En el marco del 131 aniversario

Ensenada de 1900 a 1937

El Censo General de la República por esos años dio como resultado que había una población de mil 726 habitantes, y el Distrito contaba con 7 mil 583
domingo, 2 de junio de 2013 · 00:00

Ensenada, B. C. - Arriba Ensenada al año de 1900, comienzo de un nuevo siglo con la mutilación de su nombre “Ensenada de Todos Santos” por instrucciones de la Secretaría de Comunicaciones del gobierno central, para dejar sólo el de “Ensenada”, so pretexto de evitar confusiones en la entrega de correspondencia con la población de “Todos Santos” perteneciente a Baja California Sur.

Argumento endeble dada la poca población y debido más bien a fallas en la administración o por otras razones que seguían la política de que las decisiones siempre se tomaban a 3 mil kilómetros de distancia y sin tomar en cuenta la opinión de la población y sí a otros intereses.

Iniciado el nuevo siglo y desaparecida “The International Company” o Compañía Americana, que vendió sus bienes a la “Compañía Mexicana de Terrenos y Colonización”, conocida como la Compañía Inglesa, el desarrollo económico de ésta última pesaba mucho sobre la joven población de Ensenada que apenas cumplía sus primeros 18 años de existencia.

Ya para entonces en la esquina de la calle Tercera y Gálvez, después Obregón, estaba en construcción el templo del Purísimo Corazón de María que un comité formado por distinguidas damas de la localidad había iniciado poniendo la primera piedra en 1899, lugar donde el padre italiano Domingo Scarpetta oficiaba misas.

El Censo General de la República llevado a cabo en 1900 por el jefe político y militar del Distrito Norte de la Baja California -con sede en Ensenada- coronel Agustín Sanginés, dio como resultado que Ensenada contaba con una población de mil 726 habitantes y el Distrito con 7 mil 583.

El año de 1901 fue electo presidente municipal de Ensenada Alejandro Guerrero Porres quien, por motivos de salud fue sustituido por el regidor Enrique Ferniza y en 1902 nuevamente ocupa la presidencia Guerrero Porres.

 

Ataque a alcalde

El 2 de julio de 1902 hubo un evento que impactó mucho a la población porteña y que tuvo como escenario el interior de la cárcel municipal: Uno de los presos atacó con garrote en mano al alcalde.

Del hecho se le dio parte al coronel Sanginés, quien de inmediato se trasladó al lugar para conocer el estado en que se encontraba el alcalde y en el lugar fue insultado por el agresor.

Se le ocurrió al coronel ingresar a la celda para tratar de hablar con el preso que, al parecer, estaba ebrio. El reo lo agredió con el garrote y lo golpeó en la cabeza y en un acto de defensa propia, Sanginés sacó el arma y disparó; en ese momento hicieron lo mismo los soldados que lo acompañaban matando al preso.

A pesar de haberse llevado a cabo un dudoso juicio que absolvió al coronel, la inconformidad y protesta de connotados ciudadanos de Ensenada motivaron el hecho de que el jefe político fuera destituido y nombrado jefe político del Distrito Sur de la Baja California.

En enero de 1903 fue electo presidente municipal don Eulogio Romero y al desatarse una severa epidemia de peste bubónica en Mazatlán, la primera dama doña Melany de Romero presidió la junta encargada de reunir fondos para enviar a Sinaloa.  

El 19 de marzo de 1903 estrena el Distrito Norte nuevo jefe político y militar en la persona del coronel Celso Vega, quien ocupará ese nombramiento hasta el término del régimen del presidente Porfirio Díaz, quien fuera un héroe en la defensa de México frente a la invasión de las tropas francesas y dictador que ocupó el cargo nueve veces desde 1876 a 1910.

