#Monitor

Childs: vehículo emocional

La banda liderada por Paul Marrón provoca en el oyente un huracán de emociones, invita a llorar por dentro y por fuera, no sólo por acariciar la melancolía sino por la alegría de estar
jueves, 7 de marzo de 2019 · 12:55

Estefania Ibañez/EL VIGÍA

ibanez@elvigia.net | Ensenada, B. C.

 

Más que un trabajo, la forma de comunicarse del ensenadense Paul Marrón Luna, líder de Childs (Ensenada, 2001) es la música. Su reciente EP Godspeed twilight bird, es una “carta virtual” dedicada a su amigo y guía de vida, el artista sonoro Manrico Montero Calzadías (1973-2018).

En tres piezas que unidas duran 8:55 minutos, Paul realiza su proceso de duelo y despedida en Tierra de Manrico.

Es un material que no puede tocarse en vivo, debido a que está estructurado por sonidos específicos, sin embargo, nos comparte un “mapa” para entenderlo e incluso identificarnos con sus emociones, y lo hace finamente secuencial.

La canción de inicio es “Parideva” (1:00) es un sonido profundo con la sonoridad emitida por la paloma Inca Dove. Traducido a lo que siente Marrón, es un sollozo; una forma de transmitir la frustración y lamento.

A través de la pieza, Paul se desprende y vuelve a unirse; desarrolla esa lucha para poder soltar a quien ya se fue, a quien ya no mirará.

“Elegía crepuscular” (4:02) tiene sonidos de oboe y técnica de time stretching, fusionado con instrumentos de orquesta y el violín de la talentosa Karla Alcocer (Meltí/Childs).

La pieza es un sonido lento y grave, con técnicas de post producción. Al inicio de la melodía vuelve a incluir a la paloma, pero en este tiempo, ya realiza un homenaje al amigo, al artista. Le agradece por las enseñanzas personales y profesionales, por la camaradería de años, lo empieza a dejar ir.

El cierre de este EP es “Manrico Montero – Oliver (Karras remix)” (3:53). Para esta canción, Paul tomó una mezcla musical que Manrico hizo para la pieza “Oliver” del disco Yui (Childs 2006), con un trabajo de post producción.

En esta pieza, los dos artistas se unen nuevamente, expresan su talento, su amistad y complicidad, y es entonces que Paul suelta a Manrico.

Este EP es una producción corta, pero si estás abierto a escucharla, puedes encontrar lo gestos de una persona que fusiona lo excelso de la naturaleza con sus experiencias.

 

Poder soltar

Paul Marrón conoció a Manrico en el 2004, cuando el ensenadense se instaló en Ciudad de México para estudiar Producción Musical en la Universidad de Música G. Martell.

Meses después de su llegada, Paul realizó una reinterpretación de una de las canciones “Noches de verano + Remixes”, de Manrico.

En esa época, inició su vínculo. Desde ese tiempo, Manrico quien también destacó por ser productor musical, fonografista, documentalista, investigador de biosemiótica y ecologista de paisajes sonoros, compartió con Paul muchas anécdotas principalmente optimistas, que dejaron grandes lecciones.

Después del fallecimiento de Manrico, Paul no sólo lo honró por medio de la música, compartió un texto en redes sociales y para El Vigía (“Buen viaje, pajarito crepuscular”). En los párrafos, realizó una descripción de la persona y el artista que dejó un legado mundial:

“Su misión de vida siempre estuvo involucrada en comunicar y ayudar a que otros se comunicaran mejor. Sus últimas obras son un ejemplo heróico entre investigación científica y la creación artística.

“Buen viaje pajarito crepuscular, nos vemos en otro escenario lejos de aquí. Te extrañamos tanto. Espero estés en paz y con mucho amor”.

 

Mover el interior

Desde que conocí a Childs pude entender que su vehículo de transmisión es la nostalgia; su inspiración la encuentra en la estética de anime japonés y lo fusiona con el post rock, dreampop, shoegaze y la indietronica, aunque Paul dice que es un conjunto de sonidos acústicos y análogos, un “electronic lullabies”.

Sin demeritar el trabajo de él y sus colegas y lo que implica utilizar los géneros musicales, lo valioso es que su arte te hace sentir un huracán de emociones, te invita a llorar por dentro y por fuera, no sólo por acariciar la melancolía sino por la alegría de estar, y ello lo puede hacer con Yui, Realidal (2015) y Godspeed twilight bird (2018).

 

Escucha el demo a través de:

https://chiilds.bandcamp.com/

Comentarios