.

Un cine delicado y preciosista para quien se considera “un obrero” del cine, quien reconoció el año pasado en Cannes que durante muchos años estuvo ligado a esa industria más por necesidad que por vocación.

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