Miradas

Tres viejos amigos

Scorsese, De Niro y Pacino reflexionan sobre la vida a través de la cinta The Irishman, a estrenarse en Netlfix el 1 de diciembre
jueves, 31 de octubre de 2019 · 00:00

AP
Nueva York, N. Y.

Entran a la sala no como una imponente montaña sino como tres viejos amigos revitalizados por su mutua compañía. Están hablando de películas.

Martin Scorsese entra primero, luego Al Pacino, después Robert De Niro. Les sigue un pequeño ejército de publicistas y asistentes que se esfuma rápidamente. Durante la conmoción del momento, Scorsese recuerda con entusiasmo A Matter of Life and Death, de Michael Powell y Emeric Pressburger, y le recita diálogos de este clásico a un extasiado Pacino.

Su película de tres horas y media, The Irishman, también lidia majestuosamente con temas de vida y muerte. Al igual que la fantasía de Powell y Pressburger sobre el paso al más allá, The Irishman reflexiona sobre una vida -la del sicario de la mafia convertido en socio de Jimmy Hoffa Frank Sheeran (De Niro)- aunque con menos certeza de que haya un juicio final.

En la solemne épica de Scorsese sobre el crimen organizado, el tiempo es uno de los temas principales. Y en una conversación llena de reflexiones sobre el pasado y la incertidumbre ante el futuro, el tiempo es algo que está en las mentes del poderoso trío. The Irishman fue realizada por leyendas de Hollywood setentonas completamente conscientes de que ya no tienen una vida por delante.

Un giro al género
Tomó años reunir a Pacino, De Niro y Scorsese. The Irishman es su primera película como un trío, algo que de por sí le da al filme una sensación de momento histórico. Es una última batalla; su respuesta colectiva a un mundo donde el tipo de cine de Scorsese está desapareciendo, donde películas de más de tres horas están reservadas sólo a Marvel.

The Irishman fue impulsada desde un principio por De Niro. El actor se sintió atraído al libro de Charles Brandt sobre Sheeran, I Heard You Paint Houses, y vio el potencial de darle un giro más meditabundo al género del crimen organizado con el cual él, Scorsese y Joe Pesci (quien interpreta al don de la mafia Russell Bufalino en la película) están tan vinculados. Tomó más de una década hacerlo, y entonces adquirió fuerza gracias a los mejores efectos digitales de rejuvenecimiento, que estiraron las interpretaciones de los actores décadas, y al apoyo financiero de Netflix. La cinta terminó costando 159 millones de dólares.

Sus nombres juntos tienen gran simetría fonética, pero sería difícil encontrar tres personas más distintas en cuanto a ritmo. La feroz verbosidad de Scorsese no ha amainado con los años; él es el puntillista. Pacino, siempre ansioso por improvisar, es el impresionista. Y el más taciturno De Niro el minimalista. Pero su común denominador en un día reciente de otoño, luego que The Irishman recibiera críticas maravillosas en el Festival de Cine de Nueva York, era la simple alegría de estar juntos. Lucen como pillos envejecidos que acaban de cometer el robo de sus vidas.

Desafío a la audiencia
Scorsese cree vehementemente que el cine debe hacer más que serenar a los fans.

“Todo ha sido complacer a la audiencia en lugar de desafiarla. Desafiar un poco -quizás más que un poco- enriquece a la audiencia, y enriquece a nuestros niños. No hagan el público adolescente o infantil. La audiencia está frente a ustedes”, dice Scorsese mientras Pacino y De Niro asienten con la cabeza.

Netflix proyectará The Irishman en cines por un periodo exclusivo de tres semanas, incluyendo en el Teatro Belasco de Broadway. A partir del 1 de diciembre podrá verse vía streaming. Se anticipa que sea una de las contrincantes más fuertes esta temporada de premios, y que le dé a Netflix otra oportunidad de alzarse con el Oscar a la mejor película.

 

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