 

Surge “El Progresista”

En 1903 hizo su aparición el famoso periódico Semanario “El Progresista”, propiedad de don Carlos R. Ptacnik Terrazas, cuya edición fue de 1903-1904 y jugó un papel importante, ya que nos retrata a la Ensenada de esos años en sus aspectos políticos, económicos, culturales, sociales y, como bien dice el doctor David Piñera en la pluma de periodistas que tenían más tiempo para escribir y que se dirigían a un público que gozaba de más tiempo para leer y columnistas que a veces se expresaban por medio de sonetos o madrigales.

Sobre todo ha llamado la atención el personaje Pedro N. Ulloa que fue redactor del periódico y era un hombre muy versado y actualizado respecto de la literatura en México y Europa, aun viviendo en tan apartado lugar. No se conoce más de él y el doctor Piñera propone que algún investigador estudie su trayectoria.

“El Progresista” llegó a tener un tiraje de mil 864 ejemplares para una sociedad integrada por mil 726 habitantes, o sea, un ejemplar por habitante y un sobrante para difundir en otros lugares. 

En fin, un periódico que habla de la composición racial y cultural de la comunidad ensenadense, de empresarios, actividades sociales y culturales, etcétera.

El pueblo era muy entusiasta y gozaba participando en las conmemoraciones patrióticas y no dejaba de presenciar los desfiles, los famosos conciertos en el parque “Porfirio Díaz” que la compañía fija obsequiaba interpretando valses, mazurcas, polkas, entre otras.

Se efectuaban carreras de caballos en la entonces bella playa, organizaban kermeses en el parque “Porfirio Díaz” y había amantes de escuchar canciones e inspiradas poesías y, desde luego no faltaban los fuegos artificiales y los consabidos y floridos discursos.

Sólo por invitación se podía asistir a los bailes que organizaban en el lujoso Hotel Iturbide.

Además fueron famosas las corridas de toros que se llevaban a cabo en la Antigua Plaza Rangel, ubicada en la calle Cuarta y Gálvez.

Lamentablemente en 1904 tuvo que cerrar el periódico “El Progresista” y fue también un año fatídico ya que el Hotel Iturbide fue pasto de las llamas y Ensenada tuvo la irreparable pérdida de un hermoso edificio propiedad de la Compañía Inglesa, que se había convertido en un ícono y desde el cual se podía admirar la silueta completa de nuestra hermosa bahía.

 

Festejos de centenario de Independencia

Nuevamente es elegido don Eulogio Romero como presidente municipal debido a su buen desempeño.

En 1905 se estableció en el Valle de Guadalupe la colonia rusa molokana -autorizada por el gobierno central- que practicaba el culto religioso molokano y compró una extensión de terreno en la ex misión de Guadalupe a su propietario Donald Baker por la cantidad de 48 mil dólares, que abarcaba una extensión de 5 mil 226.83 hectáreas, además de que se les exentó del servicio militar.

El año de 1906 ocupa la presidencia municipal don Manuel Labastida. Para ese año las 12 secciones municipales del Distrito Norte se habían reducido a siete: Ensenada, Tijuana, El Álamo, Mexicali, Santo Tomás, El Rosario y Calmallí.

Llega el año de 1907 y la Jefatura Política y Militar, así como el Gobierno Municipal, comienzan a llevar a cabo los preparativos para festejar el Primer Centenario de la Independencia de México.

Ese mismo año es inaugurado el Teatro Centenario, ubicado en la avenida José Manuel Ruiz y calle Séptima; es administrado por el gobierno  cuyo gerente fue don José Alanís. También inauguran la primera parte del Palacio Municipal, ubicado en la calle Tercera esquina con avenida Gastélum.

Llega el esperado año de 1910 y en la ciudad capital del país el gobierno de Porfirio Díaz “echaba la casa por la ventana”, festejando el primer centenario de la Independencia con fastuosas fiestas, lucidos desfiles, inauguraciones de monumentos y edificios dedicados a la educación, la cultura, la investigación y la medicina contando con la representación de 55 países y queriendo mandar al mundo el mensaje de que México había entrado a la modernidad. 

Mientras, aquí, en el rincón más alejado de la nación también la sociedad con espíritu patrio conmemoraba el trascendente acontecimiento.

