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Ayotzinapa: ¿Qué hay de nuevo?

Los familiares de los normalistas desaparecidos en Iguala, Guerrero, han revivido en los últimos días el temor de que sus hijos estén muertos
jueves, 30 de julio de 2020 · 00:00

César Martínez/AGENCIA REFORMA
Ciudad de México

Como en un ciclo que parece interminable en el que la pesadilla se repite recurrentemente, los familiares de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala, Guerrero, han revivido en los últimos días sentimientos asentados: el temor de que sus hijos estén muertos, la esperanza de que no sea así, la rabia por el maltrato que recibieron de las autoridades en el pasado.

La identificación de un hueso del estudiante Christian Rodríguez Telumbre tuvo un impacto emocional fuerte en los padres de los 43 normalistas, que no habían recibido ninguna nueva información sobre el destino de sus hijos desde el 16 de septiembre de 2016, cuando la extinta Procuraduría General de la República (PGR) pretendió hacer pasar como una prueba contundente resultados probabilísticamente muy bajos de la identificación de Jhosivani Guerrero de la Cruz.

“Para nosotros fue muy fuerte la noticia de Christian, esto nos afecta a todos, como madres y padres, porque son hijos de todos, estas noticias nos lastiman”, reconoce Cristina Bautista, madre de Benjamín Ascencio Bautista.

Doña Cristi, como le dicen los demás familiares de los normalistas desaparecidos, habla por teléfono desde su comunidad de Alpoyecancingo, Guerrero, donde siembra frijol.

“Pero no nos vamos a rendir, vamos a seguir exigiendo al Gobierno que avance en las investigaciones, no que nos vayan dando restos de a poquito, de a uno, queremos saber de todos, dónde están y cómo están”, dice.

Claro que reconocen la identificación del hueso de Christian, pero explica que no pueden perder las esperanzas de volver a abrazar a sus hijos.

“Nuestra pregunta es ¿dónde están todos los restos (de Christian)? Vamos a sentir un alivio para todos cuando nos lo den completo, pero así, un hueso, es positivo y nos lastima, pero ahí el resto (del cuerpo) dónde está”, expresa.

“Es un huesito pequeñito (del pie) y muchos son torturados y sobreviven. Siento yo, como madre de Benjamín, siento que están vivos todos, nada más fueron torturados”.

Prueba insuficiente
La psicóloga Ximena Antillón, de Fundar, explica que la prueba forense no es suficiente para que un familiar pueda iniciar un proceso de duelo, sino que debe darle sentido a esa evidencia con una narrativa de lo que pasó, la cual aún hace falta.

“Hay un desfase entre lo que puedes saber gracias a los avances de la ciencia forense y lo que puedes elaborar psicológicamente, porque para eso necesitas entender qué es lo que pasó”, refiere.

En ese sentido, Antillón, quien desde el inicio ha acompañado psicológicamente a los padres de los normalistas y quien coordinó el Informe de Impactos Psicosociales del caso Ayotzinapa, destaca que la actual Fiscalía General de la República no ha intentado llenar los vacíos de información con una nueva teoría.

Además, dice, las autoridades han sido muy respetuosas del proceso de la familia de Christian, lo que contrasta con la actitud de Jesús Murillo Karam, quien al frente de la PGR planteaba que la identificación de un hueso de Alexander Mora Venancio era prueba de que todos los jóvenes estaban muertos y, por lo tanto, sus familiares debían dejar de protestar.

“Para los familiares (de Christian) sigue siendo un hallazgo muy traumático, muy difícil de elaborar, de procesar, y esa elaboración toma tiempo, en general cualquier proceso de duelo toma tiempo, pero en este caso, con todos estos huecos en la verdad, es mucho más difícil”, reitera.

“Y yo veo que esto ha sido una gran diferencia en la actitud de las autoridades actuales, de decir: ‘sí, entendemos, no vamos a presionar a los familiares para que acepten la muerte de Christian a partir de este hallazgo, y sabemos que tenemos que trabajar para dar otras respuestas’”.

