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Arranca edición XI Jornadas Vizcaínas

Las actividades permanecen hasta el 10 de octubre, con eventos en Ensenada, Tijuana, Tecate y Mexicali; el programa completo se puede consultar en la página web del Cecut
miércoles, 11 de septiembre de 2019 · 00:00

Benjamín Pacheco/EL VIGÍA
bpacheco@elvigia.net | Ensenada, B. C.

La figura del grabadista Leonel Flores Muñoz puede ser apreciada como la de un hombre comprometido, ligado a los movimientos sociales entre las décadas de 1950 a 1970, y con un mensaje político al poner por delante en su obra a los trabajadores del mar y del campo, según algunas reflexiones del primer día de las XI Jornadas Vizcaínas.

Con la coordinación de la escritora Iliana Hernández, la mesa-homenaje organizada en el Centro Estatal de las Artes de Ensenada (Cearte) contó con la participación del editor Rael Salvador, la artista escénica y gráfica Alex B, el fotógrafo Enrique Botello y Nikki Flores, hijo del homenajeado.

Los panelistas compartieron distintas anécdotas en torno al artista mexicalense (1953-2019), quien durante más de 30 años se encargó de la memoria visual de Ensenada.

Iliana Hernández resaltó que este año se dedicará a uno de los íconos del puerto, en un contexto en el que también han fallecido otros artistas de renombre, como el maestro Francisco Toledo.

“Creo que este tipo de charlas son importantes para Baja California porque no hemos todavía iniciado un proceso de documentación, seguimiento y registro -de manera más puntual- del camino de nuestros artistas: escritores, artistas plásticos, fotógrafos, en fin.

“Esta charla forma parte de esta documentación que hace mucha falta que le demos un seguimiento como en otros estados del país”, dijo.

UNA LECCIÓN SOCIAL
Rael Salvador, quien mencionó que el grabadista registró todos los atributos relacionados con navíos y pesca, resaltó el impacto de la obra lograda.

“Sus dibujos y pinturas, acompañados de sus grabados en madera y linóleo, son una lección social: oleaje de testimonio histórico que lo ubican como el artista comprometido, lleno de humor, realidad e ironía, por lo cual ha sido premiado en diversas bienales a nivel internacional”, expresó.

Sobre el alcance de la obra de Leonel Flores Muñoz, el editor agregó la formación lectora y el conocimiento de la historia, de ahí la elección de sus personajes.

“Él con su trabajo, con su grabado, lo podemos observar con mucha precisión, claridad, la elección de los trabajadores del mar no es una inclinación fortuita, como tampoco lo es -en su última época- su elección de los trabajadores del campo.

“Esas raíces del siglo XX, que manifiesta hasta el último día de su vida, estuvieron presentes en cada uno de los diálogos, de las tertulias, de las pláticas, que tuvimos en la Galería 184”, comentó.

Enrique Botello, dueño de dicha galería, puntualizó que las piezas están enmarcadas en un contexto de la herencia gráfica mexicana.

“Desde ese punto de vista, y utilizando blanco y negro, creo que es una postura política muy interesante.

“No es fortuito, como decía Rael, el hecho de que sean los trabajadores los protagonistas de su obra, en general. Ese dramatismo que encierra, de pronto lastimoso, entre digno y orgullo, y también sometimiento, creo que se manifiesta muy claramente”, señaló, además de mencionar la necesidad de una revisión en cuanto al trabajo para ver cómo aparece una postura política que se puede observar entre líneas.

HAY UNA POSTURA POLÍTICA
Alex B recordó que Flores Muñoz tenía una postura muy fuerte y citaba mucho los movimientos estudiantiles.

“Viendo su obra, totalmente política, su sátira, incluso cuando habla del erotismo hay una postura política, de los elementos que resignificaba... Sí es importante revisar y hacer un análisis de esa obra”, señaló.

Y Nikki Flores recordó que el mar ensenadense es uno de los lugares para los trabajos de mayor riesgo, a diferencia de los pescadores ribereños, de una costa cálida, con palmeras y música tropical.

“Es el mar del norte, es oscuro y frío, donde las tormentas son heladas y cuando te caes en el agua, tal vez nada más duras 5 o 10 minutos antes de que caiga la hipotermia.

“En el mar nunca estás seguro, incluso en el siglo XXI. Por aquel entonces, en los años 80, era más rudo. Algunas compañías eran nuevas, era gente que había podido introducirse en el negocio de la pesca y el atún se empezaba a cotizar.

“A veces pasaban seis meses en el mar. Una buena pesca podía representar una pequeña fortuna para todas estas personas, algunos jóvenes menores de edad, aventureros, que tal vez no sabían nadar”, señaló.

Las Jornadas Vizcaínas permanecen hasta el 10 de octubre, con actividades en Ensenada, Tijuana, Tecate y Mexicali. El programa completo se puede consultar en la página web del Cecut.

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