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“Arrepentirse como María Magdalena”, pide Valdez Torres

miércoles, 7 de abril de 2021 · 00:36

KARLA PADILLA/EL VIGÍA
kpadilla@elvigia.net | Ensenada, B. C.

El arrepentimiento de los pecadores debe ser como lo fue el de María Magdalena, fuerte, seguro y que nos lleve a amar a aquel que nos ha perdonado, aseguró Rafael Valdez Torres, obispo de la Diócesis de Ensenada.

Monseñor señaló que María Magdalena fue el primer testimonio de que Jesús había resucitado; es ella quien representa a los pecadores, los invita a reconocer a Jesús y a saber contemplarlo con amor y fidelidad, porque perdona y ama.

Explicó que Jesús convierte a María Magdalena en la primera misionera, al encomendarle decir a sus discípulos que “ha subido al Padre”.

“María no lo reconoce, como no lo reconocerán muchos aún resucitado, porque Jesús no vuelve a la vida terrena, Jesús resucita glorioso, y Jesús se presenta no con la figura física que conocían, sino con la palabra, con la enseñanza, con el amor y con la misión”, expresó.

En la actualidad, dijo, la vida espiritual debe salirse de los parámetros mundanos, porque Jesucristo nos ha asociado a su resurrección y su palabra debe ser el motor que mueve nuestra vida y nuestra existencia.

“La palabra de Jesús tiene un timbre de voz familiar, tiene un tono capaz de descubrir quién nos ama, la palabra de Dios, la palabra de Jesús tiene esa envoltura de amor que agrada los oídos y remueve el corazón”, resaltó.

Valdez Torres comentó que si bien comprender la resurrección es un proceso difícil, los bautizados deben vivirlo y recorrerlo así como lo hicieron sus discípulos, quienes fueron comprendiendo poco a poco la enseñanza de Jesús con todos aquellos signos, milagros y acciones en favor de los hombres.

“Este paso debemos vivirlo nosotros ahora, profundizar en la resurrección de nuestro Señor Jesucristo para poder decir también ‘hemos visto al Señor, hemos comprendido tantas cosas, nuestra fe ha madurado, está creciendo, nuestra fe hace reconocer a nuestro Señor Jesucristo, no en una figura física, sino en su presencia viva de resucitado y su presencia real en la eucaristía’”, concluyó.
 

 

 

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