Antillón remarca el hecho de que el hueso de Christian se destruyó al realizarle las pruebas en la Universidad de Innsbruck, lo que vuelve aún más complicado el procesamiento de la información para sus familiares.

“Esta es la definición de la desaparición forzada, una ausencia permanente que se está haciendo presente todo el tiempo, pero la pérdida no se puede dar como definitiva porque no tienes una prueba de realidad, como le llamamos, no tienes elementos para decir sí, efectivamente fue privado de la vida”, explica.

“Son procesos que a veces ni si quiera se pueden elaborar en esta generación y pasan a la siguiente generación”.

Noticia funesta
Ximena Antillón formó parte de la comitiva que acudió el 5 de julio pasado a Tixtla, Guerrero, a informarles a Clemente Rodríguez y María Telumbre sobre la identificación de un hueso de su hijo Christian Rodríguez Telumbre.

Este hallazgo también es la base científica sobre la cual la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el caso Ayotzinapa, a cargo del fiscal Omar Gómez Trejo, pretende construir la nueva teoría del caso.

El hueso, el cuboide del pie derecho, fue hallado en una barranca de nombre funesto, La Carnicería, ubicada a unos 800 metros del basurero de Cocula, lugar clave de la versión oficial de la antigua PGR. “Sí, el lugar es diferente, además, ojo con esto, las personas que pueden estar presentes (el día de los hechos) son diferentes”, advierte Ángela Buitrago, integrante del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).

“La investigación ha avanzado desde el punto de vista de cómo se está comprendiendo”.

En entrevista telefónica desde Colombia, la ex Fiscal de ese país remarca que el hueso de Christian que fue hallado en La Carnicería no estaba incinerado.

“Lo que se está haciendo es avanzar sobre los hechos demostrados, y ya hay cosas que no coinciden en lugares, en tiempos, y con respecto a determinadas afirmaciones que se hicieron en otra investigación”, añade, cuidadosa no mencionar directamente las declaraciones del ex Procurador Jesús Murillo Karam.

El fiscal especial del caso, Omar Gómez Trejo, ha destacado que localizaron el resto humano gracias a la declaración de un nuevo testigo que no se había acercado antes a la Fiscalía General de la República.

Búsqueda entrampada
La barranca de La Carnicería ya había sido procesada en el pasado, derivado de información que recibieron los padres de los normalistas. Sin embargo, las búsquedas no llegaron a la zona en la que se encontraron nuevos restos humanos.

“El nombre de La Carnicería apareció rotulado en una bolsa cerrada, al parecer con restos óseos, que la PGR guarda en sus estanterías. Pero, si vas a buscar en el expediente del caso la referencia a este hallazgo, no la encuentras, porque está en otra parte”, narra otro miembro del GIEI, Carlos Beristain, en su libro “El tiempo de Ayotzinapa”, publicado después que los expertos dejaran México en 2016.

“Cuando preguntamos al nuevo equipo de investigación de la PGR (ya con Arely Gómez, como Procuradora) dónde están registrados esa bolsa y sus hallazgos, nos responden que se encuentra en otra Averiguación Previa. Eso significa que lo que se encontró dentro de la investigación sale por la puerta de atrás, se incluye en otro expediente distinto y no se sabe en nombre de qué”.

El lugar donde fue encontrado el hueso de Christian fue intervenido por la FGR entre el 21 y el 29 de noviembre de 2019, en medio de un fuerte operativo de seguridad a cargo del Ejército.

A diferencia del polémico Río San Juan, en Cocula, donde según la “verdad histórica” fueron arrojados los normalistas de Ayotzinapa --versión que ahora la FGR está controvirtiendo--, La Carnicería fue procesada con el acompañamiento de los representantes de los padres de los normalistas desaparecidos y del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y se sabe que el resto de Christian fue hallado el 26 de noviembre.
 


EL HALLAZGO
Lugar: Barranca La Carnicería, en el Ejido Cocula.
Fecha: 26 de noviembre de 2019
Hueso: Cuboide del pie derecho de Christian Rodríguez Telumbre
Peso: 2.3 gramos
Dimensiones: 3.6 x 2.9 centímetros
 

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