Inauguraron la segunda parte del Palacio Municipal. El día 14 fue inaugurado el Paseo Hidalgo que contaba con 36 bancas de madera y hierro y un monumento del padre de la patria, don Miguel Hidalgo y Costilla, hecha de bronce de dos metros de altura sobre un pedestal de granito de tres metros y medio y el día 16 develó el monumento el jefe político coronel Celso Vega.

 

Defienden la patria

En enero de 1911 Mexicali -sin necesidad de ataque- es tomada por un movimiento armado auspiciado por los magonistas; Tijuana es ocupada el 13 de mayo tras un ataque armado de magonistas matando a casi todos los defensores y, finalmente, sale un contingente armado de Ensenada y derrota a los agresores el 22 de junio devolviendo la soberanía al estado y país.

Lo que debe quedar muy claro en la conciencia de los bajacalifornianos es que los defensores de Tijuana, todos mexicanos, pelearon con la plena conciencia de que defendían la patria y de que los agresores, según el parte mismo de Regeneración cuando atacaron en mayo eran extranjeros.

El asesinato del presidente de la República don Francisco I. Madero y su vicepresidente, así como el alzamiento del general Félix Díaz, sobrino de don Porfirio, trajo como consecuencia el cambio constante de jefes políticos y militares en el Distrito Norte de la Baja California con sede en Ensenada, provocando un desencanto entre la población, sobre todo los coroneles Manuel Gordillo Escudero y Francisco Vázquez, de triste memoria por sus malos manejos.

 

Mexicali, capital

Después llega otro año funesto para los ensenadenses, el de 1915, ya que el coronel Esteban Cantú cambia la capital a Mexicali con el tremendo y negativo impacto en la economía local que fue muy resentido por la sociedad, agricultura, comercios e industria.

En 1917 el presidente Venustiano Carranza desaparece la figura de jefe político y nombra gobernador del Distrito Norte al mismo coronel Esteban Cantú, quien a su vez quitó la concesión a la Compañía Inglesa con aprobación de Carranza.

Si bien el primer carnaval se llevó a cabo el año de 1891, ya oficialmente comenzaron a hacerse a partir de 1918 y se ha convertido en la fecha de festejos más esperada por el pueblo.

 

Llega Calmex

En 1920 los hermanos Bernstein Riveroll instalaron en San Quintín una pequeña planta para enlatar abulón que registraron con el nombre de “Calmex”, y el 22 de mayo de 1922 instalaron una con mayor capacidad en Isla de Cedros, contando para ello con 15 buzos japoneses.

Comenta quien fuera uno de los cronistas de Ensenada, el profesor Jorge Olguín Hermida que fue el gobernador en 1920, don Epigmenio Ibarra, quien le quitó el nombre de Porfirio Díaz al parque para ponerle “Parque Revolución”. En esos años venían personas de distintos lugares del Distrito para conmemorar la defensa de 1911.

Por esos años ya existía en el puerto un comité de ensenadenses que se pronunciaba desde hacía tiempo porque el gobernador del Distrito fuera un nativo. De manera enérgica se expresaron en ese sentido muchas veces. 

 

Militares en el poder

En 1920 el coronel Esteban Cantú al no tener eco su llamado a la rebelión en contra de Adolfo de la Huerta, quien mandó al general Abelardo L. Rodríguez a combatirlo, decidió dejar el Distrito quedando como gobernador el señor don Luis M. Salazar, quien después se convertiría en un próspero empresario pesquero en Ensenada, lugar donde estableció su residencia y desarrolló importantes fuentes de trabajo.

El Distrito Norte tuvo gobiernos civiles de 1920 a 1923 siendo gobernadores, además del mencionado don Luis M. Salazar, Manuel Balarezo, Epigmenio Ibarra y José Inocente Lugo.

La rebelión de Adolfo de la Huerta en 1923 trajo de nuevo a los militares al poder con el nombramiento de Abelardo L. Rodríguez, quien gobernó el Distrito de 1923 a 1929.

