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Busca madre a hijo secuestrado

domingo, 25 de marzo de 2018 · 00:00

BENJAMÍN PACHECO/EL VIGÍA
bpacheco@elvigia.net | Ensenada, B. C.

Desde hace más de dos años, un mujer ha visitado hospitales, centros de reinserción social e incluso servicios médicos forenses de distintos estados de la república mexicana, para tratar de encontrar a su hijo secuestrado.

La señora Verónica Rosas Valenzuela platicó ayer con El Vigía en las oficinas del Semefo local, sobre el caso de Diego Maximiliano Rosas Valenzuela, hijo único desaparecido en el Estado de México.

El joven tiene 18 años, tez apiñonada, cabello castaño oscuro y mide 1.75 metros de estatura; como señas particulares, le falta parte del dedo meñique y del dedo anular de una mano, además de contar con una cicatriz de quemadura leve en el labio superior y un absceso en uno de sus brazos.

“Diego fue secuestrado el 4 de septiembre del 2015, en Ecatepec. Hasta el día de hoy no tengo noticias. En mi necesidad de mamá, amor, angustia de estar día tras día sin saber nada de él, me he dado a la tarea de ir a los Estados.

“Le apuesto a la vida y tengo fe en Dios de encontrarlo vivo, pero también no descarto que puede ser lo contrario. He estado yendo a las fiscalías de desaparecidos, a las procuradurías generales a llevar oficios de colaboración, y a los semefos”, contó, además de otros sitios y dependencias.

Desde entonces Rosas Valenzuela ha pasado por Michoacán, Aguascalientes, Guadalajara, Puebla, Pachuca, Guerrero y Baja California, con sus propios recursos.

EL SECUESTRO
La señora recordó que el día de la desaparición fue un viernes: el joven le solicitó permiso para salir a las 17:00 horas, pero se preocupó al ver que eran las 21:00 horas y no llegaba. Le llamó pero el celular estaba apagado. Alrededor de las 22:00 horas recibió una llamada de un número desconocido, para exigirle 3 millones de pesos por la vida de su hijo.

Al principio rechazó la situación, al no ser ella una personas con recursos. Colgó pero le volvieron a llamar. Reconoció la voz, grosera y amenazante.

Subió con una vecina y ella trató de tranquilizarla, al sugerirle que quizás sólo se trataba de una extorsión. Después habló con familiares e incluso fueron a buscarlo a los separos policiales, por si se había metido en problemas, además de amigos, pero nadie les dio razón.

Esto la llevó a pedir ayuda a la Gendarmería, pero en forma temerosa debido a las amenazas de los secuestradores.

“Todo el tiempo te están amenazando de que le van a cortar una mano, horrible. Tu miedo te paraliza, pero gracias a Dios me ayudaron a poder pensar y buscar el apoyo de la Policía Federal. Al otro día, recibí otra llamada, que cuánto dinero llevaba juntado. No llevaba casi nada…

“Le dije ‘Te equivocaste, yo no tengo dinero’, pero en seguida me dijeron ‘consiga, pida’. La policía me dijo que quizás si era extorsión porque me pidieron una recarga. Dicen que los secuestradores no hacen eso”, agregó.

Para el sábado, los plagiarios insistieron y Verónica Rosas solicitó ayuda, al grado que tuvo que contar con el apoyo de una psicóloga. Entró en crisis y no pudo seguir negociando, por lo que la policía tuvo que hablar con ellos.

Una de las hermanas colaboró con una cantidad del dinero exigido; los obligaron a moverse primero a Cuautla, luego a Puebla y, finalmente, hasta Guerrero. Los captores aseguraron que liberarían a Diego al día siguiente en una gasolinería, pero no cumplieron.

INICIA LA BÚSQUEDA
Luego de la negociación fallida, la señora Verónica comenzó a investigar por su cuenta. Recordó que un joven sospechoso de la zona desapareció cuando el menor fue secuestrado. Lo declaró en la Procuraduría General de la República (PGR), pero no la tomaban en serio, debido a la falta de indicios.

“Me dio a la tarea de investigar, de buscar en Facebook, todos los pasos de Diego. Dios me ayudó mucho y llegué a encontrar a este muchacho. Gracias a que pude localizarlo, le dieron seguimiento a su estilo de vida y es como sí los logran: ya hay tres detenidos.

“Uno ya está confeso y sentenciado, pero desgraciadamente es menor de edad edad y lo protegen todas las leyes. Él culpa a unos muchachos que ya se mataron, justo a los dos meses que secuestran a Diego. El 4 de noviembre ellos se matan en moto y culpan a unos muertos. Él dice que nada más fue por el dinero, que nunca vieron a Diego. No hay poder humano ni legal que pueda hacerlo decir. Los otros están en proceso, defendiéndose y diciendo que ellos nunca lo vieron. De ahí no los sacamos”, recordó.

En su testimonial, la señora Verónica recordó que uno de los detenidos pidió hablar con ella y le aseguró que su hijo ya estaba muerto, pero en el lugar señalado no encontraron el cuerpo.

“Después lo fue a buscar la fiscalía y dijo que lo hizo porque le caigo mal… todavía presos, nos siguen lacerando día a día”, remarcó, pues considera que la quieren “matar de dolor”.

Otra de sus acciones fue la participación en la tercera edición de la Caravana Internacional de Búsqueda de Desaparecidos en Vida, que pasó por Iguala, Chilpancingo y Guerrero; fueron alrededor de 50 familias de toda la república, quienes se apoyaron con diversos colectivos.

De su visita a Baja California, refirió que ya estuvo en Mexicali y Tijuana, visitando distintas dependencias para exponer y pedir que se difunda el caso, al igual que en Ensenada.

También sugirió visitar el sitio oficial en redes sociales de la caravana mencionada: https://bit.ly/2un3aXa.

RECUADRO

¿Sabes dónde está Diego?
Si tienes alguna información, podrás denunciarla en forma anónima al (01-800) 831-31-96 de la PGR o al correo electrónico: denunciapgr@pgr.gob.mx. También al colectivo “Uniendo Esperanzas Estado de México”, al correo luna_veronik@hotmail.com.

Recompensa en PGR: 1 millón 500 mil pesos.
Recompensa en la Fiscalía General de Justicia del Estado de México: 300 mil pesos.

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