 

Naciente sector pesquero

En 1925, siendo presidente municipal de Ensenada don Gustavo Appel, con el propósito de fortalecer al municipio pidió al gobernador apoyo y éste le pasó varios ramos, entre ellos el de la educación, pero no se llevaron a cabo las reformas presupuestales correspondientes, lo que imposibilitó al ayuntamiento para pagar los sueldos a los maestros.

Por otra parte, Rodríguez en 1928 desapareció los ayuntamientos y Ensenada pasó a ser delegación.

En diciembre de 1930 a los Distritos Norte y Sur se les dio la categoría de Territorio y en noviembre de 1931 se nombró gobernador del Territorio Norte al general Agustín Olachea Avilés.

En 1928 en Isla de Cedros el empresario japonés Masaharu Kondo construyó una planta grande para elaborar y exportar abulón seco y contó con 350 japoneses entre su personal, siendo su representante en Ensenada don Luis Inowe.

El mismo año la Compañía Productos Marino,S.A., empacó sardina, capturada por pescadores japoneses, en El Sauzal.

En 1930 Ensenada se convirtió en el centro de explotación de la langosta capturada en toda la península y para ello se constituyó la Sociedad Cooperativa  Única de Pescadores, S.C.L.

Entre 1930 y 1933 el general Rodríguez con otros socios funda las pesqueras Isla de Cedros y Bahía Tortugas.

 

Inauguran Riviera, llegan los chinos

El 31 de octubre de 1930 inauguran el Hotel Riviera del Pacífico, que describe la historiadora y escritora María Eugenia Bonifaz de Novelo como un “estupendo edificio de estilo mediterráneo californiano”. 

Frente a él los médanos donde sus huéspedes y ensenadenses disfrutaban las caricias del sol y un mar pacífico donde nadar y refrescarse.

Contaba con casino, su gran salón catedral, entre otros, para importantes eventos con excelente cocina y bebidas de todo el mundo. A él acudían los famosos artistas de cine de la época, dándole un toque romántico y personajes de las finanzas que allí hacían sus apuestas y jugaban.   

En 1933 don Luis M. Salazar funda la Pesquera Industrial de Ensenada, S. de R.L. que mejoró la situación económica del puerto.

La crisis económica mundial de 1929 a 1933 provocó -en el caso de Ensenada- que comerciantes chinos se trasladaran a esta ciudad en la cual nunca se habían presentado actitudes xenofóbicas con ellos, ya que incluso chinos como Rafael Chan y Yun Kui, entre otros, habían convivido en plena armonía. Sin embargo, la crisis recrudeció los ánimos y se les quiso expulsar por la fuerza, acción que afortunadamente no se logró.

En 1935 el delegado de Ensenada era el doctor Antonio Ortiz Ortega, población que contaba por el orden de 5 mil habitantes.

El año de 1936 fundan en Ensenada el Primer Club Rotario, cuyos socios sesionaban en el restaurante “La Flor de Italia”.

En 1937 otorgaron a toda la península una franquicia por parte del gobierno del general Lázaro Cárdenas, que facilitó las importaciones que beneficiaron al comercio e industria y por lo tanto a la población.

En 1937 el general Abelardo L. Rodríguez funda la empresa Pesquera del Pacífico, S. de R.L. con domicilio en El Sauzal, planta que llegó a ser reconocida como la mejor y más productiva del país.

Por estos años Ensenada además de irse convirtiendo en una potencia en el ramo pesquero, también con Bodegas Santo Tomás impulsó el ramo vitivinícola y la agricultura con sus valles, como Maneadero.

 

*Cronista honorario y vitalicio de Ensenada

 

Fuentes: Ensenada, Nuevas Aportaciones para su historia; Memorias del Seminario de Historia de B.C.; Periódico “ El Progresista”; Crónicas ensenadenses” de Heberto Peterson Legrand. Breve Historia de Baja California del Dr. Marco Antonio Samaniego López; Visión Histórica de Ensenada e Historia y Personajes de Ensenada de don Hesiquio Treviño Calderón.

 

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